Vivimos gobernados por el engaño y la falacia

octubre 31st, 2019

 

 

 

 

La mayoría de las enfermedades, por no decir todas, son debidas a los alimentos que ingerimos y los productos que utilizamos para nuestro aseo y embellecimiento, así como los propios embalajes y envasados, enlatados y con dudosos procesos sanitarios. Toda eso perturbadores más esas malas dietas con sal, grasas y azúcar, refritos, carnes rojas, embutidos y exceso de alcohol, pasan factura, no en el momento, sino al cabo de unos años, y lo hacen con enfermedades que no sabes de dónde vienen ni cuál ha sido el detonante que las ha producido.

Los perturbadores endocrinos (PE) son moléculas naturales o sintéticas que interfieren con la acción de las hormonas del organismo, y son sospechosas de alterar la reproducción humana, de provocar desórdenes neurológicos, favorecer la diabetes y restar poder a nuestro sistema inmunitario.

Estos perturbadores endocrinos (PE) se encuentran en Cosméticos y medicamentos; embalajes plásticos (bisfenol); cajas de conservas; tejidos impermeables (perflurocarburos) y  transpirables; anti-adhesivos y adhesivos; cables eléctricos y pesticidas.

Los PE se utilizan en las fito-farmacéuticas para pesticidas y fertilizantes. El biosida para desinfectantes y productos anti-suciedad. Solo hasta hace muy poco (2015) el bisfenol ha sido prohibido en la Unión Europea en los biberones. Hasta esa fecha hemos estado intoxicando a los bebes con un producto cuyas consecuencias desconocemos, pero que pueden ser las causas de enfermedades de los adultos que no sabemos de dónde vienen.

Los pesticidas se han convertido en el mayor veneno que nos rodea. Muchas enfermedades que padecemos son debidas a los pesticidas. Hay estudios que relacionan el párkinson con el contacto de pesticidas, así como una de las causas de la desaparición de las abejas. Pero la industria de los pesticidas es terriblemente poderosa: ¿Cómo luchar contra un negocio en crecimiento que mueve 50.000 millones de dólares al año?

Cualquier química ajena a nuestro cuerpo que ingerimos, afecta a su normal funcionamiento, en algunos casos de una forma tan fuerte que el organismo produce un rechazo con signos de malestar, temblores, enrojecimiento de la piel, mareos, etc. Por otra parte, y de ahí la necesidad de una medicina personalizada, lo que a unos funciona bien a otros les perjudica. El cuerpo humano es un complejo organismo químico cuyas reacciones son imprevisibles, hasta el punto que los facultativos recurren cada vez más a las probabilidades estadísticas de los estudios que se realizan.

Pero sepamos que determinados estudios científicos no garantizan que sus conclusiones sean verdaderas, ya que en ocasiones hay en juego intereses comerciales de las grandes multinacionales farmacéuticas que están por encima de la noble intención de los facultativos. Eso no quiere decir, ni mucho menos, que todos los laboratorios actúen de la misma manera. Veamos algunas conclusiones, alertas y revelaciones:

