Lo que nos oculta la NASA. (Missing-7)

marzo 1st, 2021

Missing 7

 

Lo que nos oculta la NASA

Los sucesos espaciales también se convierten en una serie de acontecimientos de los que no se nos explica gran cosa. Por ejemplo no se han dado más explicaciones sobre el misterioso micro-agujero del módulo Soyuz MS-09 acoplado a la ISS, pese a  que puso en peligro a la estación.

Se trataba de un orificio que había sido realizado desde el interior de la nave, es decir, de dentro a fuera, por lo que los seis miembros que ocupaban la estación – tres americanos, dos rusos y un alemán – se convertían en sospechosos de un intento de sabotaje de la estación.

Este incidente no llegó a aclararse y ocurrió otro hecho que despertó nuevas sospechas cuando la nave Soyouz-10 con los astronautas Alexi Onchinin y Nick Hague, el primero ruso y el segundo americano, se vieron obligados a realizar un peligroso aterrizaje al fallar el cohete. Onchini tenía, entre otras misiones, que investigar en la ISS el micro-agujero de la Soyuz MS-09, misión que no pudo cumplir. El orificio sigue siendo un misterio.

En el espacio ocurren cosas que se nos ocultan, hechos como el incendio en 1997 en la estación MIR. Un incidente con llamas que los astronautas rusos tardaron 15 minutos en extinguir, y que no se divulgó hasta meses después.

Un astronauta, cuyo nombre no fue revelado, en una revisión médica en la ISS, se le diagnóstico un coágulo sanguíneo en una vena yugular. Si el coágulo  se desprendía provocaría una embolia pulmonar, potencialmente mortal. En las condiciones que estaba era peligroso volver a la Tierra, por lo que había  que tratar el coágulo en la ISS, en cuyo botiquín se disponía de anticoagulantes, aunque pocos y fue necesario reponerlos en un viaje de reaprovisionamiento. El astronauta estuvo tres meses en vigilancia, tratado con inyecciones, hasta que la trombosis se fue resolviendo y pudo regresar a la Tierra. Indudablemente la NASA guardó un escrupuloso silencio sobre estos hechos.

Ya no hablaremos de los avistamientos de OVNIS, de las fotografías y videos que esconde escrupulosamente la NASA. Objetos que se  han acercado a la estación espacial. El programa Apolo tiene una buena colección de dossiers sobre incidentes en la ISS y en la Luna. Los astronautas Gordon Cooper (Mercury), Deke Slaytin (Mercury), James McDivitt (Gémini) y Edwin Aldien (Apolo-11), han visto OVNIS. La astronauta francesa Claued Haignesse, antes de desmayarse en una rueda de prensa, gritó: ¡La Tierra debe ser alertada! A partir de este hecho el Gobierno la mantuvo apartada de los medios informativos. Días después su laboratorio privado ardió perdiéndose sus notas, fotos y documentación importante. Hoy ocupa un silencio cargo en un museo de París. El tema de los OVNIS requiere un estudio más profundo que no abordamos aquí.

Otros sucesos pasan como puras anécdotas, como lo sucedido a los astronautas rusos Leonov y Baliayev de la Vosjod 2, cuando regresaban a la Tierra. Por un error, la Vosjod en vez de aterrizar en las llanuras de Kazajstán, fue a parar a un bosque cubierto de nieve en medio de los Urales. Los astronautas salieron de la cápsula e improvisaron un fuego para calentarse hasta que los vinieran a rescatar. Pero cuando anocheció se vieron rodeados de lobos hambrientos. Ante la agresividad que mostraba la manada, se vieron obligados a regresar a la fría nave y encerrarse en ella. Por la mañana, cuando llegó el equipo de rescate los encontró vivos pero asustados, ya que los lobos habían estado toda la noche arañando la cápsula para poder entrar.

Destaca en sus memorias un astronauta ruso que “todas las condiciones necesarias para cometer un crimen se juntan al encerrar dos hombres en una cabina de cinco metros por seis y dejarlos vivir sólo durante un mes”.

Los exopsicólogos destacan que los espacios reducidos, la falta de intimidad, las malas relaciones, las diferencias psicológicas y las costumbres ajenas son fuente de disputas entre los astronautas, cuando viven meses en espacios reducidos.

Poco se nos habla de las trifulcas verbales entre los astronautas, y menos de situaciones en que han llegado a las manos. En una misión analógica de 240 días un astronauta ruso llegó a la agresión física contra otro astronauta canadiense. En la Soyuz-5 dos astronautas rusos llegaron a  batirse a cuchilladas. Y los astronautas de la ISS como protesta por decisiones de la central de Houston, estuvieron varias horas sin contestar a las llamadas de la Tierra.

La estancia en el espacio ha producido sensaciones místicas y espirituales. Edgar Mitchell (Apolo-14) a su regreso a la Tierra creo la Fundación de estudios paranormales.

También estuvo a punto de cometerse un crimen pasional cuando la astronauta del Discovery, Lisa Nowak, se enteró que el astronauta Bill Oefelein, además de mantener relaciones con ella, también lo hacía con la astronauta Calleen Shipman. Lisa intento a asesinar a Calleen pero la policía la detuvo a tiempo.

Una de las preguntas que se ha hecho a la NASA y de la cual no se ha obtenido respuesta es sí se ha mantenido sexo en las estaciones espaciales. Las dificultades fisiológicas, posturales y el hecho de la escasa gravedad son contrarias a esta experiencia, pero los astronautas de la NASA no han escapado a rumores y especulaciones. Aunque fue desmentido por los propios astronautas, se insinuó que los astronautas Mark C. Lee y Jan Davis practicaron el sexo en la misión STS-47.

Me pregunto que si todos estos incidentes ocurren entre profesionales entrenados, ¿qué sucederá cuando empecemos a enviar turistas al espacio?

 

 

 

 

 

 

Comentarios desactivados en Lo que nos oculta la NASA. (Missing-7)

Comments are closed.