El cambio climático que nos arrastra a una distopía.

enero 19th, 2020

 

El cambio climático, después del último intento en la reunión de Madrid[1], se presenta como una catástrofe global que no se puede frenar de la que ya hemos pasado del punto de no retorno. Es como si hubiéramos sobrepasado el horizonte de sucesos de un agujero negro y caemos a su interior sin posibilidad de remontarse. El cambio climático está en marcha, la extinción de las especies avanza como la “Nada” en La historia interminable de Michael Ende, es algo inexorable.

No hay voluntad de freno de las emisiones, las empresas no están dispuestas a pagar impuestos que reduzcan los beneficios de hoy, aunque en el mañana, nuestros hijos se vean perjudicados y dejen de vivir en un planeta azul, para sobrevivir en uno marrón oscuro. Industria y consumismo prevalecen por encima de todo, aunque las consecuencias nos obliguen a circular por las calles con máscaras para respirar. Siempre se obtendrá un negocio de esta situación, desde el vendedor de máscaras al de botellas de aire puro para respirar en casa; desde pastillas  que nos ayudarán a soportar el mal, hasta cirugía para limitar las emisiones en nuestro cuerpo.

El cambio climático es una muerte lente anunciada. Mientras sucede el mundo derrumba amenazadoramente. La población empieza a cosechar huertos de miedo, especialmente cuando advierte que ya no hay nada a que aferrarse, cuando siente que ha perdido toda su confianza en el progreso y en aquellos que utilizaban sus “picos de loro” para vendernos la utopía a cambio de nestro voto. Las quimeras del discurso político, monótonamente repetidas, solo nos han aportado desorientación y desesperanza. Nuestro modo de vida solo nos da más desconfianza en el progreso y más robustez a nuestros idearios de miedo.

Las primaveras árabes han tenido unas consecuencias nefastas, las Agencias de Inteligencia promotoras de estas revueltas, advierten ahora como se equivocaron rotundamente. Véase Siria, véase Líbano, véanse muchos países de África.

Mientras China despierta mostrando su gran potencial y tecnología, no en balde ha llegado a pisar el lado oscuro de la Luna; la OTAN entra en muerte cerebral, Inglaterra se separa de Europa y surgen en las calles los desencantados de la globalización, los que apuestan para otorgar el poder al mínimo a los gobernantes, y dejar que sean las comunidades o regiones las que deban de decidir cómo quieren vivir.

Surgen los populistas en España, los separatistas en Catalunya, los “Chalecos amarillos” en Francia, los que demanda igualdad en Bolivia, Chile, Colombia, Argentina, Irán, Irak o la revolución de los paraguas en Hong Kong. Ya no solo exponen sus pancartas, sino que traen una violencia reprimida que destroza comercios, coches y material urbano a su paso.

¿Es un fenómeno de imitación o es contagio? Es solo un ensayo de unas pocas masas. La próxima vez será más global, entre otros aspectos porque se cuenta con las nuevas tecnologías que permiten convocar a los manifestantes instantáneamente, que permiten grabar los hechos y transmitirlos a cualquier lugar del mundo como testimonio, que servirán como  denuncia y muestras del grado de violencia. Las nuevas protestas se vivirán  en la calle, de día y de noche, sin tregua, sin descanso, con férrea resistencia, sin cesar hasta conseguir que todo esté a punto de estallar. Ahora, como Paris de 1968, se pide lo imposible en una sociedad en la que no hay nada que perder. Corremos el peligro de convertirnos en una distopía.

[1] Los asistentes solo representaban al 25% de los países emisores, y sus decisiones no eran vinculantes.

Extraterrestres y nuestros estúpido antropocentrismo

enero 17th, 2020

 

Tenemos que cambiar el chip mental de nuestros valores sobre nuestra existencia y lo que somos verdaderamente. Seguimos pecando de las mismas creencias que los seres del medioevo. Somos antropocentristas, seguimos creyendo que somos una especie elegida en el Universo, que nuestra racionalidad es superior y que nos has sido dotada por un ser supremo.

No somos seres especiales, no tenemos nada superior, somos lo que la evolución ha necesitado que fuéramos para sobrevivir en este planeta en el que estamos. La Tierra no se adaptado a nuestros organismo, es el organismo que se ha adaptado a la Tierra. La necesidad ha creado los órganos necesarios para sobrevivir.

No estamos dotados para conquistar el espacio, por esa razón nos envolvemos de “burbujas” metálicas adaptadas a nuestras necesidades biológicas para poder volar fuera de nuestro planeta.