  • En el mundo científico, como en cualquier otro colectivo, hay gente dispuesta a mentir, a plagiar o a realizar falsos análisis por dinero. Recordemos como la Exxon pago a un grupo de científicos para que desmantelasen la teoría del cambio climático que atribuía la contaminación a la industrialización y a los seres humano.
  • Medicamentos que han mostrado en análisis su eficacia contra determinadas enfermedades son almacenados esperando su incorporación al mercado hasta cuando sus antecesores, menos efectivos, hayan sido amortizados o agotadas sus existencias.
  • Se ha presionado a la Oficina Internacional de Patentes para que autorizase a patentar determinadas plantas y hongos de las selvas amazónicas, entre ellos la Ayahusca. Afortunadamente el consenso determino que la flora y sus propiedades no se podían patentar. Se hubiera terminado patentando hasta las hojas de laurel y la manzanilla.
  • Los medicamentos genéricos no son iguales, digan lo que digan, su composición varia, y esto puede afectar a las dosis. Hay, por ejemplo, genéricos que contienen como excipiente la lactosa, producto que no contiene el fármaco original.
  • Ciertas alergias provienen no de los ácaros o el polen, sino de los componentes de conservación de algunos alimentos.
  • No damos importancia a los ácaros cuando son los responsables de la mayoría de las alergias, enfermedades respiratorias, problemas oculares, etc. Es una de las asignaturas pendientes de los ciudadanos: la desinfección de los hogares.
  • Han pensado con qué fabrican los piensos y latas de alimentos para los animales. ¿Se controla su producción por sanidad?
  • ¿Creen que cuando en los mataderos encuentran un tumor en una vaca o ternero lo retiran? Se recorta el tumor y la zona afectada y se tira, pero el resto del animal pasa a la siguiente fase de producción. ¿Es que nadie les ha explicado que un solo tumor puede afectar de una manera imprevisible a los demás órganos del cuerpo? ¿Es que no se ha considerado el torrente sanguíneo?
  • La radiación de determinados materiales aparece años más tarde. Una realidad que han padecido los militares tanquistas que han sufrido el “síndrome del tanquista” a causa de la gran radiación que han soportado dentro de la cabina, debido a los materiales con que se protege la plancha reforzando al tanque contra las perforación de los misiles. Algunas planchas aleaciones de uranio empobrecido o nanotubos de carbono. DARPA considera un gran invento el nuevo casco de los pilotos de los F-35, casco que cada unidad vale 400.000 dólares y está cargado de instrumentos electrónicos que incluso permiten ver al piloto a través del fuselaje. ¿Creen que se ha considerado los efectos electrónicos en el cerebro de los pilotos?
  • La industria de la alimentación ejerce una gran presión para ofertar productos que sabe que no son sanos. Alimentos ultraprocesados, con mucha grasa, azúcar y sal, como el kétchup. Se lavan las manos alegando que nunca se habla de las cantidades que un comprador debe consumir, pero maliciosamente la publicidad sitúa, por ejemplo, a un niño acudiendo al colegio con su bollo de pastelería diario.
  • Se debe informar a la gente de lo que es dañino. Hacer una medicina preventiva. Hay que gravar el consumo de carne roja y procesada, comida basura y bebidas azucaradas. Y subvencionar el aceite de oliva virgen extra, las frutas y las verduras. Subvencionar significa ahorra en medicamentos y hospitales.
  • La industria ha llegado a pagar a científicos para que publicasen que el tabaco no perjudica tanto la salud. También se ha gastado dinero en desprestigiar a los epidemiólogos que trabajan en nutrición. Se ha pagado a científicos para que sembrarán dudas sobre el azúcar como principal causa de la caries dental y se han realizado campañas haciéndonos creer que el azúcar es necesario para nuestro cerebro. Lo que precisamos es glucosa y este hidrato de carbono se puede obtener a través de los cereales, legumbres, frutas, verduras y tubérculos, no a través de refrescos azucarados ni bollería.
  • Lo más probable es que estudios realizados con financiación de determinadas empresas de alimentación concluyeran a favor de esas empresas.

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Estamos rodeados de “sabelotodo”

octubre 29th, 2019

 

Estamos rodeados de “sabelotodo”

Me hablaba ese amigo de tertulia de vermut que siempre cito de la gran ignorancia que existía en el mundo. Lo realizaba tras haber escuchado los dos a un sabelotodo que a gritos vino a darnos lecciones sobre el comportamiento de los perros, lo bien educado que estaba el suyo y no uno que le acababa de morder en la mano. Todo eso lo explicaba con gran agresividad, y por supuesto desconocimiento de la “psicología” canina y su  adiestramiento.

La ignorancia de los temas lleva siempre a los “sabelotodo” a conclusiones equivocadas. Este sujeto que había sido agredido por un perro a cuya dueña califico de “horroroso Michelin”, achacaba lo sucedido a la fealdad e incapacidad de su dueña de impedir que su perro lo hubiera mordido. Afortunadamente, mi amigo y yo, nos fuimos antes de que el “sabelotodo” explicase su versión de los hechos, una versión que, por supuesto estaría condicionada a su visión de los acontecimientos y su inculpabilidad.

Los ignorantes no se dan cuenta de su ignorancia y, por supuesto, nunca llegarán a aceptar que siempre somos culpables de los hechos que no suceden. Tanto si contraemos un virus o nos muerde un perro, siempre somos culpables y responsables. En el caso del virus por no haber tomado precauciones, en el caso de perro por poner la mano dónde no debíamos.

La lección de aquel suceso  y el encuentro con el “sabelotodo” me la  dio mi amigo cuando destaco que la gente utilizaba los gritos y la voz alta, como el sujeto del perro, para autoconvencerse a sí mismo y convencer con su megafonía a los demás. También me indico mi amigo, muy acertadamente, que la gente utiliza la agresividad verbal para esconder su ignorancia.

La gente, para hacerse valer, necesita demostrar que son entendidos en una materia. El “sabelotodo” es entendido en todas las materias, desde Mecánica Cuántica, hasta cirugía neuro-cerebral. El “sabelotodo” sabe cuál es el mejor coche del mercado, el mejor extremos izquierda de futbol y hasta el más efectivo quitamanchas.

