La pesadilla que viene: Neurotecnología

febrero 18th, 2020

La pesadilla que viene: Neurotecnología

Cualquier avance de la humanidad tiene sus aplicaciones buenas y su utilización en el lado malo. De nada sirve poner leyes, firmar acuerdos, protocolos o pactos si no lo hacen todas las naciones, y en cualquier avance siempre habrá algún país que se descolgará de cualquier acuerdo mundial.

De nada han servido las leyes sobre biogenética cuando los mismos laboratorios se han instalado en países que permiten toda clase de experimentos, como el caso de los telómeros y su prohibición en EE.UU, tema del que ya he hablado en otras ocasiones.

La neurotecnología no está sujeta a ningún tipo de restricciones, de ahí que cuando DARPA vio que en unos laboratorios de Columbia había desarrollado una prótesis visual inalámbrica con un millón de electrodos y que permitía conectar a una persona a la red, se apresuró a financiar el invento para aplicarlo a soldados y dotarlos de destrezas sobrehumanas.

El interfaz cerebro-computadora, como los futuros iPhone, es el campo en el que más se está invirtiendo en investigación. La  comunicación cerebro-ordenadores tiene un gran futuro. Facebook ha invertido mil millones de dólares; Microsoft otros mil millones en IA; Elon Musk 100 millones en Neuralink dedicada a la implantación de chips y cables en el cerebro para aumentar su potencia. Google invirtió 2.500 millones en Calico, empresa que estudia como transferir un cerebro humano a un avatar y hacerlo inmortal. Y otros muchos laboratorios que trabajan silenciosamente sin hacer públicos sus avances.

Podría citar más de una docena de logros conseguidos que parecen sacados de novelas de ciencia-ficción. Permítame el lector que cite unos cuantos sin dar como referencia el nombre de los laboratorios que me reservo para un libro en el que estoy trabajando. Por ejemplo se ha conseguido transmitir una palabra de un cerebro a otro que estaba separados por más 7.500 Km. Se ha conseguido ver imágenes de lo que piensa un sujeto analizando las ondas cerebrales que emite. Incluso leer palabras de lo que pensaba a través de la electroencefalografía. Se sabe, según qué parte del cerebro se “ilumina”, si el sujeto tiene miedo o se han desatado diversos sentimientos, incluso se puede calcular el grado de concentración o interés. El desciframiento de los neurodatos es el próximo paso,  que ya empieza a ser posible, un paso con el que llegará el fin de la privacidad.

China y Estados Unidos son los pioneros en el campo de la neurotecnología. Los líderes de Pekín quieren mejorar sus cerebros y ven con buenos ojos la posibilidad de mejora sus cerebros mediante la neurotecnología o implantes de cirugía para quienes puedan económicamente someterse a conexiones que potencien sus cerebros a través de un ordenador.

Un retrato de Neuroamante o Un Mundo Feliz. Pero todo un cambio para el que no estamos preparados mentalmente y filosóficamente. Las máquinas nos pueden alargar la vida y hacernos más inteligentes, una vida más larga nos permitiría estudiar más carreras o simplemente disfrutarla. Pero corremos el peligro de que las máquinas (computadoras) no nos necesiten para nada y se conecten entre ellas para crear una “teocomputadora”.

Las nuevas neurotecnologías pueden terminar diluyendo nuestra identidad, tomar decisiones por nosotros y privarnos de “para nuestro bienestar” de todo tipo de sentimientos. Incluso nos enfrentamos a un mundo sin privacidad mental, en el que unos pueden leer la mente de los otros si su computadora y conexiones son más potentes.

La búsqueda de vida inteligente en el espacio acaba de empezar.

febrero 7th, 2020

La búsqueda de vida inteligente en el espacio acaba de empezar.

 

Hasta hace unos días solo eran los científicos y los astronautas americanos y franceses, los que voceaban que hay vida inteligente en el Universo, y que los OVNI y extraterrestres eran reales. Incluso las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos mostraban ese video que, insistentemente nos han pasado por las televisiones públicas y privadas, en el que cazas de combate intentaban una persecución imposible.

Creo que fue la semana pasa cuando un astronauta ruso, en una conferencia, aseguró que los extraterrestres existen y que hay vida ahí fuera.

Hoy aparece en las Agencias de noticias rusas que Moscú acogerá un foro internacional para “impulsar la búsqueda de vida inteligente extraterrestre”. Obsérvese que no se dice para probar la existencia de extraterrestre, dado que leyendo entre líneas se intuye que ya se considera que los extraterrestres existen.

