¿Y si los extraterrestres tienen otra inteligencia diferente a la nuestra?

junio 30th, 2018

¿Y si los extraterrestre tienen otra inteligencia diferente a la nuestra?

[Esta reflexión se la dedico a Manel, capaz de sorprenderme con sus razonamientos en los breves encuentros del Slavia]

 

En 1995, Mayor y Queloz, descubrían el primer exoplaneta, 51 Pegasi b. Este hallazgo se convertía en un soplo de esperanza para todos los que creíamos que no estábamos solos en el Universo. 51 Pegasi b no era una excepción, hoy existen más de cinco mil exoplanetas descubiertos y oficialmente reconocidos.

Ante la cantidad de exoplanetas clasificados, se decidió buscar vida en aquellos que reuniesen algunas características que los hicieran semejantes al nuestro. Se descartó los no fueran rocosos, es decir los gaseosos, y también los que se encontraban muy cerca de su estrella o los que estaban muy lejos de ella. Los primeros por que el calor desprendido de su estrella impediría la vida, y los segundo porque terminarían siendo mundos helados como Plutón. Se creó una zona de habitabilidad.

Discrepo de este criterio de selección, porque la vida, como se ha demostrado en la fumarolas termales de las profundidades submarinas puede aguantar temperaturas muy altas y también muy bajas; porque la vida puede desarrollarse cercana a una estrella con potentes emisiones de radiación, y los seres cercanos ser inmunes (como las cucarachas o dotados de una epidermis bloqueante) a estas radiaciones. Las cucarachas son   indemnes a la radiación que a nosotros nos fulmina, las cucarachas sobreviven a todo menos al “cucal”: ¿Me pregunto qué veneno tendrá ese producto?

No vamos a tratar este tema, pues nos interesa entrar en otro contenido más inquietante. Los futuros telescopios en órbita como el James Webb o los terrestre de Chile, incorporan en su sistema de observación biomarcadores, es decir, que nos podrán decir si el planeta observado, rocoso y situado en la zona de habitabilidad, tiene, por ejemplo, clorofila, agua, nitrógeno, carbono, oxígeno y otros elementos que caracterizan la vida… evidentemente no una vida como la nuestra, algo que nunca será posible, porque no existen dos planetas iguales, con las mismas características, con el mismo tamaño, la misma inclinación de su eje, la misma distancia a su estrella, la misma evolución…

Y he aquí que de repente nos damos cuente que tenemos un problema más complejo que el que se enfrentaron los astronautas del Apolo XIII advirtiendo a su base de la NASA: “¡Houston! Tenemos un problema”.

Si existe vida en esos planeta que hemos descubierto, y en estos momentos me refiero a una vida inteligente; los seres de ese mundo ubicado en la zona de habitabilidad o no, serán, indiscutiblemente diferentes a nosotros, fisiológica y anatómicamente y, por tanto, su cerebro será diferente, y en consecuencia su inteligencia será diferente. Otro tipo de inteligencia, con otros razonamientos diferentes, con otros valores distintos, y no estoy hablado de diferencias producidas por sus memes, sino por tener un mapa del cerebro desigual al nuestro.

Y ahí, en este punto de nuestro gozo por haber descubierto vida, nos damos cuenta que la comunicación con esa vida puede ser casi imposible. De repente tenemos ante nosotros unos seres con una inteligencia diferente, ni mayor ni menor, diferente. Como la que nosotros podemos tener con un pulpo – el animal más inteligente con el complejo fisiológico más complejo -, que no es menos inteligente o más inteligente que nosotros….es diferente, con una inteligencia adaptada al entorno en que vive y constituida por ocho cerebros y un centro de coordinación.

 

Por supuesto que no esperábamos encontrarnos a unos seres que, como el extraterrestre humanoide (Klaatu) de “Ultimátum a la Tierra” (1951), un “clon” de nosotros que no parece haber venido de otro planeta. Si alguna vez se produce un encuentro será más bien a través de sonidos como “Encuentros en la tercera fase”.

