¿Y si los extraterrestres tienen otra inteligencia diferente a la nuestra?

junio 30th, 2018

¿Y si los extraterrestre tienen otra inteligencia diferente a la nuestra?

[Esta reflexión se la dedico a Manel, capaz de sorprenderme con sus razonamientos en los breves encuentros del Slavia]

 

En 1995, Mayor y Queloz, descubrían el primer exoplaneta, 51 Pegasi b. Este hallazgo se convertía en un soplo de esperanza para todos los que creíamos que no estábamos solos en el Universo. 51 Pegasi b no era una excepción, hoy existen más de cinco mil exoplanetas descubiertos y oficialmente reconocidos.

Ante la cantidad de exoplanetas clasificados, se decidió buscar vida en aquellos que reuniesen algunas características que los hicieran semejantes al nuestro. Se descartó los no fueran rocosos, es decir los gaseosos, y también los que se encontraban muy cerca de su estrella o los que estaban muy lejos de ella. Los primeros por que el calor desprendido de su estrella impediría la vida, y los segundo porque terminarían siendo mundos helados como Plutón. Se creó una zona de habitabilidad.

Discrepo de este criterio de selección, porque la vida, como se ha demostrado en la fumarolas termales de las profundidades submarinas puede aguantar temperaturas muy altas y también muy bajas; porque la vida puede desarrollarse cercana a una estrella con potentes emisiones de radiación, y los seres cercanos ser inmunes (como las cucarachas o dotados de una epidermis bloqueante) a estas radiaciones. Las cucarachas son   indemnes a la radiación que a nosotros nos fulmina, las cucarachas sobreviven a todo menos al “cucal”: ¿Me pregunto qué veneno tendrá ese producto?

No vamos a tratar este tema, pues nos interesa entrar en otro contenido más inquietante. Los futuros telescopios en órbita como el James Webb o los terrestre de Chile, incorporan en su sistema de observación biomarcadores, es decir, que nos podrán decir si el planeta observado, rocoso y situado en la zona de habitabilidad, tiene, por ejemplo, clorofila, agua, nitrógeno, carbono, oxígeno y otros elementos que caracterizan la vida… evidentemente no una vida como la nuestra, algo que nunca será posible, porque no existen dos planetas iguales, con las mismas características, con el mismo tamaño, la misma inclinación de su eje, la misma distancia a su estrella, la misma evolución…

Y he aquí que de repente nos damos cuente que tenemos un problema más complejo que el que se enfrentaron los astronautas del Apolo XIII advirtiendo a su base de la NASA: “¡Houston! Tenemos un problema”.

Si existe vida en esos planeta que hemos descubierto, y en estos momentos me refiero a una vida inteligente; los seres de ese mundo ubicado en la zona de habitabilidad o no, serán, indiscutiblemente diferentes a nosotros, fisiológica y anatómicamente y, por tanto, su cerebro será diferente, y en consecuencia su inteligencia será diferente. Otro tipo de inteligencia, con otros razonamientos diferentes, con otros valores distintos, y no estoy hablado de diferencias producidas por sus memes, sino por tener un mapa del cerebro desigual al nuestro.

Y ahí, en este punto de nuestro gozo por haber descubierto vida, nos damos cuenta que la comunicación con esa vida puede ser casi imposible. De repente tenemos ante nosotros unos seres con una inteligencia diferente, ni mayor ni menor, diferente. Como la que nosotros podemos tener con un pulpo – el animal más inteligente con el complejo fisiológico más complejo -, que no es menos inteligente o más inteligente que nosotros….es diferente, con una inteligencia adaptada al entorno en que vive y constituida por ocho cerebros y un centro de coordinación.

 

Por supuesto que no esperábamos encontrarnos a unos seres que, como el extraterrestre humanoide (Klaatu) de “Ultimátum a la Tierra” (1951), un “clon” de nosotros que no parece haber venido de otro planeta. Si alguna vez se produce un encuentro será más bien a través de sonidos como “Encuentros en la tercera fase”.

En cualquier caso, vamos a tener un problema de comunicación, porque la inteligencia no es lo que hemos pensado que era hasta ahora, no es una forma de razonar y resolver problemas para todos los seres de Universo, es la forma que tienen los seres de la Tierra de razonar y resolver sus problemas. Igual como la vida ha buscado un camino creando los órganos que precisábamos para sobrevivir, la inteligencia se ha desarrollado adaptándose al medio y los problemas que tenía que superar.