Pese a nuestros conocimientos seguimos sin saber nada concreto sobre nuestra existencia, sobre la razón de porque pensamos, de porque somos lo que somos. Nuestra soberbia nos hace creer que somos seres elegidos y los más inteligentes entre todos los seres del planeta, cuando los animales no son menos inteligentes que nosotros, son inteligencias diferentes, adaptadas a su entorno para sobrevivir.

Para respaldar nuestra gran superioridad como seres de este universo en el que vivimos, nos valemos de mitos y leyendas que nos narran historias en la que un ser supremo nos creó. Un argumento que nos da algo de fuerza para justificar nuestra presencia. Pero todo es vano, todo son historias cuyo contenido no se puede demostrar, cuantos maravillosos para calmar nuestra angustia personal ante un final inevitable que nos acecha a todos.

Ya nada puede refutar que no hay vida fuera de nuestro planeta, ahora sabemos que existen millones y millones de exoplanetas. Nada puede negar que hay objetos extraños en el cielo que nos observan, las pruebas son evidentes. Los escépticos alegan que si esos objetos contuvieran seres de otros planetas ya se habrían puesto en contacto con nosotros. Teniendo la tecnología que demuestran, viniendo de lugares del espacio que nosotros ni soñamos poder alcanzar, su forma de pensar será diferente, divergente, singular. ¿Por qué van a tener necesidad de contactar con nosotros? Tal vez no les interesamos, tal vez somos una especie muy inferior, tal vez somos como vemos nosotros a las hormigas.

No nos damos cuenta que “ellos” pueden existir desde hace cientos de miles de años, millones incluso, y que nosotros tan solo somos una violenta civilización bélica con unos pocos miles de años de historia. El pensamiento de estos seres extraterrestres es, con seguridad, diferente al nuestros, más complejo, con otros valores, con otra evolución, con otro razonamiento, con una evolución neuronal distinta que puede llevarles a un pensamientos divergente, discordantes, bifurcado, disparejo, incomparable.

Nosotros no somos más que unos tristes seres que han evolucionado mentalmente desde hace unos pocos millones de años. Sin embargo nos creemos que somos el centro de todo, que todas las evoluciones mentales llegan a nuestro estadio. Nos creemos que nuestra física ortodoxa y cuántica será igual en todas las rutilantes civilizaciones espaciales que existen. No consideramos que puede existir seres extraterrestres viajando por el espacio que no necesiten nuestras leyes físicas para transitar, que no hayan oído hablar de la física cuántica, que sus conceptos cosmológicos sean distintos. Seres en los que la bondad, la espiritualidad, la hermandad y la honestidad carezcan de sentido; seres que se guían por otros valores que nosotros desconocemos, seres que, por ejemplo, la intuición sea la base de su estructura cerebral.

Tenemos que cambiar el chip, tenemos que empezar a transmitir los conocimientos que tenemos como algo transitorio, temporal, momentáneo. No hay verdades eternas, solo hay caminos pasajeros; no hay creencias eternas, solo historias emocionales y circunstanciales. Cuando empecemos a considerar esta situación, nuestra forma de actuar será también diferente y entonces, empezaremos, tal vez, a ver con claridad nuestra presencia en este Universo.

Ni Platón ni Prozac, leer los Upanisad.

enero 15th, 2020

Ni Platón ni Prozac, leer los Upanisad.

 

He recomendado, en muchas ocasiones, la lectura de los Upanisad y es por esta razón que voy explicar algo sobre estos textos sagrados de la India que son considerados como los más antiguos textos espirituales y filosóficos.

 

Personalmente he leído una veintena de ellos y los releo continuamente. Su lectura me transformó. Los recomiendo a aquellos y aquellas que busca el verdadero conocimiento

 

Ha sido y es, una de las lecturas preferidas de los físicos cuánticos, ya que se olieron que su contenido aportaba un mensaje esotérico muy relacionado con el Todo y el Universo. Los Upanisad se han librado de caer en manos del cristianismo o del Islam, ya que con toda seguridad hubieran terminado  en la hoguera por indicadores de conocimientos irrevelables para las religiones.

 

Los Upanisad son los más antiguos tratados filosóficos de la tradición literaria hindú escritos en sánscrito, remontándose algunos de ellos al final del periodo védico. La cronología aproximada los sitúa entre los siglos VIII y V antes de nuestra era. Pero provienen de una tradición oral de muchos más años.