En cualquier caso, vamos a tener un problema de comunicación, porque la inteligencia no es lo que hemos pensado que era hasta ahora, no es una forma de razonar y resolver problemas para todos los seres de Universo, es la forma que tienen los seres de la Tierra de razonar y resolver sus problemas. Igual como la vida ha buscado un camino creando los órganos que precisábamos para sobrevivir, la inteligencia se ha desarrollado adaptándose al medio y los problemas que tenía que superar.

La inteligencia no es algo único y exclusivo del ser humano, hay una inteligencia en otras especies e incluso en la vegetación, incluso en las partículas cuánticas.

Durante cientos de años nos creímos ser el centro de la creación. La Tierra era el centro del universo y alrededor de ella giraba el Sol, los planetas y las estrellas. Con el tiempo la ciencia, no sin sufrir dolorosas matanzas y persecuciones, logró demostrar que el Sol era una estrella más de las 200.000 o 300.000 millones de estrellas de nuestra galaxia; y nuestra galaxia una más de entre las 400.000 millones de galaxias que existen en nuestro universo. El encorbatado y elegante ser humano con su maletín, era apenas hace unos 10 millones de años un peludo mono que se desplazaba en pelotas cogido a una liana de un árbol a otro, llevando en su mano un plátano en vez de un maletín. Pese a estos incuestionables hechos el ser humano, basándose a donde ha llegado con su inteligencia, mantiene una postura antropocentrista. Sin considerar que su inteligencia es “una inteligencia más”, en este caso desarrollada para ayudarle a sobrevivir en este planeta.

Debemos desmontar nuestra idea antropocentrista y admitir que somos una “fórmula” más, que ha salido bien para sobrevivir en la Tierra. Debemos razonar ante el hecho que existen otras inteligencias, igual que hay mundos paralelos más cerca de lo que sospechamos, universos burbuja y otras realidades. No somos seres edénicos, ni perfectos mentalmente. Más bien somos seres “tocados”, hecho que se evidencia con las consultas de  psicólogos, psiquiatras, neurólogos, y farmacopea que prolifera en el planeta. Nos vemos perfectos, sin embargo, nuestro aspecto puede ser muy desagradable a un extraterrestre.

Para otros seres del universo seremos monstruos horripilantes, con una constitución corpórea de hidrógeno, oxígeno, carbono, nitrógeno, azufre, fósforo, calcio, potasio y cloro, y moviéndose por esa complexión química, proteínas, lípidos e hidroxiapatita. Nos valemos para pensar de una cabeza desproporcionada, en la que los órganos están duplicados, y en cuyo interior se esconde, una masa gelatinosa de un kilo y trescientos gramos. El resto del cuerpo con unos peligrosos brazos tentaculares acabados en rasgadoras uñas, y dos piernas que nos permiten desplazar una masa que está formado por tejidos adiposos que esconden vísceras y endurecidos fragmentos de calcio. Casi lo peor de nosotros es la piel, en la que cada centímetro cuadrado alberga 10.000 bacterias. Sí el olfato del ET, con el que intentamos comunicarnos, está desarrollado solo como el de un perro de la Tierra, apreciará las extrañar olores que desprendemos a causa del sudor y los neurotransmisores. Y para remate final nuestro cuerpo tiene unos repugnantes orificios por donde segregamos líquidos, innatos sonidos y restos de excrementos con microbios, una sola gota de saliva de un milímetro contiene 5.000 millones de bacterias de los dos kilos que se almacenan en nuestro cuerpo… ¡como para abrazarnos pensaran los extraterrestres!

Vida alienígena basada en otros elementos

mayo 30th, 2018

Vida alienígena basada en otros elementos.

Nuestra vida está  basada en el carbono (C), siendo este un no metal fundamental para nuestra existencia, ya que puede unirse con un gran número de átomos distintos para formar moléculas enormes y complejas. El grafeno, que abunda fuera de la Tierra, está formado por hexágonos de carbono. El carbono es uno de los elementos más abundantes del Universo y no es de extrañar que la vida haya evolucionado en él. Pero ¿puede existir vida en el universo basad en otros elementos? ¿Pueden existir alienígenos con otra bioquímica que no sea el carbono?