La inteligencia no es algo único y exclusivo del ser humano, hay una inteligencia en otras especies e incluso en la vegetación, incluso en las partículas cuánticas.

Durante cientos de años nos creímos ser el centro de la creación. La Tierra era el centro del universo y alrededor de ella giraba el Sol, los planetas y las estrellas. Con el tiempo la ciencia, no sin sufrir dolorosas matanzas y persecuciones, logró demostrar que el Sol era una estrella más de las 200.000 o 300.000 millones de estrellas de nuestra galaxia; y nuestra galaxia una más de entre las 400.000 millones de galaxias que existen en nuestro universo. El encorbatado y elegante ser humano con su maletín, era apenas hace unos 10 millones de años un peludo mono que se desplazaba en pelotas cogido a una liana de un árbol a otro, llevando en su mano un plátano en vez de un maletín. Pese a estos incuestionables hechos el ser humano, basándose a donde ha llegado con su inteligencia, mantiene una postura antropocentrista. Sin considerar que su inteligencia es “una inteligencia más”, en este caso desarrollada para ayudarle a sobrevivir en este planeta.

Debemos desmontar nuestra idea antropocentrista y admitir que somos una “fórmula” más, que ha salido bien para sobrevivir en la Tierra. Debemos razonar ante el hecho que existen otras inteligencias, igual que hay mundos paralelos más cerca de lo que sospechamos, universos burbuja y otras realidades. No somos seres edénicos, ni perfectos mentalmente. Más bien somos seres “tocados”, hecho que se evidencia con las consultas de  psicólogos, psiquiatras, neurólogos, y farmacopea que prolifera en el planeta. Nos vemos perfectos, sin embargo, nuestro aspecto puede ser muy desagradable a un extraterrestre.

Para otros seres del universo seremos monstruos horripilantes, con una constitución corpórea de hidrógeno, oxígeno, carbono, nitrógeno, azufre, fósforo, calcio, potasio y cloro, y moviéndose por esa complexión química, proteínas, lípidos e hidroxiapatita. Nos valemos para pensar de una cabeza desproporcionada, en la que los órganos están duplicados, y en cuyo interior se esconde, una masa gelatinosa de un kilo y trescientos gramos. El resto del cuerpo con unos peligrosos brazos tentaculares acabados en rasgadoras uñas, y dos piernas que nos permiten desplazar una masa que está formado por tejidos adiposos que esconden vísceras y endurecidos fragmentos de calcio. Casi lo peor de nosotros es la piel, en la que cada centímetro cuadrado alberga 10.000 bacterias. Sí el olfato del ET, con el que intentamos comunicarnos, está desarrollado solo como el de un perro de la Tierra, apreciará las extrañar olores que desprendemos a causa del sudor y los neurotransmisores. Y para remate final nuestro cuerpo tiene unos repugnantes orificios por donde segregamos líquidos, innatos sonidos y restos de excrementos con microbios, una sola gota de saliva de un milímetro contiene 5.000 millones de bacterias de los dos kilos que se almacenan en nuestro cuerpo… ¡como para abrazarnos pensaran los extraterrestres!

Evolucionemos nuestro cerebro

julio 14th, 2016

Lo que más teme el Sistema es que utilicemos nuestro cerebro, que pensemos. Siempre ha demonizado la posibilidad de una mente superior, siempre ha creído que ya no evolucionaremos más y nos someteríamos a la rutina y repetición diaria. El Sistema no quiere mentes con fuerza, con impulsos que vivan, que perciban y sientan. El Sistema quiere espíritus encerrados en la materia. El Sistema ha demostrado que no puede llevarnos a un mundo mejor, tampoco quiere hacerlo. Solo nos queda la esperanza de que un acontecimiento chocante transforme nuestras decrépitas y obsoletas creencias, que lo barra todo. De una cosa todos estamos seguros, y es que el futuro no es lo que creíamos ni esperábamos.

Hoy solo nos queda nuestro cerebro y su evolución. Propongo la idea de volver a las antiguas fuentes del conocimiento, pensar en un retorno interior. Para ello tenemos que empezar a buscar en las profundidades de nuestro cerebro, tenemos que triplicar las conexiones de nuestras neuronas, activar nuestros pensamientos más allá del espacio y el tiempo.

Escuchad y veréis que existe una llamada interior, una voz que nos dice que en nuestro cerebro están todas las respuestas para liberarnos de un mundo absurdo cargado de sufrimiento.

