70

julio 26th, 2013

70

Cumplo años: 2,5 millones de años de experiencia en el género homo. 3.800 millones de años de transmisión biológica desde la células procariotas; 4.600 millones de años viviendo en este planeta; y 13.700 millones desde el Big Bang y las 1ª partículas cuánticas. Me alegro de seguir viviendo y acumulando conocimientos. Me alegro de estar con las personas con las que formo familia y amistad. Me alegro de haber dejado descendencia (un hijo y una nieta). Soy conscientes que vivo uno de los momentos más espectacular de la historia de la ciencia y los conocimientos. También vivo la era en que hemos desenmascarado a los políticos. Gracias a todos por acordaros de mi cumple.

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Amigos y creencias

junio 19th, 2013

Algunos amigos de mi entorno actual se educaron en colegios religiosos, lo que llamábamos “colegios de curas”. Yo nunca fui a un colegio de estos, fui a las Escuelas Francesas y al Liceo Manjom.

Tres amigos de mi edad, del entorno juvenil, tampoco fueron educados en unas creencias religiosas estrictas, algo difícil de sortear durante el franquismo. Ahora cuando nos encontramos los cuatro, últimamente muy a menudo, hablamos de nuestras inquietudes, de lo maravillosa que es la vida, de lo que hemos vivido y la suerte que tenemos de seguir vivos; hablamos del universo y lo sorprendente que es este mundo en el que hemos aparecido. No somos creyentes, ni practicantes de ninguna religión. Sin embargo, algunos de estos amigos creen que hay algo más allá de la muerte, por supuesto algo metafísico y lejos de la historia infantilizada que nos han vendido los religiosos. Todos vivimos la fuerte época del existencialismo.

Lo sorprendente es que otros amigos, del entorno actual, que se educaron en colegios religiosos (maristas, jesuitas, etc.), tampoco son practicantes y piensan lo mismos que mis viejos amigos, pese al lavado cerebral que sufrieron.

Tanto los unos como los otros son grandes humanistas, anticlericalistas, respetuosos con las creencias de los demás, algunos cientificistas como yo y humanistas. Y no son humanistas por la influencia de las convicciones religiosas, sino porque son racionales, éticos, con principios. No son humanistas porque el sistema y las leyes lo promulguen, sino por que lo llevan dentro, ya que todos están en contra del sistema, de una sociedad hipócrita y unos falsos valores.

Para mi es un milagro estupendo y reconfortable, convivir y compartir esos momentos de la vida con amigos en los que puedes hablar sobre el gran misterio de nuestra existencia. Dejar por unas horas esa oscuridad mental en que vivimos, trascender y trasmutarnos. Estos encuentros son una de las muy escasas cosas de la vida que nos sitúa por encima de la farsa cotidiana y concede algo de grandeza al inconveniente de haber nacido en esta mierda de sistema.

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Visita a la Biblioteca del Vaticano

abril 26th, 2013

Explicaba el otro día la visita al Vaticano por invitación del ex camarlengo, monseñor Martínez Somalo. No detallare aspectos del Biblioteca que ya abordo este tema en mi último libro sobre el papa Francisco y el IOR (Banco del Vaticano).

Me otorgaron un correcto sacerdote como guía a quién monseñor Somalo le habló en latín y me pareció entender que le advertía de mi ateísmo. Yo le hice infinidad de preguntas sobre libros antiguos desaparecidos e incunables. Siempre correcto me respondía a casi todo lo que le preguntaba. La biblioteca es impresionante, un lugar para perderse toda la vida y no llegar a poder leer todo lo que me podría interesar. Un lugar para sacar información para cientos de libros… un lugar divino, y nunca tan acertada la expresión.

La pregunté al sacerdote si podría tener acceso a cualquier documento, pero me advirtió que desde 1943 en adelante no podía consultar ningún documento…libros si.

Tal como un amigo, entrenado en el Mossad, me había sugerido, le pregunté dónde se guardaban estos documentos, y me contestó que el Archivo Secreto y que no era accesible. También le pregunté, señalando con el dedo abajo, como me había sugerido ese amigo, si podría ver los archivos de la Santa Alianza y su contraespionaje, el Sodalitium Pianum. No se sorprendió, pero me dijo que no con una amable y diplomática sonrisa.

También le pregunte si existía algún archivo de avistamiento de OVNIS, ya que al tener sacerdotes por todo el mundo algunos debían informar sobre estos sucesos que pueden confundirse con milagros. Me sugirió que si había  algún documento al respecto, los tendrían los jesuitas del Observatorio Astronómico de Castel Gangolfo, residencia de verano de los papas.