Imaginemos a unos seres alienígenos exóticos basados en silicio en lugar del carbono. El silicio es el segundo elemento más abundante. Los orbitales externos del silicio, igual que el carbono, contienen cuatro electrones que permiten a los átomos de silicio organizarse en anillos o largas cadenas que constituirían la base de una molécula biológica. Estamos ante seres de silicio que podrían sobrevivir en muchos ambientes, incluido el vacío espacial. Seres de estructuras externas a base de siliconas de gran dureza, capaces de transmitir el 95% de las longitud de onda de la radiación infrarroja, lo que les permitiría ver en la oscuridad. Bioquímicamente podrían construir compuestos parecidos a las enzimas. Carecerían de pulmones y su sangre estaría formada por ácidos moleculares, como el monstruo de Alien, el octavo pasajero.

Otra posibilidad de vida la tenemos en organismos alienígenos de arsénico. El arsénico cumpliría perfectamente el rol bioquímico que desempeña el fósforo en las formas de vida conocida. Si por un lado es un elemento tóxico y venenoso, por otro lado se presenta como un elemento esencial para la vida que puede remedar las funciones del fósforo. La realidad es que hay bacterias, entre ellas las Halomonadaceas que han sustituido el fósforo por arsénico incorporándolo en el ADN.

También podríamos de hablar de seres con aminoácidos exóticos. Todos los organismos que conocemos, salvo alguna excepción, están basados en 20 aminoácidos que son siempre los mismos y con los que construyen sus proteínas. Podemos, sin embargo, sintetiza muchos más por medios químicos. Cabe la posibilidad de que organismos alienígenos estén formados utilizando aminoácidos insólitos, raros y extravagantes como la isovalina o la pseudoleucina que abundan en los meteoritos.

Nosotros somos como somos por el principio de que la necesidad crea el órgano. No precisamos ser seres acorazados porque la capa atmosférica nos protege de los rayos cósmicos, no precisamos ver en la oscuridad porque nuestro planeta tiene días y noches, no precisamos oír más, porque el ruido excesos nos ensordecería, no precisamos ver otros mundos paralelos porque de ellos no nos ha surgido un peligroso felino con dientes de sable. Tenemos la constitución que tenemos porque está adaptada a los parámetros de nuestro planeta;  a su gravedad, a sus 23º de inclinación, a su temperatura, a la alimentación que ingerimos, a la Luna y su efecto sobre las mareas. Cualquier modificación nos habría hecho distintos, por ejemplo, si la Tierra no estuviera inclinada algo más de 23º, no habría estaciones y la alimentación hubiera sido distinta y nosotros diferentes. Estatura, peso, color de la piel y genes, varían dependiendo de lugar de nuestro planeta.

Sepamos que los pigmeos son de la altura que conocemos porque tienen los genes CISH, DOCK3, STAT5 y otros que los han dotado de esa estatura para adaptarse a los bosques tropicales húmedos. Los habitantes de Arabia Saudita pueden, a diferencia de los europeos, beber leche de camella porque tienen el gen LCT que les permite digerirla. Los tibetanos son menos sensibles a la rarificación del oxígeno en las altitudes porque tienen los genes EGLN1 y EPS1 que nosotros no tenemos. Los nórdicos tienen genes (SLC24A5, TYR y MC1R, entre otros) que les han aclarado la piel para una mejor asimilación de la vitamina D con un sol menos intenso como el suyo.

Los futuros niños que nacerán en las colonias lunares serán, debido a la escasa gravedad, altos y delgados. Estos futuros selenitas tendrán una débil estructura ósea que les impedirá regresar a la Tierra. ¿Quién sabe que genes desarrollarán?

Podría citar otros genes que nos hacen distintos en la misma Tierra. La combinaciones en los millones de planetas que existen solo en nuestra galaxia, nos enfrenta a un zoo de variedades de formas, posibilidades y estructuras infinitas. Y como es natural esos factores diferentes tienen una repercusión en el cerebro que hace a los seres pensar de formas diferentes. Un hecho que puede llevar a no comprender a un alienígena por su exótica forma de pensar. A veces los humanos rozamos la incomprensión por el hecho de que un occidental no estructura su pensamiento igual que un oriental en el que todo es casual o un musulmán en el que todo es determinista.