Este foro está organizado por el Consejo de Astronomía de la Academia de Ciencias de Rusia; la organización SETI y multimillonarios como Yuri Milner que ya donó 100 millones de dólares para el proyecto de viaje a Alfa de Centauro, proyecto conocido como Breakthrougeh. Un foro riguroso, serio y científico, sino no me hubiera metido en un asunto de OVNIS, ya que siempre he tratado de no entrar en ese zoo de engaños, trucajes y abducciones de los más cortos de entendederas.

El foro denuncia que su creación se debe al hecho de que son escasos los esfuerzos en la búsqueda extraterrestre, y declara triunfante que “la búsqueda de vida inteligente en el espacio acaba de empezar”.

Todo lo que se ha hecho hasta ahora para buscar extraterrestre estaba mal enfocado, no era correcto. Los organizadores del foro están convencidos que no estamos solos en el Universo, existen otras civilizaciones inteligente y copias completas de nuestra civilización.

Los organizadores destacan, “no se trata de si existen o no existen, sino ¿dónde están?”.

Sólo en nuestra galaxia existen más de 200.000 millones de estrellas. Si solo un 30% por su parecido son iguales que  nuestro sistema, tenemos que 60.000 mil millones tienen cierta posibilidad de albergar vida…. ¿creen verdaderamente que ahí no vamos a encontrar 10.000 civilizaciones?

El foro quiere poner en marcha proyectos que monitoricen el espacio y comprueben los efectos de las señales que nosotros emitamos. Para ello hay que montar una red de estaciones receptoras en todo el planeta. Así como el lanzamiento en 2027 de un telescopio de búsqueda de vida inteligente. Obsérvese que no se busca exoplanetas, sino vida inteligente. Los láseres que alcanzan distancias cósmicas, hoy de la FF.AA, se usarán para la búsqueda de vida inteligente.

Los científicos organizadores del foro destacan que el beneficio potencial que podemos obtener de los contactos es tan grande que supera los riesgos”.

Personalmente opino que un contacto con otra civilización inteligente extraterrestre puede aportar un gran intercambio de conocimientos, el estudio de la historia de esa civilización, el desarrollo de su filosofía, teología e religiones comparadas. Una revolución en el intercambio de vida y en la sociedad terrícola que ya no necesitan comprar comics de ciencia-ficción ya disponen  de la historia de nuevas y cuantiosas civilizaciones.

Surgirán nuevas especialidades como exogeográfo, exohistoriadores, la arqueoastronomía. En fin, con el contacto con otras exocivilizaciones se abre un mundo de nuevas posibilidades. No va a ser fácil, porque el hecho de que sean seres inteligentes no impide que el contacto con ellos sea complejo; el solo hecho de haber nacido en otro planeta de características distinta al nuestro, con una forma fisiológica diferente y otra evolución, ya determina unas estructuras diferentes del cerebro, y por tanto otro tipo de inteligencia, otro tipo de concebir el universo y la vida.

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Espiritualidad y lenguaje.

febrero 5th, 2020

Espiritualidad y lenguaje.

 

A petición de un amigo “vermutero” al que llamó M, iba tratar el tema de la  espiritualidad, ese estado crítico que experimentan algunos seres y que conlleva una profunda transformación psicológica en la que todo nuestro ser queda involucrado. Pero me veo incapaz de entrar en un tema tan profundo. Así que hablare del lenguaje ya que es un tema que también abordé con M el mismo día.

 

Dice M que el lenguaje nos confunde, nos engaña y nos sumerge entre la falsedad y la verdad, y que en tanto no vayamos más allá de las meras palabras, no seremos verdaderos conocedores del contenido que expresamos.

 

Creo que el vacío está lleno de nuestras palabras que, al final, no tienen ningún  sentido para la naturaleza. Cuando le hablamos a un interlocutor de un lugar señalado en un mapa con una cruz, presuponemos que entenderá que se trata de una X, pero si nuestro interlocutor es muy religioso pensará en una cruz cristiana, y si es un matemático en el signo de sumar. Lo que quiere decir que nuestras palabras son interpretadas de acuerdo con los conocimientos del receptor, y este, puede que esté en el mismo nivel que yo, o en otro; incluso en uno tan inferior que desconozca el símbolo de la cruz.

 

Siempre nos encontramos, en una conversación, con que no podemos afirmar con precisión que la otra persona nos haya comprendido, para ello su cerebro debería estar estructurado igual que el nuestro. En la comunicación entre humanos debe de existir la presunción de un significado idéntico de las cosas, sino es así, la comunicación no puede darse.