¿Qué hacer cuando uno se encuentra con un “sabelotodo” que vocifera su ignorancia con agresividad? ¿Vale la pena tratar de explicarle que sus argumentos están equivocados?

Personalmente no hablo de temas que desconozco, procuro escuchar y aprender sobre lo que me explica el interlocutor. Y aunque se me pueda tachar de ignorante, pregunto sobre lo que me explican, y sobre todo estoy atento a la actitud del narrador, su discreción, su humildad y su lenguaje.

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Así nos venden la carne

octubre 22nd, 2019

Así nos venden la carne

 

Es  importante que nos detengamos en un escándalo de la carne del Brasil en 2016, porque afectó a 29 Compañías entre las que estaban dos multinacionales que exportaban al resto del mundo[1]. No se trata de un escándalo por productos que no cumpliesen las normas exigidas, sino una estafa sin escrúpulos planeada que vendía carne caducada y podrida obteniendo beneficios sin considerar la salud de los consumidores. Se sustituía carne por ingredientes más económicos, como la soja y el pollo, y se inyectaban sustancias potencialmente cancerígenas para disimular el mal estado de la carne. Un escándalo en el que estuvieron y están involucrados políticos, inspectores de sanidad, policías y funcionarios. Todos recibieron dinero a cambio de ignorar que se estaban dando casos de salmonela, vómitos y diarreas entre los consumidores. Sabían que  esa carne emponzoñada también se destinaba a almuerzos escolares y que se exportaba a otros países del continente americano y europeo.

El brote de listeriosis que se produjo en Sevilla recientemente fue debido al consumo de carne cruda mal manipulada, o mal envasada. Se trató de una cuestión de higiene que los inspectores de sanidad no vieron o pasaron por alto en la empresa que vendía esta carne cruda. Y cuando digo “pasaron por alto” me refiero a muchos casos en que los inspectores de sanidad hacen la vista gorda a cambio de prebendas de empresas o mataderos.

Como siempre los políticos realizan declaraciones con expresiones como “la población brasileña puede estar absolutamente tranquila”, “son casos aislados que no ponen en riesgo la salud pública de la población brasileña”. Cuando escucho declaraciones de esta clase es cuando me intranquilizo; igual que cuando los políticos españoles anunciaban: “…no hay riesgo para la salud pública con el aceite de colza”, “…son unos escasos hilillos de plastilina”, “…las armas de destrucción masiva de Irak saldrán”, “… se trata de casos aislados”. No recuerdan ustedes a Felipe González quitándose responsabilidades sobre casos de corrupción que salpicaron al PSOE diciendo: “Sobre este asunto me he enterado por los periódicos”  o a Alfonso Guerra refiriéndose a las oscuras operaciones que realizaba su hermano decir: “¡Me deja usted pasmado!”.

 

Ante el escándalo de la carne de Brasil, el secretario ejecutivo del Ministerio de Agricultura de Brasil anunció que ya se había retirado la carne afectada y añadió: “Voy a comprar carne este fin de semana”. Una actitud que me recordaba a Fraga Iribarne bañándose en las playas de Almería, donde un accidente aéreo había estrellado varios ingenios nucleares, y anunciando que todas las zonas radiactivas habían sido limpiadas. Hoy aún están recogiendo arena radiactiva.  Y transcurrido el tiempo todos sabemos que Fraga no se bañó en las playas afectadas. ¡Así nos venden la moto!

 

Quiero recordar que uno de las mayores intoxicaciones que ha habido con alimentos se produjo aquí en España. No fue un descuido, fue el egoísmo fraudulento de querer obtener beneficios que llevo a unos impresentables a adulterar, en 1981, el aceite de Colza. Como consecuencia hubo 20.000 persona afectadas y 600 muertos, entre ellas, mi amigo, escritor y locutor, Andreas Faber Kaiser.

 

Aún recuerdo la última intoxicación que recorrió el litoral de España. Se trataba de un pescado fresco, el atún rojo que se encontraba contaminado con la presencia de histamina y que se había retirado de la venta en todas las pescaderías tras producir un buen número de personas intoxicadas. La histamina es una sustancia que se produce debido a un alto crecimiento de bacterias que, a su vez se producen por una mala conservación del pescado en neveras o en transporte. Las autoridades prohibieron su consumo desde el 25 de abril al 5 de mayo de 2017. Pero me pregunto si se tuvo en cuenta el atún que, anteriormente a estas fechas, fue a industrias de envasado. ¿Creen que estas industrias procederían a retirar todos los envases ya preparados?