Cualquier variación en la estructura cerebral nos lleva a seres completamente diferentes. Dentro de ese gran zoo de las galaxias, podemos imaginar seres que no han desarrollado las áreas de Broca y Wernicke para constituir un lenguaje sonoro y su comunicación sea telepática. Puede que en vez de tener, como nosotros, seis capas de neuronas posean muchas más. Puede que a través del cerebro puedan desactivar las señales del dolor. Puede que produzcan mayora cantidad de molécula ATP (adenosin trifosfato) y puedan cicatrizar sus heridas instantáneamente. Puede que al ser viajeros del espacio carezcan de ritmos circadianos, o no tengas habénula y por tanto no puedan tener depresiones; o, finalmente puede que existan seres que desarrollen mucha norepinefrina y dopamina, sustancia que les convertiría en seres sin emociones y estrés, como el Señor Spot del Enterprisse.

 

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La Estación Espacial Internacional (ISS)

mayo 25th, 2018

Saber algo sobre la ISS

A 350 Km de altura se desplaza la Estación Espacial Internacional, la ISS (International Spacial Station). Se trata de un ingenio de 110 metros de ancho, 74 de largo y 30 de altura con una masa de 400 toneladas, para darnos una idea un contenedor estándar cargado puede pesar 60 toneladas y un campo de futbol mide 75 metros de ancho y 100 metros de largo. La ISS, a 27.700 km/hora da 16 vueltas cada día a la Tierra. (Para saber dónde está y seguirla por la noche: spotthestation.nasa.gov)

Equipos de 3 o 6 astronautas la habitan contantemente y son reemplazados, normalmente cada seis meses. Durante su estancia realizarán investigaciones y experimentos científicos en una zona de la estación con un volumen de espacio presurizado de 900 m3 de los cuales 400 m3 son habitables.

Los trabajos científicos que se realizan a bordo de la ISS son, principalmente, de biológica y medicina. Se investiga el cultivo de plantas y células; también se experimenta con materiales y fluidos, al margen de la observación astronómica. En otros experimentos se crean conexiones entre metales, se hace crecer legumbres, se estudia como los cuerpos se adaptan a la vida en microgravedad, etc.

Una parte importante del tiempo se dedica a repasar y reparar equipos, vigilarlos, controlarlos. Por encima de todo se debe mantener la Estación en buen estado. Hay que verificar constantemente los filtros, las instalaciones eléctricas y los equipos informáticos.

En ocasiones el mantenimiento de la estación requiere tener que salir a su exterior a reparar, controlar, reemplazar o colocar instrumentos. Desde la Tierra se suministran diariamente nuevas instrucciones sobre tareas nuevas que rompen la rutina diaria. Los micro-meteoritos son los causantes de muchas averías en paneles solares, parabólicas y antenas.

ESA, la Agencia Espacial Europea, ha aportado un módulo laboratorio denominado Columbus, donde se experimenta y se investiga sobre las consecuencias de la falta de peso en  el crecimiento de plantas y células y organismos. No todos los experimentos se realizan en el interior del módulo Columbus, también se efectúan en el exterior, para determinar las consecuencias de la radiación cósmica y solar que forman parte de ese entorno hostil del espacio.

Otro de los módulos suministrados por ESA es la Cúpula para observar las estrellas. Se compone de siete grandes tragaluces que ofrecen una extraordinaria visión del espacio y parte de la Estación.

Pero el más espectacular instrumento que ha facilitado la ESA es el brazo telemanipulador de 11,3 metros de largo fijado al exterior, que permite mover objetos de gran peso.

La ISS está aprovisionada por los ATV, Vehículos de Transferencia Automática de la ESA y Progress, vehículos de carga franceses y rusos. Los ATV suministran unas 8 toneladas de carga, entre la que hay alimentos, carburante, equipos nuevos o de reemplazo, y agua (la ISS ya recicla pero siempre es necesaria más agua). Estas naves permanecen amarradas durante seis meses a la ISS.  Durante su amarre y con la potencia de sus motores corrigen la caída de la estación colocándola en su órbita inicial. Cuando regresan a la Tierra se llevan unas seis toneladas de basura de la que se desprenderán lanzándola a la atmósfera para que se incineré al entrar a la Tierra.