 

En la comunicación debe existir la presunción de un significado idéntico de las cosas, sino es así, la comunicación no puede darse. Dependemos de códigos, símbolos, signos cotidianos que fijan un lenguaje, que puede ser engañoso o que puede ser singular. Cuando somos singulares, nuestros interlocutores nos consideran fantasiosos o idos, solamente, por el mero hecho, que hemos dejado de ser ortodoxos y, o nos hemos ido por los cerros de Ávila o rompemos todo los rigorismos.

 

Destacaré que la singularidad es una forma de pensar diferente, una forma de ir más allá de la racionalidad.

 

Me insiste M que utilizamos el lenguaje para escondernos de los demás, para evitar que se nos conozca, se nos identifique. Cree mi amigo que el lenguaje separa a la gente, cuando su función es unirla. Y me recuerda que a veces estás con otras personas y no entiendes nunca lo que están diciendo. Es como sentarse en una mesa con varios informáticos que pueden estar horas hablando sin que un profano comprenda lo más mínimo de su conversación.

 

Un apunte final, en mis experiencias de EMC (Estados Modificados de Consciencia), he podido confirmar que el lenguaje es insuficiente para detallar una experiencia interior, son sensaciones fuera del espacio y tiempo, estados que sobrepasan la plenitud y te unen con un todo que no puedes describir. Para algunos científicos son estados emocionales que no existen, por el solo hecho que no se pueden demostrar, y olvidan que tampoco ellos pueden demostrar la existencia de números imaginarios.

 

Son estados que rayan la espiritualidad que no me he atrevido a abordar.

 

 

 

 

 

 

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El cambio climático que nos arrastra a una distopía.

enero 19th, 2020

 

El cambio climático, después del último intento en la reunión de Madrid[1], se presenta como una catástrofe global que no se puede frenar de la que ya hemos pasado del punto de no retorno. Es como si hubiéramos sobrepasado el horizonte de sucesos de un agujero negro y caemos a su interior sin posibilidad de remontarse. El cambio climático está en marcha, la extinción de las especies avanza como la “Nada” en La historia interminable de Michael Ende, es algo inexorable.

No hay voluntad de freno de las emisiones, las empresas no están dispuestas a pagar impuestos que reduzcan los beneficios de hoy, aunque en el mañana, nuestros hijos se vean perjudicados y dejen de vivir en un planeta azul, para sobrevivir en uno marrón oscuro. Industria y consumismo prevalecen por encima de todo, aunque las consecuencias nos obliguen a circular por las calles con máscaras para respirar. Siempre se obtendrá un negocio de esta situación, desde el vendedor de máscaras al de botellas de aire puro para respirar en casa; desde pastillas  que nos ayudarán a soportar el mal, hasta cirugía para limitar las emisiones en nuestro cuerpo.

El cambio climático es una muerte lente anunciada. Mientras sucede el mundo derrumba amenazadoramente. La población empieza a cosechar huertos de miedo, especialmente cuando advierte que ya no hay nada a que aferrarse, cuando siente que ha perdido toda su confianza en el progreso y en aquellos que utilizaban sus “picos de loro” para vendernos la utopía a cambio de nestro voto. Las quimeras del discurso político, monótonamente repetidas, solo nos han aportado desorientación y desesperanza. Nuestro modo de vida solo nos da más desconfianza en el progreso y más robustez a nuestros idearios de miedo.

Las primaveras árabes han tenido unas consecuencias nefastas, las Agencias de Inteligencia promotoras de estas revueltas, advierten ahora como se equivocaron rotundamente. Véase Siria, véase Líbano, véanse muchos países de África.

Mientras China despierta mostrando su gran potencial y tecnología, no en balde ha llegado a pisar el lado oscuro de la Luna; la OTAN entra en muerte cerebral, Inglaterra se separa de Europa y surgen en las calles los desencantados de la globalización, los que apuestan para otorgar el poder al mínimo a los gobernantes, y dejar que sean las comunidades o regiones las que deban de decidir cómo quieren vivir.

Surgen los populistas en España, los separatistas en Catalunya, los “Chalecos amarillos” en Francia, los que demanda igualdad en Bolivia, Chile, Colombia, Argentina, Irán, Irak o la revolución de los paraguas en Hong Kong. Ya no solo exponen sus pancartas, sino que traen una violencia reprimida que destroza comercios, coches y material urbano a su paso.