 

Políticos: ¡Qué duro es engañar!

 

Un pequeño inciso para hablar de los políticos, que al fin y al cabo son responsables, en parte, de la alimentación que ingerimos. Da la impresión que a algunos de los políticos los eligen por su capacidad teatral delante de las cámaras de televisión, su frialdad, su indiferencia su tono templado y convincente para anunciar unas mentiras sin que su rostro muestre la menor señal, no de arrepentimiento, sino nerviosa. Estoy seguro se eligen por su capacidad de cinismo y engaño, así como su desparpajo para salir a los estrados y vendernos con sus rostros impenetrables y charlatanerías, como Cagliostro, sus falsos polvos mágicos que solo compran los ancianos o los cortos de entenderás, estos últimos abundantes.

 

Cuando salen a minimizar y desmentir unos hechos evidentes, me recuerdan a Jack Lemon, en aquella genial escena cinematográfica,  negando a su mujer la evidencia de haber sido sorprendido en pleno adulterio, mientras él y su amante se visten tranquilamente, la amante se marcha en silencio y la mujer opta por dudar de sus sentidos y termina yendo a la cocina a preparar la cena. Los ciudadanos también optan por dudar de sus sentidos tras las intervenciones de algunos políticos.

 

Recuerdan la cara beatificadora y feliz de Rodrigo Rato ruñendo la campana que daba la salida a la gran estafa de Bankia; recuerdan a Ruiz Mateos con los ojos entornados hablando de sus pobres trabajadores víctimas de la estafa piramidal que él mismo había ideado en Rumasa 2. Me permitirá el lector que le refresque la memoria, recordándoles algunas estafas sonadas como las torres Kio con los Albertos y sus gabardinas de inspectores Gadget ganando millones y pagando solo 50 para librarse de la cárcel; el Forum Filatélico con 200.000 estafados que solo les quedaron unos sellos sin valor de los que tan solo tenían el consuelo de poder chupar el pegamento; el caso Gescartera y el dudoso destino[2] en que fue a parar el dinero invertido; Viajes Marsan cuyo protagonista fue Gerardo Díaz Ferrán presidente de la CEOE, un matón al que conocí y me olio a prepotencia; el icono de la industria alimenticia, Pescanova, falseando sus cuentas entre las bodegas de sus pesqueros; o las Preferente de las Cajas de Ahorro que representaron 60.000 empleados sin trabajo, 20.000 oficinas clausuradas y una deuda de 600.000 millones. Y no quiero hablar de Mario Conde tal vez víctima de un complot por no respetar el dicho de “zapatero a tus zapatos”, ni de la Corona cuyas secuelas durarán años.

 

El veneno está servido.

 

Tal vez no exista la muerte y su consecuencia es debida a que nos envenenamos con el aire que respiramos, los alimentos que ingerimos, el agua que bebemos, y toda un serie de factores que no podemos evitar y que nos rodean peligrosamente. Minan nuestra salud, perturban nuestra psiquis, nos oxidan, nos envejecen…

 

Las epidemias y enfermedades contagiosas se producen en aquellos países que están en conflicto bélico, en los que existen carencias de agua potable y alimentos, en los que no hay una  vigilancia epidémica, en los que faltan infraestructuras sanitarias, en los que viven en la pobreza con hambre y una alimentación deficitaria.

 

Por otra parte cada vez es mayor el contacto del hombre con los animales del gran continente africano. Contacto que se produce para criarlos, protegerlos, domesticarlos o alimentarse de ellos. Lamentablemente aun somos terriblemente ignorantes de las enfermedades de la fauna africana o de las selvas amazónicas. Esto representara nuevas enfermedades algunas epidémicas como el ébola que ya ha causado 11.000 muertos y miles de infectados.

 

Empezamos a descubrir nuevas dolencias contagiosas de un cariz peligroso y desconocido, como la ceguera de los ríos, la enfermedad del sueño, el paludismo, la elefantíasis, etc.

 

Peligrosamente Europa es el continente más sensible en cuanto a ser víctima de nuevas enfermedades virológicas importadas del continente africano. Primero por la gran emigración que sufrimos, segundo por el cambio climático que permitirá la aparición de plantas nuevas, insectos desconocidos en Europa y peligrosos mosquitos con enfermedades contagiosas.