La jornada de trabajo de los astronautas en la ISS está planificadas desde antes de su lanzamiento, considerando las carreras de ellos. Pero siempre surgen imprevistos que hay que solucionar. Se puede decir que son jornadas muy completas de ocho horas.

Los astronautas, tras despertarse a una hora establecida, proceden al aseo personal con nuevos artilugios que no desprenden restos por el aire, especialmente pelos ya que pueden obstruir los sistemas de aeración. Los váteres disponen de un sistema de succión y las evacuaciones van a sacos de almacenamiento que se llevaran las naves de reingreso a la Tierra y destruirán en la atmósfera. Orina y sudor será filtrado y reciclado y convertido en vapor o para rehidratar los alimentos.

Al margen del trabajo científico, del que ya he hablado, es obligatoria una actividad física de dos horas diarias, realizando ejercicios de bicicleta estática, suelo rodante, pesas, etc. Toda una actividad para el corazón, los músculos y los huesos.

La alimentación es parecida a la que se come en la Tierra. Generalmente está suministrada por cocineros americanos y  rusos. Se trata de alimentos en conservas o en bolsas de aluminio. Es comida que ha sido liofilizada, pre-cocinada o deshidratada. Las legumbres y las frutas se consumen en los días siguientes que han llegado en las naves de reavituallamiento.     Los menús son escogidos para los astronautas antes de embarcarse en la ISS, con consejos dietéticos que les permiten una mayor adaptación al espacio. Solo en fiestas muy concretas de sus países de origen (Papa Noel, Independence Day), se les permite un menú especial y alcohol.

Algunos alimentos se comen de forma natural, por ejemplo la fruta. En otros es necesario añadir agua, como los pates o helados. Los condimentos (kétchup, mostaza, mayonesa, etc.) se presentan en formas más densas; la sal y pimienta en forma líquida con el fin de que no floten en los módulos. Se dispone de un horno para recalentar algunos platos. Lo que no existe es un refrigerador, por lo que la comida se tiene que conservar y preparar correctamente con el fin de evitar que se estropee. La mayor parte de la comida se consume en sus embalajes para evitar que migas o fragmentos se dispersen.

Los astronautas también disponen de un tiempo libre y un día de descanso cada semana. Son importante ciertas distracciones para descargar la gran responsabilidad diaria que tienen y para la que se les ha entrenado durante años.

Se ha comprobado que una de las distracciones favoritas de los astronautas es observar a través de las ventanas, ya que se enfrentan con un espectáculo fascinante. Ven como se oculta y como sale el Sol cada 45 minutos. También se distraen mirando películas, escuchando música, leyendo, jugando a las cartas o hablando por Internet con sus familias.

La hora de dormir, salvo algún problema, es para todos la misma, aunque algún astronauta prefiere escuchar música o leer antes de acostarse.

Evidentemente no hay camas, porque en el espacio tampoco hay un arriba y un abajo, así que se puede dormir en cualquier sentido. Los astronautas, atados con un cinturón para no flotar por todo el módulo, duermen en sacos acolchados paralelamente a una pared de sus pequeñas cabinas personales. Duermen seis horas ya que la ingravidez no ha fatigado mucho sus cuerpos. Unas cortinas impedirán que el Sol con su iluminación interrumpa el sueño; y también precisaran una buena ventilación para hacer circular el óxido de carbono exhalado.

Problemas en la salud de los astronautas. Daremos un breve repaso a estos problemas, ya que se trata de un tema muy amplio que requeriría un gran número de hojas y reduciré en una.

Inicialmente destacar que cada vez que se origina una erupción solar, los astronautas son alertados para que no hagan tareas en el exterior, y que se pongan los trajes y ocupen una cabina especial de la ISS, que les resguarda. Dentro de esta especie de “habitación del pánico” los astronautas reciben menos radiación solar.

Desde el momento que los astronautas desembarcan en la ISS precisarán varios días para adaptarse a la microgravedad. Durante ese tiempo estarán afectados por el llamado “mal del espacio”, un estado que les produce, principalmente, náuseas y pérdida de orientación.