Nuestro cerebro es energía, forma parte del todo y se comunica con el todo. Sin embargo, los problemas mundanos, los miedos, la ira, etc., nos impiden ser parte de esa comunicación que nos abriría las puertas a otras realidades.

El Sistema teme que accedamos a esa posibilidad y nos ha educado para competir en un mundo de falsa ilusiones. El Sistema, desde el medioevo, quiere tenernos en la oscuridad; nos hace creer que esta sociedad es la única posible, y trata de que seamos ignorantes del poder mental que tenemos. El Sistema nos ofrece claridad y un hipotético más allá tras la muerte. Nosotros queremos iluminación y un conocimiento en el aquí y ahora.

Tenemos que que ir más allá de los meros pensamientos, pensar en el pensar. Darnos cuenta que pensamos y experimentar ese gran acto como algo nuevo y novedoso, como un camino que nos lleva a otra realidad, a un lugar que impregne todo nuestro ser y nos haga sentir trasmutarnos.

En nuestro cerebro existe un estado de comunicación cuántico, ondas que están esperando que las sintonicemos para ofrecernos una armonía cósmica del todo. Conseguir eso es una nuevo paso de la evolución humana, un paso que nos convierte en dioses. Ese esfuerzo cerebral es nuestro objetivo más importante por que es lo real de la vida, mientras que la vida de vigilia, el mundo ordinario, es lo falso.

Sabemos que las cosas no son lo que parecen, que el mundo en que vivimos es una irrealidad ajustada por los pelos con leyes, teoremas y principios. Una irrealidad que frena nuestras posibilidades de transcender a otras realidades más verídicas, más interesantes, más enriquecedoras.

La búsqueda en nuestro cerebro es la máxima aventura existencial. Tenemos que detenernos a pensar, a reflexionar, a buscar puertas que abran los intrincados caminos del espacio y el tiempo. Tenemos que preguntarnos, sin miedo, que es la vida, que significado tiene nuestro paso por el mundo, intentar comunicarnos con el universo, con la vida ahí fuera, considerar la energía y las moléculas entes vivos, hay que intentar, ensayar, penetrar, insistir.

Nuestros cerebros esperan órdenes, instrucciones para extender más sus dendritas y axones, esperan que explotemos al máximo esa máquina, que la hagamos evolucionar y que la utilicemos plenamente porque somos dioses en potencia.

 

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Somos polvo de estrellas que piensa

junio 9th, 2016

Estamos compuestos de polvo de estrellas y extrañas energías que se expandieron tras el Big Bang. Somos el origen del universo contemplando su imagen actual. Somos los elementos expulsados por las estrellas moribundas amparados en nuestros interior. Somos el tiempo transcurrido tras una tortuosa evolución.

¿Cómo hemos llegado a pensar y tener consciencia de nuestra existencia? ¿Cómo es posible que elementos como el carbono, azufre, hidrógeno, oxígeno y otros que constituyen nuestro  cuerpo, sean los artífices de nuestros pensamientos científicos, nuestra elucubraciones filosóficas, nuestra creación artística, nuestras composiciones musicales? ¿Cómo comprender que la descarga de un ion de potasio sobre una neurona y la consiguiente onda eléctrica por la dendrita, sea capaz de elegir un neurotransmisor entre 200, (por ejemplo la oxitocina) y desencadene en nosotros un pasional flujo de amor?

¿Cómo unos simples elementos químicos nos han otorgado esa capacidad de esculpir La Piedad, pintar la Gioconda, componer El lago de los císnes o escribir El rey Lear? No tengo respuestas, pero me hace sospechar que esos elementos químicos eran portadores de una información  que ya existía antes del Big Bang, y se ha combinado en cada uno de nosotros, creando el escultor y el artista único.  Unas combinaciones infinitas que impiden que dos personas a la vez estén escribiendo el mismo poema o pintando los mismos frescos de la Capilla Sixtina.

Somos materia estelar, parte de un Universo que, a través de una larga evolución sujeta a los azares del mundo, ha combinado los átomos para desarrollar unos cerebros que han comenzado a pensar y, en el fondo del proceso, algunos han concluido que no somos nosotros los que pensamos, sino que es el universo quién piensa a través de nosotros y, a través también, de todos esos seres que ha desarrollado en diferentes planetas que giran a estrellas esparcidas en millones de galaxias.