 

Si queremos evitar que epidemias desconocidas nos arrasen tenemos que activar nuestros cordones sanitarios con los emigrantes procedentes de estos países africanos y lugares donde  la miseria se ha cebado. Tenemos que invertir en sanidad en esos países, ofrecerles recursos y medicamentos. Es decir, igual que tenemos presupuestos para armarnos, tenemos que invertir en sanidad, donde sigue funcionando el antiguo dicho que más vale prever que curar.

 

En el futuro existirá una cartilla sanitaria ineludible para todos los ciudadanos que se desplacen, una especie de pasaporte obligatorio, un chip incorporado que llevará nuestro historial médico y lugares a los que se ha viajado. Va ser algo irremediable, va ser uno de los controles más que padecerá el ser humano en un futuro que lidiará para sobrevivir.

 

La OMS debería explicar claramente los peligros virológicos a los que estamos expuestos, tiene que crear un “ejército” de profesionales en la medicina que estén dispuestos a combatir cualquier foco epidémico que aparezca in situ. Crear cordones sanitarios que controlen a los viajeros que provengan de esos países. Incluso proceder a la desinfección de las cabinas de los aviones procedentes de países en los que existan peligrosos insectos susceptibles de viajar en esos medios y reproducirse a la llegada de Europa.

 

Estamos rodeados de productos que tienen una repercusión negativa en nuestra calidad de vida, que nos llevan a la enfermedad, que no permiten que los niños crezcan en unas condiciones óptimas; productos que nos amenazan y siguen viviendo con nosotros, como fue el caso del amianto durante años hasta que los especialista se dieron cuenta del brutal efecto que tenía en la salud. El amianto es el responsable del 100% de los mesoteliomas (cáncer de pleura) y el entre el 8% y el 15 % de los tumores de pulmón.

 

En 2017 apareció un informe del Departamento de Enseñanza que reveló que en Catalunya había 291 colegios que tenían amianto en sus instalaciones, debido a su utilización en la industria de la construcción hasta que no fue prohibido en 2002 en España.

 

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), hay unos 125 millones de habitantes en el mundo expuestas al amianto en su lugar de trabajo. Pero como el amianto hoy tenemos el plomo, mercurio, PCB, PBDE, pesticidas, HAP, y perturbadores endocrinos.

 

El plomo lo encontramos en algunos pescados, pero su mayor concentración está en el agua debido a su circulación por viejas cañerías de este material, cañerías que perviven en los edificios antiguos y en muchos conductos. El agua también se contamina de plomo a través de las pinturas en la que abunda este elemento. Sus consecuencias son importantes en los niños, ya que su consumo influirá en el aprendizaje y en el fracaso escolar. El plomo produce una homeostasis de calcio, alteraciones en la mielina y modificación de la actividad neurotransmisora (dopamina y acetilcolina). Principalmente afecta al Coeficiente de Inteligencia (IQ) de los niños.

 

Sepamos que la inteligencia depende de la velocidad con que se transmite la información entre millones de neuronas en nuestro cerebro. A mayor velocidad mejor capacidad de respuesta a una situación dada. Diríamos, de una forma sencilla, que la Inteligencia es esa capacidad que tenemos de buscar una solución rápida cuando estamos implicados en un problema o una situación embarazosa o peligrosa.

 

Siguiendo con estos perturbadores endocrinos, el mercurio ha dejado de estar peligrosamente en los termómetros, pero sigue en las pilas eléctricas y en la fabricación de cloro. El mercurio en cantidad es letal, basta con una simple cucharita de café para matar a una persona. En dosis pequeñas aumenta el estrés oxidativo, afecta a la modulación de la actividad de los neurotransmisores (glutamato) y las hormonas tiroides, por lo que tendrá efectos en el crecimiento y también en QI de los niños.

 

Las minas de arsénico de las montañas que rodean algunos pueblos, especialmente de los Pirineos como Setcases, obligan a depurar el agua que llega por sus pendientes o se junta al río. La OMS ha marcado unas tasas de tolerancia que no pueden ser sobrepasadas y que en caso de que llegasen a niveles superiores hay que dejar de consumir (beber, cocinar o ducharse) con esas aguas contaminadas. Sin embargo, lo que no se explica es que la contaminación por arsénico es acumulativa, y aunque las dosis sean aptas, se acumula en el cuerpo.

 

Solo una breve mención sobre el agua, con unas pocas cifras que nos deben hacer reflexionar. El agua salada en la Tierra representa el 96,5% y el 80% de las aguas residuales se vierten en ríos y en el mar. Existen 663 millones de personas con carencia de acceso adecuado al agua. Cada día mueren 800 niños menores de 5 años por diarreas debido a beber aguas contaminadas. Y el 70% del agua se gasta en granjas y agricultura intensiva.