¿Es un fenómeno de imitación o es contagio? Es solo un ensayo de unas pocas masas. La próxima vez será más global, entre otros aspectos porque se cuenta con las nuevas tecnologías que permiten convocar a los manifestantes instantáneamente, que permiten grabar los hechos y transmitirlos a cualquier lugar del mundo como testimonio, que servirán como  denuncia y muestras del grado de violencia. Las nuevas protestas se vivirán  en la calle, de día y de noche, sin tregua, sin descanso, con férrea resistencia, sin cesar hasta conseguir que todo esté a punto de estallar. Ahora, como Paris de 1968, se pide lo imposible en una sociedad en la que no hay nada que perder. Corremos el peligro de convertirnos en una distopía.

[1] Los asistentes solo representaban al 25% de los países emisores, y sus decisiones no eran vinculantes.

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Extraterrestres y nuestros estúpido antropocentrismo

enero 17th, 2020

 

Tenemos que cambiar el chip mental de nuestros valores sobre nuestra existencia y lo que somos verdaderamente. Seguimos pecando de las mismas creencias que los seres del medioevo. Somos antropocentristas, seguimos creyendo que somos una especie elegida en el Universo, que nuestra racionalidad es superior y que nos has sido dotada por un ser supremo.

No somos seres especiales, no tenemos nada superior, somos lo que la evolución ha necesitado que fuéramos para sobrevivir en este planeta en el que estamos. La Tierra no se adaptado a nuestros organismo, es el organismo que se ha adaptado a la Tierra. La necesidad ha creado los órganos necesarios para sobrevivir.

No estamos dotados para conquistar el espacio, por esa razón nos envolvemos de “burbujas” metálicas adaptadas a nuestras necesidades biológicas para poder volar fuera de nuestro planeta.

Pese a nuestros conocimientos seguimos sin saber nada concreto sobre nuestra existencia, sobre la razón de porque pensamos, de porque somos lo que somos. Nuestra soberbia nos hace creer que somos seres elegidos y los más inteligentes entre todos los seres del planeta, cuando los animales no son menos inteligentes que nosotros, son inteligencias diferentes, adaptadas a su entorno para sobrevivir.

Para respaldar nuestra gran superioridad como seres de este universo en el que vivimos, nos valemos de mitos y leyendas que nos narran historias en la que un ser supremo nos creó. Un argumento que nos da algo de fuerza para justificar nuestra presencia. Pero todo es vano, todo son historias cuyo contenido no se puede demostrar, cuantos maravillosos para calmar nuestra angustia personal ante un final inevitable que nos acecha a todos.

Ya nada puede refutar que no hay vida fuera de nuestro planeta, ahora sabemos que existen millones y millones de exoplanetas. Nada puede negar que hay objetos extraños en el cielo que nos observan, las pruebas son evidentes. Los escépticos alegan que si esos objetos contuvieran seres de otros planetas ya se habrían puesto en contacto con nosotros. Teniendo la tecnología que demuestran, viniendo de lugares del espacio que nosotros ni soñamos poder alcanzar, su forma de pensar será diferente, divergente, singular. ¿Por qué van a tener necesidad de contactar con nosotros? Tal vez no les interesamos, tal vez somos una especie muy inferior, tal vez somos como vemos nosotros a las hormigas.

No nos damos cuenta que “ellos” pueden existir desde hace cientos de miles de años, millones incluso, y que nosotros tan solo somos una violenta civilización bélica con unos pocos miles de años de historia. El pensamiento de estos seres extraterrestres es, con seguridad, diferente al nuestros, más complejo, con otros valores, con otra evolución, con otro razonamiento, con una evolución neuronal distinta que puede llevarles a un pensamientos divergente, discordantes, bifurcado, disparejo, incomparable.

Nosotros no somos más que unos tristes seres que han evolucionado mentalmente desde hace unos pocos millones de años. Sin embargo nos creemos que somos el centro de todo, que todas las evoluciones mentales llegan a nuestro estadio. Nos creemos que nuestra física ortodoxa y cuántica será igual en todas las rutilantes civilizaciones espaciales que existen. No consideramos que puede existir seres extraterrestres viajando por el espacio que no necesiten nuestras leyes físicas para transitar, que no hayan oído hablar de la física cuántica, que sus conceptos cosmológicos sean distintos. Seres en los que la bondad, la espiritualidad, la hermandad y la honestidad carezcan de sentido; seres que se guían por otros valores que nosotros desconocemos, seres que, por ejemplo, la intuición sea la base de su estructura cerebral.

Tenemos que cambiar el chip, tenemos que empezar a transmitir los conocimientos que tenemos como algo transitorio, temporal, momentáneo. No hay verdades eternas, solo hay caminos pasajeros; no hay creencias eternas, solo historias emocionales y circunstanciales. Cuando empecemos a considerar esta situación, nuestra forma de actuar será también diferente y entonces, empezaremos, tal vez, a ver con claridad nuestra presencia en este Universo.

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