¿Sería igual el universos si no hubiéramos aparecido? Sería igual pero habría una parte insignificante que no se observaría a sí misma. Somos un planeta minúsculos en la inmensidad de trillones y trillones de planetas. Somos una furtiva sombra que tarde o temprano habría aparecido porque la vida y la inteligencia siempre encuentran un camino para surgir. Somos una torsión de la nada en forma de doble hélice  que transmite una información. Somos información al borde de un horizonte de sucesos de un agujero negro que nos puede transferir a otras realidades, a otros multiversos a otros espacios paralelos, a mundos en los que sólo pervivan los estados modificados de consciencia; a un tiempo que no sea tiempo. Tenemos un potencial infinito en el cerebro tratando de evolucionar, somo dioses en potencia con una mente en la que nos están esperando sucesos trascendentes, sorprendentes….singulares.

Cómo cambiar el Sistema Social

enero 12th, 2016

He argumentado en varias ocasiones lo que arengaba Louis Pawels en mayo del 68 en las escalinatas del Odeón de París: “Si queremos cambiar las estructuras sociales, primero hay que cambiar las estructuras mentales”.
Las estructuras mentales se cambiarán a través de los años, y a través de los nuevos paradigmas sociales causados por las innovaciones científicas y tecnológicas. Pensemos como Internet, los móviles o las nuevas tecnología médicas han cambiado nuestra vida en poco tiempo. Lo que queda por venir, aún será más transformador.
Tenemos que ir pensando en nuevos sistemas de gobierno: Noocracias, Transhumanismo, Consejo de Sabios, Democracias directas, etc. Sistemas de los que ya he hablado en otros blogs. Sistemas que aún tardarán a no ser que se produzca algún suceso global que los impulse.
Mientras tenemos los gobiernos existentes en los que existe alguna gente consciente de que hay que cambiar el sistema, y que, para realizarlo sin violencia, debemos cambiar las estructuras mentales de los jóvenes y los adultos. Tenemos por tanto dos frentes, jóvenes y adultos. Empezaremos por los jóvenes.
Nuestros centros de enseñanza tienen que cambiar el chip, no se trata de educar para ofrecer mano de obra al mercado laboral, sino también educar para formar a pensadores. Hay que educar en las nuevas tecnologías, pero también en nuevos valores que sustituyan, poco a poco, a los obsoletos conceptos que los caracterizan hoy.
Precisamos asignaturas que contengan valores humanistas y un regreso a la filosofía; una valoración de la historia que advierta de sus tergiversaciones y falsedades, los errores cometidos y la manipulación de sus versiones; una historia de todas las religiones y creencias y su implicación en la historia.
Especialmente se debe despertar en los alumnos el interés por la ciencia, la cultura, el arte. Se debe permitir que los alumnos planteen preguntas inquietantes sobre nuestro origen, el misterio de la vida y la muerte, lo que somos y el significado de todo lo que nos rodea. Permitir un pensamiento singular con la posibilidad de reflexionar sobre conceptos reales como las nuevas familias, o trasnochados valores como la patria.
Si queremos despertar inquietudes y despertar el interés del papel que representamos en el Universo, debemos acudir a una educación interactiva, donde las ideas del alumnado les preparen para el futuro.
Indudablemente los gobernantes tiene que tener valor para llevar a adelante este cambio educativo, especialmente porque se enfrentan al sistema conservador, a las religiones, a los viejos valores tradicionales. Pero hay que pensar que tarde o temprano todo estos viejos valores y creencias míticas desaparecerán.
No conseguiremos nada en las escuelas sino cambiamos lo que ha extramuros. Tenemos que, al mismo tiempo que educamos a nuestros jóvenes, reeducar a los adultos. Hoy, una mayoría, están atrapados por el sistema que los hipotecó con sus créditos y los convirtió en simples trabajadores de los diferentes servicios e industrias del sistema. Apenas piensan, apenas conocen la realidad de la vida y el universo, apenas tienen inquietudes y solo les alimentan el espíritu de competiciones deportivas, modas, ambiciones y consumismo. De vez en cuando les lanzan una descarga de miedo para calmar sus posibles ansias de pensar.
Los nuevos mandatarios deben neutralizar esa apatía generalizada reeducándolos a través de los medios de difusión, subvencionando espacios de radio y televisión educativos y formativos. Prensa y facsímiles que traten de una educación sanitaria y alimenticia, de los progresos tecnológicos, de los adelantos científicos, cursos, actividades culturales de teatro, cine amateur, artes.
Hay que rescatar a los ciudadanos de sus condicionamientos robóticos, hay que realizarlo antes de que se conviertan en zombis manejados por la publicidad y el consumo. No hemos nacido en este mundo solo para producir, nuestros cerebros exigen respuestas a los misterios de la vida, aunque no nos percatemos, aunque el sistema aplaste esas exigencias. Los noticiarios informativos son una triste realidad de sucesos, guerras, contiendas políticas, ecos sociales y, entre medio de estos acontecimientos mal explicados y sin posibilidad de reflexión, la tendenciosa publicidad. ¿Dónde están estos hechos que pueden despertar nuestro interés por la existencia?
No se conseguirá cambiar el sistema, liberar a la gente de la pobreza social e ignorancia, sino se les imparte conocimiento. El cambio no lo conseguiremos del día a la mañana, salvo unas circunstancias globales determinadas que obligue a precipitarlo de forma radical. El cambio “dulce” precisa una generación.
Lo evidente es que el sistema hoy no funciona excepto para los lobbys, multinacionales, bancos y bolsa, y para los corruptos del sistema político que actúan de intermediarios de los poderosos. No gobiernan los políticos, ni los partidos, manda el poder económico que dicta las resoluciones de los Parlamentos fingiendo respetara las débiles democracias.