 

Podría confeccionar una larga lista de productos que nos rodean y que son terriblemente fatales para salud, y de los que se sospecha que son responsables de enfermedades que desconocemos como se desencadenan.

 

El PCB (Policlorbifenilio) es un aditivo de pinturas, plásticos y productos lubrificantes. El PCB modifica la actividad neurotransmisora (glutamato) y las hormonas tiroides. Afecta QI de los niños. El PBDE (Polibromodifenilether) tiene su origen en los plásticos textiles, equipos electrónicos. Perturba las hormonas del tiroides. También afecta QI niños. Los pesticidas se extienden en los cultivos y sus consecuencias son la modificación de la actividad neurotransmisora (acetilcolina) perturbación de las hormonas del tiroides y el QI de los niños. El HAP tiene su origen en los residuos de combustión industrial. Provoca estrés oxidativo, perturbación endocrina alteración del ADN. En mi próximo Post hablaré de los perturbadores endocrinos y del cerebro.

 

 

 

 

[1] JBS y BRFoods.

[2] Se ha hablado que se financiaron compras de armas para revenderlas con grandes beneficios.

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Hoja de ruta para alcanzar la inmortalidad

octubre 7th, 2019

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Se nos esconde lo esencial

 

Debiéramos estar más alarmados, pero la mitad de la población mundial no se entera y la otra mitad no entiende lo que investigan los laboratorios científicos. Solo los profesionales de los distintos sectores de investigación están al corriente de los avances que se producen. Así y todo, parte de estos progresos permanecen sometidos a las más poderosas tinieblas.

 

Ante los nuevos descubrimientos las personas, sea cual sea su profesión, debieran dedicar un tiempo para reflexionar, sentarse a pensar qué significa este nuevo hallazgo, en qué se puede aplicar y qué consecuencias o cambios producirá en el sistema social del mundo. A veces también encontramos respuestas en sus inversiones financieras, y finalmente podemos preguntarnos ¿A quién benefician? ¿A quién perjudica?

 

Sobre ese desconocimiento general de lo que se está fraguando en los laboratorios, no me sorprende cuando los interlocutores en general me confiesan que, por ejemplo, no habían oído nunca hablar de DARPA (Defense Advanced Research Projects Agency) o Calico (California Life Company),  y menos lo que se está investigando en estos lugares.

 

DARPA no es un solo laboratorio de investigación, es una Agencia que controla y financia a decenas o cientos de laboratorios extendidos por todas partes. En el caso de Calico, es un lugar concreto que pertenece a Alphabet, una Corporación que engloba varias divisiones de Google. Y estos son los laboratorios más grandes y conocidos de los que hablaremos. Personalmente me preocupan más una serie de laboratorios pequeños, que también abordaremos, y sus reservadas investigaciones o experimentos incontrolados. Y por supuesto, están los laboratorios secretos de China y Corea del Norte.

 

No es que los seres humanos tengamos una neurasténica sensación de que estamos rodeados de conspiraciones, intrigas y maquinaciones, es que verdaderamente se nos está escondiendo lo esencial. Nos ocultan todos aquellos descubrimientos que no convienen para el sistema. ¿Creen que nos anunciarían a bombo y platillo que se ha descubierto una píldora que dobla nuestra esperanza de vida? ¡Pues claro que no! Por la sencilla razón que esa píldora también dobla el presupuesto de las pensiones de la Seguridad Social.

 

A pesar de todo no hay barreras para los descubrimientos que emergen, por muy rigurosas que sean las normativas y las leyes, acaban imponiéndose. Uno de los primeros ejemplos lo tenemos en las dificultades que el judío Gregory Goodwin Pincus tuvo que sortear para ensayar sus píldoras anticonceptivas. Su principal problema fue el nivel moral de la época en Estados Unidos, la religiosidad que consideraba que la utilización de anticonceptivos iba en contra de los designios divinos. Pincus, al margen de la ética y la moral, se enfrentaba con que estaba prohibido ensayar con seres humanos y, lo que aún era peor,  que el apoyo a los anticonceptivos era delito. Pero, como hoy en día, nada impidió a este investigador realizar, en 1955, sus ensayos en Puerto Rico y más adelanten en Haití y en México, hasta que en 1961 empezó la comercialización de las famosas pastillas anticonceptivas en algunos Drugstore de Los Ángeles.

 

Pincus fue verbalmente castigado por la Iglesia con el infierno, pero las mujeres dejaron de tener hijos no deseados y consiguieron una libertad sexual que las llevó hasta París en mayo de 1968.

 

La única forma de proteger un secreto es desconociéndolo.