Luego aparecerán otros efectos. La sangre y otros fluidos corporales circularan mal y congestionarán la cabeza, el corazón palpita más despacio, los glóbulos rojos disminuyen, hay dificultades para dormir, el cuerpo pierde peso, el sistema inmunitario baja. Lo más grave es la atrofia muscular y la descalcificación de los huesos. Pero lo verdaderamente peligroso es la exposición a los rayos cósmicos. El astronauta, en un día recibe como media la misma cantidad de radiación que lo que podría recibir en la Tierra a lo largo de un año. Esta radiación es un riesgo, ya que puede producir cáncer y cataratas.

El regreso a la Tierra también será brutal, ya que los astronautas tendrán una sensación de sentirse pesados y de perder el equilibrio, ya que sus músculos no soportan el cuerpo y los huesos corren el riesgo de romperse. Cada movimiento que realizan exige un esfuerzo del corazón bombeando sangre a todo el cuerpo… un estado que durará más de un mes.

Este estado fisiológico nos lleva a realizar una reflexión sobre los futuros selenitas, es decir, los hijos de los colonizadores lunares nacidos en este satélite. Serán seres que no podrán regresar, ni visitar, la Tierra, a riesgo de fracturarse los huesos y carecer de fuerza para desplazarse sobre la superficie de nuestro planeta. Serán seres de más de dos metros de altura y constitución delgada, posiblemente con ojos más grandes. Estarán condenados a vivir en la Luna o en naves espaciales, ya que habrán nacido con un organismo  adaptado a sobrevivir en la Luna, pero no en la Tierra.

 

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El azar y el sendero del conocimiento

mayo 3rd, 2018

El azar y el sendero del conocimiento

 

Que seamos más o menos inteligentes o sabios depende del azar, del entorno en el que hemos nacido, de la educación que hemos recibido, de los maestros que hemos tenido, de los estímulos que hemos recibido, de la salud que hemos disfrutado, de los genes heredados y del cerebro que hemos desarrollado.

Destacaré, inicialmente, que el tamaño del cerebro, dentro de unos límites, no importa. Un cerebro viene a pesar 1.300 gramos. Un ejemplo de esta aseveración reside en que el cerebro de Einstein pesaba 1.200 gramos y desarrollo la teoría de la relatividad; el cerebro de un Homo neandertal pesaba 1.400 gramos y sin embargo, fue superado por el Homo sapiens con un cerebro de 1.300.

“Lo importante no es el tamaño, sino las conexiones de nuestros axones y dendritas entre la neuronas”.

Me dirán, que lo que importa es el número de neuronas. Pues tampoco es fundamental, todos venimos a tener entre 80.000 mil millones y 100.000 millones. ¿Qué importa entonces? Importan las conexiones entre estas neuronas, la extensión de las dendritas y los axones. Einstein tenía un cerebro terriblemente enmarañado con muchas extensiones y conexiones.

Las conexiones pueden variar de 1000 en cada neurona a 10.000. Las extensiones que conectan una neuronas con otras entre ellas y entre las diferentes partes del cerebro, se producen cuando pensamos, reflexionamos, meditamos, razonamos; también cuando resolvemos problemas matemáticos, jugamos al ajedrez, leemos temas complejos, estudiamos, adquirimos conocimientos… en resumen, cuando hacemos funcionar nuestro cerebro.

Destacaré, técnicamente, que 1 mm3 de tejido de cerebro genera unos 2.000 teraoctetos, es decir, 240 octetos (un octeto es igual a 8 bits), algo comparable a todos los contenidos digitales del mundo.

“Una infancia con mala alimentación afectará a nuestros cerebros, así como el haber sufrido traumas psicológicos”.

Existen muchos factores que determinarán las posibilidades de un buen crecimiento cerebral. Para que un cerebro llegue a la edad madura potencialmente desarrollado es necesario una buena alimentación durante la infancia; la ausencia de traumas psicológicos en esa infancia; una herencia genética sin taras; no haber sufrido enfermedades, especialmente inflamatorias e infecciosas; no haber consumido fármacos, y que alguien halla desarrollados nuestras inquietudes por los conocimientos y valores importantes de la vida.

