Treinta años de Chernóbil y nos siguen mintiendo

abril 11th, 2016

El 26 de abril de 1986 estalló el reactor número cuatro de la central nuclear de Chernóbil, creando el mayor accidente en centrales nucleares (nivel 7) de toda la historia de la humanidad. Dejó al margen la utilización de esta energía en las bombas nucleares de Hiroshima   y Nagashaky, dado que su estallido fue algo más que un accidente en el que perecieron, como consecuencia de su detonación más de 300.000 personas. Chernóbil fue debido al involuntario e incompetente manejo de unos irresponsables «profesionales».  No voy hablar de las causas  en las que hay mucho que decir, hablaré del silencio sobre la contaminación radiactiva alrededor de la cual se sigue tejiendo una censura y un encubrimiento repleto de mentiras.

Las autoridades rusas no niegan que los restos del reactor cuatro siguen inaccesibles y desprendiendo radiación que se intenta parar con un gran cofre o féretro que se está construyendo y pagamos entre todos, ¡Si, si! entre todos, ya que la Unión Europea contribuye económicamente con nuestros dinero. En cuanto a las víctimas, las cifras del Gobierno ruso siguen mintiendo: dos muertos en la explosión, 28 un día después, y 11 entre 1986 y 2004 por cáncer debido a radioexposición. Entre los cinco millones que hubo que evacuar, hay 4.000 afectados por enfermedades de radio-exposición, un escaso uno por ciento, especialmente en el tiroides de los niños.

Estas cifras del Gran Capitán fueron desmentidas en 2006 por la neuropsiquiatra ucraniana Angelina Nyagu, que redactó un informe que combatía las conclusiones del engañose Chernóbil Forum Report. Nyagu destacó que 10 años después del accidente las mujeres triplicarón el cáncer de mama en las zonas de Belarus y próximas al reactor cuatro; los niños doblan los casos de tiroides; hay seis veces más enfermedades endocrinas; cinco veces más enfermedades mentales por anomalía hereditarias; se triplican las trisomías…. total que cuando antes el grado de salud era de un 85% , ahora se ha pasado al 15%.

La nube radiactiva alcanzó a toda Europa, incluida España, especialmente los pirineos y particularmente la zona de Ripoll – el lector encontrará mapas no censurados en Internet -. No nos advirtieron, y los habitantes de la zona o los esquiadores que pasan allí sus fines de semana, subieron a tragar radiación con los habitantes de la comarca de Ripoll, que bebieron leche de unas vacas que se comían un pasto contaminado, que hacían fuego en sus chimeneas con una leña contaminada, y que se deleitaron comiendo setas que tal vez eran fluorescentes. Hoy, 30 años después de aquella explosión que se produjo por jugar con una central nuclear anticuada y con obsoletos sistemas de seguridad, sigue contaminando un 40% del suelo de Europa que presenta altas dosis de contaminación radiactiva de cesio 137, cuya vida media es de 30 años.

En España existen páginas en Internet que están censuradas, en otros casos no hay respuestas oficiales. Uno se tiene que informar en fuentes extranjeras o en Organizaciones como Greenpeace o Médicos sin Fronteras o Asociaciones de Lucha contra las Armas Nucleares. Bueno, el lector que esté interesado encontrará información en Internet, pero que recuerde que la de España es pura comedia, ni siquiera alcanza el apelativo de tragi-comedia.  En cualquier caso siempre me puede preguntar a mí que, a veces tardo en contestar, pero contesto.

 

Comentarios desactivados en Treinta años de Chernóbil y nos siguen mintiendo

Comments are closed.