 

Upanisad quiere decir “estar sentado”, pero ha pasado a significar “doctrina secreta” de ese punto del entendimiento o del espíritu donde se asienta la comprensión última de los misterios aprendidos.

 

Los Upanisad utilizan la capacidad de la lectura para transmitir a los seres la verdad mediante la percepción. Cuando tratan el atman[1] recurren a los estados de consciencia. Los Upanisad nos alertan de que el conocimiento está ahí siempre, y que el verdadero conocimiento libera al hombre de la rueda de las reencarnaciones.

 

En cuanto a la verdadera ciencia es distinta a la erudición, distinta de las vanas pretensiones de saber de los escépticos. El verdadero conocimiento no se conquista, viene a uno cuando está preparado para recibirlo.

 

Destacaré que los Upanisad fueron escritos por los Rishis que fueron unos sabios que asentaron el entendimiento de los misterios del Universo. Los rishis no inventaron sus himnos, estos se les habían manifestado en visiones que parecían proceder de otro mundo. A medida que escuchaban se sentían en contacto con una misteriosa fuerza que los unía a eso otros mundos. Un poder llamado “rita”, un orden sagrado que mantiene unido a todo el universo, un orden divino traducido al habla humana.

 

Los rishis aprendieron, con técnicas esotéricas, a mantenerse  en contacto para recibir estas palabras inspiradoras que venían del exterior y que experimentaban como una voz interna.

 

Sus conocimientos, como muestran los textos del Rig Veda encierran un código astronómico que se refleja en la construcción de los altares védicos del fuego. De hecho existían siete sabios que estaban en conexión con las siete estrellas principales de las Pleyades.

 

Dice la doctora Consuelo Martín que “los Upanisad no han sido escritos para impartir una información accesoria a la vida, sino para esclarecerla. Están aquí para despertar y guiar la intuición de  quienes ya se han aventurado a descubrir el significado fundamental de la existencia humana”.

[1] El “uno mismo”, el elemento espiritual del individuo.

OVNIS: ¿Qué está pasando?

enero 13th, 2020

A lo largo de toda la carrera espacial se han producido inquietantes avistamientos de OVNIS. Muchos astronautas, especialmente americanos, han efectuado declaraciones, breves, pero concisas. Así han realizado algún breve comentario apoyando la existencia de OVNIS, los astronautas Edgar Michell del Apolo 14, Gordon Cooper de las misiones Mercury; Deke Slayfin, Brian O´Laery, James McDivitt de la misión Géminis 4; Joseph Walker, Leland Melvin y Edwin Adrian del Apolo 11 que comentó fríamente: “…algo había ahí fuera”.

Se sabe que existen taxativas prohibiciones de la NASA por revelar o realizar comentarios si lo sucedido o grabado era considerado “material reservado”. La penalización puede llevar a la expulsión del astronauta de la Agencia y el fin de su carrera espacial. Para los jóvenes astronautas significaba tirar por tierra toda una formación muy especializada de varios años. Unas circunstancias a las que también están sujetos los pilotos militares de las Fuerzas Áreas.

La aparición de numerosas empresas aeroespaciales que fabrican sus propios cohetes ha servido para dar una mayor libertad de expresión a los astronautas de la NASA y Roscosmos, que ahora disponen de muchos más lugares donde seguir siendo astronautas.

Quiero relatar tres sucesos sobre el tema OVNI sujetos a numerosas preguntas que trataremos de responder.

El primero de ellos es relativo a las declaraciones de la astronauta británica Helen Sharman, que en 1991 viajo al espacio y estuvo en la estación espacial. Sharman, en unas amplias declaraciones empezó por afirmar que “los extraterrestres existen”, declaración a la que añadió que “existen tipos de formas diferentes de vida” y en la que se preguntó: “¿Serán como tú y yo, compuestos de carbono y nitrógeno? O quizás no”. Tras algunas otras reflexiones terminó misteriosamente afirmando: “… es posible que estén aquí ahora y simplemente no podamos verlos”.