Los niños famélicos del tercer mundo, nunca alcanzarán un buen desarrollo de su cerebro. Son niños que están irremediablemente “tocados”, condenados a tener una inteligencia supeditada a las malas condiciones sufridas en la infancia (hambre, falta de vitaminas, cariño, etc.) Aquellos niños que han vivido una infancia entre los horrores de la guerra, malos tratos o abusos y violaciones desarrollaran un cerebro con problemas psicológicos o psiquiátricos. Los abusos sexuales que han perpetrado maestros, en algunos casos sacerdotes, han dejado psicológicamente traumatizado a un ser para toda su vida. Hoy se sabe que la mayor parte de los psicópatas, han sufrido abusos sexuales en su infancia.

“Si vemos basura televisiva, si leemos revista de cotilleo, si nos juntamos con cortos de miras, nuestro mundo será basura, cotilleo y amistades mezquinas”.

Realizamos acciones, desarrollamos pensamientos debido a que el núcleo de una neurona se activa por la descarga eléctrica de un ion de calcio o potasio positivos. Esto provoca una corriente eléctrica que a 400 Km/h se extiende por el axón hasta llegar a la sinapsis, donde entre unos cien neurotransmisores (dopamina, endovalium, adrenalina, oxitocina, etc.) elegirá el más adecuado para la acción o pensamiento que queremos desarrollar; convertida por el neurotransmisor en una corriente electroquímica, saltará a la neurona siguiente, y así a otras hasta que activemos una parte del cerebro con la que razonaremos o haremos mover algún músculo. Si lo que deducimos es nuevo, se crearan nuevas conexiones en el cerebro entre axones y dendritas; si vegetamos terminamos siendo una planta mustia que no comprende su entorno.

Quiero destacar que el esfuerzo personal y la voluntad de adquirir conocimientos importantes dependen de nosotros. Si leemos basura, si vemos basura en la televisión, si nos juntamos con cortos de miras…generaremos basura y nos relacionaremos con mediocres en una vida mediocre. Por esta razón es de vital importancia los ambientes que frecuentamos, las amistades que tenemos, lo que leemos, lo que vemos, lo que escuchamos. Todo ello influirá en nuestro cerebro, creará conexiones, y estas conexiones pueden llevarnos a situaciones mundanas y miserables o a creaciones brillantes y enriquecedoras.

Cuando hablo de maestros o guías también me refiero a personas que inspiran sabiduría y que la transmiten a través de sus conferencias, sus libros o los instantes que podemos compartir con ellas.

Pero tengamos en cuenta que maestros, guías o instructores nos pueden aconsejar, nos pueden indicar los caminos para saber más, pero el recorrido y el esfuerzo lo tenemos que realizar nosotros solitariamente.

“Tienes que caminar por ese valle solitario: Tienes que caminar a solas. Nadie puede hacerlo por ti. Tiene que caminarlo tú mismo”.

Es una suerte para algunos el haber podido topar con buenos educadores, con maestros que supieron despertar en el interior de los jóvenes alumnos, inquietudes, afán por conocer, interés por los misterios de la naturaleza y la vida. Muchos, ya adultos, nos damos cuenta de lo importante que fue haber estado junto a buenos maestros, destacados catedráticos o hábiles instructores. Maestros que te enseñan a razonar, que te enseñan a descubrir las cosas por ti mismo. Que te advierten de los letales que son los falsos valores. Qué te señalan lo que verdaderamente es importante en la vida, lo que enriquece nuestras mentes.

Finalmente insistir que la riqueza de nuestro cerebro ha dependido del azar, de haber estado con la persona apropiada en el momento preciso.  Pero en cualquier caso, hay buenos guías, pero el camino es algo que debemos recorrer nosotros.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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La Luna y los selenitas

abril 20th, 2018

La Luna y los selenitas.

 

 

La Luna se ha convertido en el objetivo de las Agencias Espaciales y de empresas privadas como SpaceX de Elon Musk y Blue Origin de Jeff Bezos, dueño de Amazon.