 

La construcción y desarrollo de un laboratorio secreto es, valga la redundancia, muy difícil mantener en secreto. Ni aunque se construya en la Antártida por voluntarios del ejército de Estados Unidos. Siempre habrá alguien que, tarde o temprano, explicará algo. El ser humano difícilmente mantiene un secreto, le gusta hablar y, sobre todo, demostrar a los demás que está en poder de información, digamos, privilegiada. Destacaba un jefe del Mossad: “Si no conoces un secreto importante, parece que no eres nadie en esta vida”.

 

Los faraones que mandaron construir las Pirámides de Egipto u otros mausoleos donde eran enterrados con objetos valiosos, elegían grupos reducidos de arquitectos y esclavos para realizar los túneles o galerías secretas que desembocaban en sus verdaderas cámaras mortuorias. Estos trabajadores, una vez terminada la obra, eran ejecutados por sus guardianes que, posiblemente, también eran ejecutados por otros vigilantes ajenos a las obras. Era la única forma de guardar el secreto. Así asistimos al hecho de la existencia de una cámara real de la pirámide de  Jufu vacía por la circunstancia que no era la verdadera morada fúnebre del difunto faraón. Hace tan solo unos años, los egiptólogos descubrieron una galería secreta que lleva a otra cámara en la que tal vez esté el cuerpo momificado de Keops dentro de un sarcófago de oro. Pensemos cuantos obreros y arquitectos fueron sacrificados para construir este lugar que se ha mantenido hasta hoy en secreto y protegido de los saqueadores de tumbas.

 

De cualquier forma, este procedimiento satánico de guardar un secreto se perpetró hasta la Segunda Guerra Mundial, en la que el nazismos construía con prisioneros lugares subterráneos donde los científicos del Tercer Reich realizaban experimentos secretos, muchos de los cuales aún no han sido claramente explicados. Estos prisioneras eran exterminados una vez concluían la obra, muy pocos pudieron escaparse y ser testimonio de este procedimiento. Lamentablemente muchos de estos relatos solo sirvieron para guiar a las fuerzas vencedoras hasta los lugares secretos, y solicitar a los testimonios que guardaran el secreto de la ubicación. Los enclaves y sus accesos se convirtieron en zonas no accesibles.

 

Hoy no se asesina a los obreros constructores, pero se les hace firmar contratos draconianos que garantizan su silencio. Contratos que les aseguran el cobro de una pensión en su vejez siempre y cuando permanezcan callados; incluso este acuerdo se extiende hasta después de su muerte, asegurándoles una indemnización a sus descendientes para evitar testamentos en los que puedan existir indiscreciones.

 

No sabemos exactamente como asegura el régimen de Corea del Norte sus miles de secretas construcciones subterráneas, pero en ocasiones, pensando la desconfianza de su líder incluso con su familia, uno sospecha lo peor.

 

Todas las instalaciones militares están en bunkers bajo tierra, algunos conocidos laboratorios de investigación también lo están por necesidades científicas, como es el caso de los detectores de neutrinos. El LHC, el mayor instrumento científico que hemos construido para investigar lo infinitamente pequeño, también está bajo tierra aunque no era necesario. Digo exactamente que no era necesario, ya que podía haberse construido una edificación circular en la superficie, pero resultaba más caro expropiar los terrenos y las casas que perforar un túnel.

 

Hay laboratorios cuya ubicación es conocida, pero sus medidas de seguridad son terriblemente restrictivas. Es el caso de los laboratorios de “Bioazar” que investigan con virus y hay un riesgo biológico del nivel 4, el más alto. Son lugares cerrados herméticamente, donde el aire puede entrar, pero no puede salir. Algunos son almacenes de peligrosos residuos sanitarios, donde se acaudalan muestras de microorganismos vivos, o toxinas de fuentes biológicas que pueden convertirse en patógenos.

 

Construir un laboratorio secreto, visible o bajo tierra, implica llevar allí a una serie de científicos, seres humanos, que también tienen sus vidas y a los que no se les puede tener encerrados constantemente. El problema de los laboratorios secretos está en el personal, ya que el secreto genera tensión, y a veces para descargar y relajar esa tensión, es necesario explicarlo a alguien. Otras veces es la prepotencia de los individuos la que lleva a revelar detalles sobre su gran trabajo; en otras ocasiones las envidias y marginaciones laborales.

 

Un laboratorio secreto precisa controles de seguridad, video-vigilancia y otras características. Todo ello se encarga a agencias especializadas de seguridad y a un personal, presumiblemente muy discreto. ¿Pero quién vigila a los que vigilan? En definitiva, el secreto, pese a las precauciones, nunca es perfecto. La mejor manera de proteger un secreto es no saberlo.