En cualquier caso los salones de la Biblioteca también me impresionaron, creo que en este lugar todo impresiona por su grandiosidad. En sus archivos encontré libros de todos aquellos autores que en mi época de estudiante estaban en el “Índice” de prohibidos y sujetos a excomunión a quién los leyesen…desde muy joven ya estuve excomulgado por la lectura de esos autores.

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Visita a la capilla Sixtina

abril 25th, 2013

Explicó en mi último libro sobre el papa Francisco y el IOR (Banco del Vaticano), mi visita al Vaticano, donde había sido invitado por el entonces Camarlengo monseñor Martínez Somalo, a raíz de una entrevista con el cardenal Tarancón. Ya a ambos les había explicado que no era creyente para disipar dudas, Tarancón me dijo con su inseparable pitillo entre los oscuros dedos de nicotina de la mano derecha: “No se preocupe hijo, todos terminamos creyendo en algo”.

Decidí aprovechar la invitación del camarlengo. Anunciar a la guardia suiza del Vaticano que venía a ver a monseñor Martínez Somalo y cuadrarse, fue todo uno.

Uno de aquellos albarderos con lanza y uniforme de colores me llevó por pasillos de mármol cargados de cuadros y cortinas hasta un gran aposento donde me recibió Martínez Somalo, quién me recriminó que hubiera venido en el mes de agosto, ya que no estaba el papa y no me lo podía presentar. Le exprese un fingido disgusto y le dije que sólo quería ver la capilla Sixtina, cerrada por obras de restauración y la biblioteca. Me abrieron las puertas de la capilla Sixtina, con algunos andamios en sus paredes, y me dejaron sólo durante media hora o más. Fue impresionante, me recree mirando todos sus frescos, especialmente la imagen de Dios creando a Adán, una escena que me creo mi primer problema con el TOP (Tribunal de Orden Público), ya que en mi tercer libro, “Génesis y Apocalipsis de la Tierra” había reproducido este cuadro de Miguel Ángel pero sustituyendo a Adán por un mono. Me denunciaron y tuve que pasar por el TOP.

La media hora en solitario en la capilla Sixtina me dio tiempo para imaginar a Miguel Ángel pintando con máximo detalle los órganos sexuales de los ángeles y sintiéndose culpable por su sodomía, y al papa Julio II, profiriendo insultos al pintor desde debajo de los andamios por hacerse subir vino y jóvenes desnudos para pintarlos. Debió ser una escena delirante. Dicen que los uniformes de vivos colores – azul, naranja y rojo -, de los guardias suizos, fueron diseñados por Miguel Ángel.

Miguel Ángel era un caso como el de Caravaggio que elegía los modelos de sus ángeles entre los mozalbetes putos que amaba, e inmortalizó en docenas de querubines que vuelan entre nubes o merodean junto a la Virgen, en sus cuadros y frescos.

En un próximo post explicaré la visita a la Biblioteca que también tiene su historia.

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El amor es química

abril 5th, 2013

El amor es pura química generada por nuestro cerebro, una trampa más de las endorfinas. Cuando una persona nos hace “tilín” se desencadenan 250 sustancias químicas en el cerebro, liberamos neurotransmisores que nos hacen sentir excitación, alegría, euforia y optimismo. Se libera la oxitocina, conocida como “hormona del amor”, y cuando vemos a la persona amada se liberan endorfinas. Una borrachera química que nos hace ver que la vida es bella.

No dominamos esa química que llega a hacernos hacer tontería. La feniletilamina es la responsable de esa sonrisa tonta sin sentido que soltamos cuando pasa junto a nosotros la persona que nos ha enamorado. Nuestro corazón late con más fuerza, y no es debido al amor, es debido a la acetilona, el endovalium y la adrenalina que producimos como cualquier animal en celo. Cada sustancia tiene su misión machacadora. El endovalium desata nuestra fantasía e imaginación, nos vemos en los brazos de la persona amada. La adrenalina nos estimula, nos produce más reflejos y nos induce al galanteo con posturas, ridículas, pero cautivadoras y seductoras.

El mensaje que ha penetrado por nuestros ojos, la imagen de la persona que nos ha hecho “tilín”, su olor característico, ha provocado que se desatase en nuestro cerebro una trampa química lanzada para que la especie se perpetúe. Un ejército de sustancias que no podemos dominar.

Somos pura química, son los neurotransmisores los que desatan nuestras emociones. Afortunadamente ese proceso químico se agota, no lo podríamos resistir ni nosotros ni un paquidermo, y nuestro enamoramiento disminuye.

Decía el fallecido escrito José Luis Vilallonga que el amor-pasión se convierte un día u otro, como cualquier amorío banal, en una luz de bengala, o mejor dicho, un fuego artificial. El último cohete lo enciende aquel de los dos amantes que abre los ojos primero. Los franceses llaman a este momento de lucidez: “recuperer ses esprits”.