La Luna se contempla como una plataforma con recursos mineros y agua. La gran cantidad de cuevas descubiertas se convierten en hábitats protegidos para los primeros astronautas. Ahora se sabe que existe agua y que su transporte a la ISS resultaría más mucho más económico que el envío desde la Tierra, que cuesta unos 10.000 euros cada litro. También telescopios y radiotelescopios ubicados en la superficie lunar ofrecerían mejor rendimiento ya que no estarían expuestos a la radiación electromagnética. Y sobre todo la explotación minera de elementos como el helium-3, raro en la Tierra y abundante en la Luna, un elemento para la producción de energía de fusión nuclear.

La Agencia Espacial Europea (ESA) propone una ocupación permanente en la Luna con media docena de astronautas en una colonia lunar que, a su vez, estaría asistida por robots. Este proyecto prevé unos cien colonos en el 2040. El proyecto incluye una estación espacial internacional para el 2024 y el desarrollo de una capsula como la Orion, denomina European Service Module (ESM). Este ambicioso proyecto de la ESA cuenta con el apoyo de empresas privadas como Carterpillar, Vinci, Thales, etc.

Una colonia en la Luna implica la posibilidad de nacimientos en el satélite. ¿Cómo serán los selenitas? La diferencia de gravedad va a tener mucho que ver con el aspecto de los seres nacidos en la Luna. De la misma manera que un ser nacido en el Polo Norte de la Tierra es diferente, en altura, a un ser nacido en el Ecuador, nacer en la Luna significará ser delgados y de mayor altura que la media terrestre. Su estructura ósea, se formará para sostener a un ser en la Luna, y condenará al futuro selenita a no poder venir a la Tierra sin riesgo de colapso estructural.

Con toda seguridad el selenita, alto y delgado, se verá afectado por otros factores: ¿Cómo influirá la gravedad del satélite en las digestiones? ¿Y en la “regla” de las mujeres? ¿Nacer y vivir en otro planeta implicara efectos psicológicos en los selenitas? La exopsicología solo será una especialización más entre otras muchas que se desarrollaran al explorar otros planetas y satélites.

China, con su Agencia (CNSA) también ha puestos sus ojos en la Luna, especialmente en el lado oscuro del satélite. Chang´e 4, colocará un rover gemelo al Yutu en el lado oscuro de la Luna, con el fin de estudiar su geología. Para el 2019 China prepara la misión Chang´e 5 que recogerá muestra del suelo lunar y las traerá a la Tierra.

El lado oscuro de la Luna se ha convertido en una obsesión de los países orientales, dado que Corea de Sur (KARI-Korea Aeroespaciale Research Institute) tiene previsto para el 2020 enviar un orbitador a la Luna y aterrizar en el lado oscuro. La Agencia India (ISRO) enviará este próximo jueves la misión Chandrayaan-2 que está compuesta por un orbitador lunar, aterrizaje de un rover. También JAXA, la Agencia espacial japonesa, tiene previsto para 2019 la misión Slim, que explorará varios túneles o cavernas de la Luna para estudiar las posibilidades de hábitat. Nacerá la exoespeleología, ya que una cueva en un planeta con otros minerales, otra presión, otra gravedad, puede que en su interior se conserve parte de la atmósfera que tuvo, y estoy pensando en Marte, sus cuevas y la posibilidad de vida en su interior.

La Luna dispone de hielo y agua. El agua servirá para las colonias lunares y como estación de suministro para naves espaciales y la ISS. Las cuevas como refugio y hábitat. El helio como fuente de energía limpia. Y su nula contaminación electromagnética para intentar comunicarnos con seres de otros planetas.

Vamos a vivir años de grandes acontecimientos en el conocimiento de otros mundos, otras historias exogeológicas, en las que investigaran exovulcanólogos, exopaleontólogos, exozoologos…y toda una larga lista de las nuevas especialidades. Los expertos más valorados no serán los doctorados en una materia, sino aquellos que dominan varias especialidades a la vez. Este hecho responde a la pregunta de ¿Por qué queremos ser inmortales? Y no es que queramos vivir más años, es que precisamos vivir más años para poder tener varias formaciones académicas, para realizar viajes que duran años, para explorar este sistema planetario y otros… para disfrutar de la vida sin la amenaza de la brevedad del tiempo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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