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Opiniones callejeras en TV

diciembre 15th, 2014

Se han dado cuenta que en TV, y también en la radio, cuando salen con sus micrófonos y cámaras, y le piden opiniones a alguien sobre algo de actualidad o un suceso siempre enganchan a los menos dotados cerebralmente, a los más cortos de entendederas. Generalmente el entrevistado desconoce el tema del que le hablan y no puede opinar, y lo anuncia con una sonrisa tonta de justificación. En otros casos paran, creo que más bien se para él, a un transeúnte “mil ciencias”, que desborda todo su ego dando una explicación en la que utiliza términos que ni el mismo sabe lo que significan. Estos últimos sujetos serán los que, exprimiendo su ego, irán al bar del barrio preguntando si no lo han visto por TV cuando lo entrevistaban, y se hinchará como un pavo cuando algún vecino le diga que lo ha visto por TV, incluso comentará: “es que siempre me paran a mí”.

Generalmente el ciudadano culto esquiva las cámaras y micrófonos y evita salir. Y si lo hace, porque lo han pillado entrando o saliendo del portal de su casa, será escueto y breve.

Luego está el que sale con la mujer, donde ella se queda prudentemente en segundo plano, y que es presentada por el marido, después de opinar, como la “parienta”. A mí me gustan los que cuando les hacen una pregunta, ríen con insuficiencia y superioridad, y evitan la pregunta que les han realizado, cuya respuesta ignoran, con algún comentario como: “este es un tema complejo con diversidad de respuestas”.

Lo que no ha cambiado, y ahí todos los entrevistados coinciden, es cuando han detenido a un asesino que se ha cargado a su compañera. Todos dicen lo mismo: “Si era educadísimo”, “La acompañaba a comprar y le llevaba las bolsas”, “parecían estar muy unidos”, “ella nunca decía nada” “era callado y reservado”, “siempre me habría la puerta de la calle y me dejaba entrar o salir, era correctísimo”. Con estos comentarios cualquier psiquiatra ya sospecharía que están hablando de un psicópata.

¿Qué me dicen de los que han sido desalojados por una inundación? Estas entrevistas son calcadas, ves una inundación de una calle o urbanización por TV, y ya las has visto todas. Los comentarios son siempre los mismos: “Hasta aquí ha llegado el agua” y señalan una marca en la pared de un garaje que creo que siempre es el mismo. Luego las mismas protestas: “Ya se lo hemos dicho al ayuntamiento cien veces, pero ni caso”, “¿Y ahora quién paga todo esto?”, etc.

En los platós de TV, aún se entrevista a algún individuo que contesta con aquello de, “Me gusta que me haga esta pregunta” o “Está pregunta es muy interesante”. Generalmente se trata de gilipollas redomados. También está el summum de la egolatría y gilipollez representado por aquel que dice: “Qué me va a contar usted, yo ya lo he vivido todo en este mundo”.

Personalmente me encantó el día que fue Paco Umbral a TVE a presentar uno de sus libros, y la locutora, Mercedes Milá, le preguntaba de todo menos de su obra, por lo que Umbral se levantó y protestando dijo: “Me voy, yo he venido aquí hablar de mi libro, y no de lo que hable el personal que está aquí y que no me importa lo más mínimo”.

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