Las declaraciones de Helen Sharman se producen en un momento en el que parece que existe cierta apertura oficial sobre el tema OVNI. Aunque persiste el misterio de lo sucedido con la astronauta francesa Claude Haignere. Esta astronauta estuvo en la ISS y, a su regreso a la Tierra intervino en una rueda de prensa en la que, alterada y con gran nerviosismo exclamo: “¡La Tierra debe ser alertada!”, y seguidamente se desmayó. Rápidamente la sacaron de la sala de prensa, y a partir de ese momento le fue vetado realizar cualquier declaración sobre lo que había querido alertar. La historia de Haignere no termina  en ese veto oficial. Días después de la rueda de prensa su laboratorio particular en los Laboratorios Curie, ardió misteriosamente, quemándose todas sus notas, grabaciones y fotografías. No hubo ninguna declaración al respecto. Solo se sabe que Claude Haignere abandonó o se le hizo abandonar sus investigaciones espaciales, y que se le había sido asignado un trabajo en uno de los museos de París.

El tercer suceso se refiere a las declaraciones de altos mandos de la Marina de Estados Unidos sobre los avistamientos de OVNIS, destacando que se trata de objetos reales no identificados. Estas declaraciones se acompañaron de grabaciones (21 enero.2015) en las que aviones F/A-18 Super Hornet, perseguían inútilmente a estos objetos que alcanzaban velocidades hipersónicas (3.415 m/s) y realizaban maniobras imposibles, todo ello sin que se les advirtiera ningún propulsor.

Las declaraciones de los astronautas, cada vez más atrevidas, el suceso de Claude Haignere, las declaraciones de Helen Sharman, y las desclasificación de las grabaciones de la Marina de EE.UU., inducen a pensar qué algo está sucediendo para que se autoricen estas declaraciones y desclasificaciones de materia reservado.

Un amigo mío, experto en el tema de la ufología y, además miembro activo de Geipan (Groupe d´etudes et d´information sur le phénomenes aérospatiaux non-identifiés) me confesaba: “La actitud de los OVNIS sigue siendo la misma de siempre: observarnos y pasearse por nuestros cielos, lo que ocurre es que ni las Fuerzas Armadas, ni la NASA, ni los Servicios de Inteligencia pueden tapar la boca a todos los que han tenido avistamientos, esto origina cierta apertura. El problema que se enfrentan las autoridades es el que grupos organizados de medios de Información, Fundaciones e Instituciones, empiecen a exigir que se nos dé una explicación sobre esos objetos que campean en nuestros cielos”.

Le insistí a mi amigo: “Y ellos, que pensarán de nosotros”. Me miró con sorna y me contestó: “No somos importantes para ellos, hay muchas especies parecidas a la nuestra por la galaxia”.

 

 

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Sobre los télomeros

diciembre 20th, 2019

Algo sobre los télomeros.

 

Ya tenemos en las farmacias un anti-agin basado en los télomeros: Telomerys.

Desconozco su efectividad, si verdaderamente fuese un gran anti-agin no estaría en las farmacias, se aplicaría en Clínicas VIP como Horizons en EE.UU.

Explicaré brevemente en que consiste esta terapia anti-agin.

Las células se reproducen por un proceso de división llamado mitosis. La célula inicial se divide en dos iguales que contienen el mismo material genético. Se producen más de dos trillones de mitosis en el cuerpo humano cada día.

Situado en un extremo de cada cromosoma, los télomeros juegan un papel de protección en el momento de la separación del material genético. Parece que provoca la muerte de las células senescentes. Es decir esas células que se secan en nuestro cuerpo humano.

Un enzima bautizado como telomerasa es capaz de alargar los télomeros y prolongar la vida de las células. Cuanto es mayor el número de células senescentes, más envejece el organismo. La longevidad está directamente ligada a la longitud de los télomeros: unos télomeros largos significan mayor longevidad.

La Astragalus membranaceus es una flor con propiedades tonificantes y munoestimulante. Sus propiedades se deben a un compuesto llamado Cycloastragenol y astragaloside IV, que tienen la capacidad de reactivar la telomerasa en las células.

Los laboratorios PhytoResearch ha conseguido una fórmula con las propiedades de estos elementos. Se trata de “Telomerys” un extracto concentrado de Astragalus membranaceus que tiene resvératrol, un potente antioxidante y vitamina A, C y E. Una fórmula anti-agin inédita. Su venta es libre en las farmacias, por lo menos en Francia.

No garantizo una efectividad de esta fórmula. Como ya explique un día la terapia de télomeros se realiza por las clínicas Sierra Nevada y BioVive, está última como no ha respetado los plazos establecidos por Estados Unidos para comprobar si el tratamiento tiene otros efectos, se ha marchado a las isla Fuji, donde ofrecen a los turistas que quieren “rejuvenecer” un tratamiento millonario.

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