El Papa y la Ciencia

junio 19th, 2015

El Papa Bergoglio, en su encíclica “Laudato si”, realiza varias referencias científicas para advertir sobre algunos males que afectan a nuestro planeta. Se trata de temas que afectan a creyentes, agnósticos, ateos, científicos, ricos y pobres, por lo que me siento aludido al estar englobado en varios de estas características, y por alusiones ejerzo mi derecho a la réplica, aunque más bien que una réplica sea una afirmación de sus propias palabras.

Ante todo hay que reconocer la valentía de Bergoglio al redactar esta encíclica contra viento y marea  de los sectores conservadores del Vaticano y de fuera del Vaticano. Esos sectores reaccionarios de la Iglesia que quieren que todo siga igual y que callan ante los escandalosos problemas que acechan a nuestra humanidad. Creo que ese ala dura de la Iglesia se habrá rasgado las sotanas cuando ha leído las palabras de Bergoglio contra los políticos, los financieros, las multinacionales, los banqueros y su actuaciones interesadas únicamente en obtener beneficios a costa de la pobreza de muchos.

La encíclica es categórica en su referencia al cambio climática, esa evidencia que nos han querido negar algunos políticos y científicos untados por multinacionales como Exxon. El Papa realiza un llamamiento para actuar y frenar el cambio climático y sus terribles consecuencias en nuestra civilización. Bergoglio es inteligente y realiza este llamamiento cuando está previsto que, a finales de año, París acoja la Cumbre Internacional que deberá aprobar el protocolo de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. También aprovecha la proximidad de la campaña electoral de Estados Unidos, donde sabe que los republicanos niegan o dudan de que la causa del calentamiento global sea la industrialización. Bergoglio insiste en la necesidad de reemplazar los combustibles fósiles (carbón y petroleo) por energías alternativas como el aprovechamiento solar y eólico. Espero que el Gobierno del PP tome buena nota de esta necesidad, ya que su política es todo lo contrario para poder beneficiar a las grandes compañías eléctricas.

Bergoglio no se olvida de los temas financieros y políticos, y recuerda que la política no debe someterse a la economía. Recuerda que ambas son en parte culpables de la degradación del medio ambiente y de la pobreza, y que lo que menos le interesa a este “tandem” es preservar el ambiente y cuidar a los más débiles.

En esta encíclica no se olvida de menciona lo peligroso que es el desarrollo de armas químicas y biológicas. Y realiza un atrevido postulado al destacar que las riquezas de la Tierra son de todos, que no deben tener dueños definitivos, que pertenecen a todos, especialmente a los que más sufren. En fin, 191 páginas que todos debieran leer, creyentes y no creyentes. Los no creyentes como yo seguiremos siendo faltos de fe, pero con la tranquilidad de que hay una Iglesia que se preocupa por nuestro planeta y la calidad de vida de sus habitantes. Una Iglesia que ya no pierde el tiempo en buscar nuevos pecados que nos puedan llevarnos al infierno, tal vez por el hecho que se está  dando cuenta que el infierno está aquí, y que sus demonios son los que lo explotan.

 

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