 

Para desarrollar las primeras bombas atómicas, Proyecto Manhattan, se construyó el laboratorio más grande del mundo en el desierto de Nuevo México, junto a un destartalado pueblo, Alamogordo  que se enriqueció con sus bares y la presencia de extranjeros, militares y civiles, que hablaban de cosas raras. Fue un proyecto que costó 27.000 millones de dólares. Por hacer alguna comparación el LHC ha costado 5.370 millones de dólares Hoy Alamogordo vive del turismo que viene a visitar el lugar en que un 16 de julio el 1945 se hizo detonar, a 97 kilómetros de distancia, la primera bomba atómica.

 

El inmortal que regreso del frío

 

Rusia no está al margen de esta carrera para alcanzar la inmortalidad, y sus buscadores lo hacen abiertamente. En la actualidad existen muchos millonarios rusos que invierten en investigación en Rusia y en países Occidentales. Algunos han conseguido su fortuna con el petróleo, otros acaparando los medios informativos (periódicos, radios, televisión), los hay que ocuparon puestos de gran poder en los servicios de inteligencia rusa y quienes han hecho fortuna con el tráfico de armas.

 

Curiosamente muchos de ellos tienen negocios en Occidente, en Europa y en los Estados Unidos. Tenemos el caso de Yuri Milner, uno de los mecenas del proyecto Starshot que lanzará naves para llegar a la estrella Alfa Centuri. Milner, que es físico cuántico, tiene una fortuna de 3.000 millones de dólares, y ha invertido 100 millones en la búsqueda de vida inteligente en  el espacio. Otro de los millonarios rusos es Dmitry Itskov, uno de los impulsores de Initative 2045, y voluntario para transferir su cerebro a un avatar. Citaré también a Dmitry Kaminsky propietario de Deep Krowledge Life Sciences, dedicado a negocios de biotecnología. Y finalmente a Serguei Sdpov que está construyendo una nave para ir a Marte en su empresa MTKS de Rusia y se ha convertido en el Elon Musk de los soviéticos.

 

En lo que se refiere a la preservación en estado de hibernación prolongada, es decir, la criogenización que ofrece Alcor a través de Movement for indefinite Life Extensión, en EE.UU., Rusia también dispone de una empresa dedicada a la criogenización. Se trata de KrioRus, fundada en 2005, fecha desde la que ya ha criogenizado a 51 rusos y 20 mascotas. KrioRus ofrece dos alternativas, congelar el cuerpo entero por 36.000 dólares o solo la cabeza por 12.000 dólares.

 

En el campo de la investigación Rusia trabaja en terapias génicas y regeneración. El experimento más destacado fue llevado a cabo por el doctor Anatoli Brouchkov, del Departamento de Geocryobiología de la Universidad de Moscú, y trascendió a todo el mundo en octubre de 2015. En 2009 se encontró en el permafrost de Siberia una bacteria, Bacillus F, que tenía 3,5 millones de años de antigüedad. Brouchkov estaba y está convencido que se trataba de una bacteria inmortal y la inculcaron a ratones en los que apreciaron un aumento de longevidad en sus vidas. Con la intención de alcanzar la inmortalidad, Brouchkov se inyectó esta bacteria en el 2015 y, desde su administración, dice encontrarse con más fuerza para trabajar, con más energía y dinamismo, y lo más importante, parece  que ha desarrollado una especie de inmunidad que lo protege de los constipados y las gripes que siempre le afectaban.

 

Hoy los laboratorios pueden encontrarse en los lugares más inverosímiles: submarinos, barcos en alta mar, base militares, universidades, aviones experimentales tipo X-37, en discretos edificios de ciudades, incluso en la ISS (International Station Space). Los laboratorios de los que hablaremos están localizados, lo preocupante no es su emplazamiento, sino los experimentos que están realizando. Ensayos poco seguros y de innecesario presupuesto como el realizado por Anatoli Brouchkov.

 

Sinceramente he tenido problemas para acceder a las investigaciones que están realizando, en algunos casos he tenido que investigar en los presupuestos de los Estados para saber, aproximadamente, en que invertían sus recursos, que clase de investigaciones se estaban realizando. Muchos de esos laboratorios me han negado información alegando que no estaba en la “bigotslist” que permite acceder a informaciones “sensibles”. Posiblemente tienen otra “bigotslist” en la que si estoy, pero es la que advierte que no se me debe dejar acceder a “material sensible”.

 

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