No estamos hechos para la exploración del espacio

enero 3rd, 2018

No estamos hechos para explorar el espacio.

Entre 1486 y 1558 Ulrico de Maguncia realizaba unas profecías bastante acertadas en las que describía la llegada del hombre a la Luna y el desolador paisaje que se encontraría. Con un error mínimo de  dos años destacaba: “En el sexto decenio, año VII (1967) un nuevo Cristóbal Colón desembarcará en una tierra de aridez absoluta. Su nave, concebida para alcanzar la isla del oro, no llegará sin embargo más que a la Isla de la Nada. Porque en el lugar al que llegue no existirán plantas ni animales ni vida de ningún género. Quemado por un fuego infernal, helado por un frío más que mortal, el temerario conocerá terrores incontables”.

No cabe duda que los astronautas que pisaron la Luna, estuvieron sujetos a altas y bajas temperaturas como destaca la profecía de Ulrico de Maguncia. No sabemos si conocieron “terrores incontables”, porque nunca nos han dicho toda la verdad de lo que vieron, y que fue censurado por la propia NASA.

El ser humano está constituidos para vivir en la Tierra, a una altura determinada, fuera de las profundidades marinas, con una atmósfera determinada y unas temperaturas adecuadas. Cualquier ensayo que hagamos para ocupar otro hábitat precisa la utilización de tecnologías – submarinos, aviones, máscara de oxígeno, trajes especiales, etc. – para sobrevivir. La necesidad ha creado los órganos precisos para el lugar y las condiciones precisas.

Ahora vamos a intentar acceder al espacio, el medio más hostil y peligroso de todos los que nos rodean. Un lugar con un frío extremo, ausencia de atmósfera, microgravedad, constante bombardeo de micro-meteoritos y exposición a los rayos cósmicos.

La radiación en el espacio es continua y muy perjudicial para la salud humana, especialmente el cerebro, donde puede producir perturbaciones cognitivas importante y de duración indefinida.

Hoy por hoy, la ISS está a unos 400 Km de altura y se beneficia de la protección del campo magnético terrestre. Pero ahora queremos navegar hacia la Luna y Marte,  e instalar en esos áridos lugares colonias lunares. Precisaremos largos viajes que nos dejarán expuestos a los rayos cósmicos galácticos de núcleos atómicos ionizados. Y aún estamos de suerte, ya que vivimos en un brazo de la galaxia en la que no abundan muchas estrellas, si estuviéramos viviendo cerca del centro tendríamos que ser seres acorazados para resistir la terrible radiación que existe por la abundancia de estrellas.

Para viajar por el espacio va a ser necesario blindar las naves que transporten a los astronautas, pero por ahora lo único que detiene la radiación es el plomo, cuyo peso encarecería los lanzamientos. Es necesario buscar nuevos materiales más ligeros.

Los rayos cósmicos, que impregnan el cosmos de una forma uniforme, producen un desgaste en los tejidos humanos, ionizan los tejidos biológicos, rompen los enlaces moleculares y crean radicales libres que destruyen el ADN. También se ha comprobado que afectan a la memoria y al comportamiento, algo impensable en unos astronautas que tienen que tomar decisiones o resolver problemas de navegación, aterrizaje, y todos los que se presentan en las misiones espaciales. Si un astronauta está expuesto durante un año, la duración media de un viaje a Marte, puede ver afectadas sus cualidades cognitivas.

Considerando imposible el blindaje de plomo por el peso que representa, se buscan soluciones como crear un campo magnético alrededor de la nave espacial. Tendría que ser un campo del orden de 20 teslas, y es posible que pudiera crear algún efecto en el organismo humano… no podemos exponernos a que el remedio sea peor que la enfermedad. Queda la solución de medicamentos a base de antioxidantes, es decir, que neutralizasen los radicales libres, sustancias químicas que consolidaran los circuitos neuronales y los protegiesen, pero los laboratorios aún no han desarrollado esta farmacopea.

Es el inicio de una nueva aventura y, en este año 2018, vamos a asistir a las primeras tentativas con lanzamientos de grandes cohetes capaces de llegar a Marte. Al despegue de las futuras colonizaciones y de la minería espacial.

Nos enfrentamos a nuevos retos y contingencias. Considerando que desconocemos nuevos peligros que pueden acaecer: Lluvia de meteoritos y micro meteoritos, radiaciones desconocidas, efectos paranormales, perturbaciones psicológicas, micro-organismos invasivos, campos de atracción desconocidos, mutaciones inesperadas y encuentros con otros seres. Todo este panel es distinto al de nuestras primeras exploraciones  terrestres por los inmensos desiertos, por las profundidades marinas, por las oscuras cavernas y las selvas amazónicas; estas última con sus miles de insectos, su calor húmedo agobiante, su barrera de vegetación con el alérgico polen, incluso con el encuentro de jíbaros reductores de cabezas… ¡vete a saber lo que serán capaces de reducir los alienígenas!

 

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Una nueva partícula desconcertante

mayo 3rd, 2016

Este comentario no tiene nada que ver con el  incidente que paralizó el acelerador de hadrones, LHC,  a causa de los cables que mordió, parece ser una comadreja, y obligó a realizar una parada técnica. Voy a hablar de una partícula que puede cambiar nuestras concepciones sobre el universo.

A finales de noviembre del año pasado (2015), los dos grandes detectores del LHC, el Atlas y el CMS, captaron las señales de una nueva partícula que apareció tras una colisión de hadrones y se desintegró en dos fotones. Su masa era de 750 gigaelectronvoltios (GeV), una partícula cuatro veces más masiva que un átomo de plomo. Una partícula totalmente desconocida y que no se había previsto nunca, y que por ahora la denominaremos: partícula X.

Hasta este verano no se podrán sacar conclusiones sobre esta nueva partícula. Por ahora, algunos científicos piensan que es signo de una nueva simetría.  Una cosa está clara, y es que hay que hacerse la idea de que vivimos en un mundo cada vez más complejo y más unificado de lo que imaginábamos.

Si la partícula X impone la existencia de la supersimetría, decenas de nuevas partículas se añadirán al modelo estandar – ese recuadro en que aparecen quarks, leptones y bosones -, ya que sugiere la existencia de nuevas  partículas de materia clásica, dos nuevas generaciones completas con sus compañeras supersimétricas.

La nueva partícula también puede ser la representante de una nueva fuerza – recordemos que cuatro fuerzas dominan el universo: la fuerte, la debil, la electromagnética y la de la gravedad – , tal vez ensambladora de quarks ligados a la interacción fuerte, o constituida por partículas elementales totalmente desconocidas y ligadas a ellas por una fuerza que desconocemos.

También puede acaecer que la partícula X forme parte de una nueva dimensión, lo que sería la prueba de que el espacio cuenta con más de tres dimensiones. La partícula X nos lleva a evoluciones radicales en nuestra manera de  pensar sobre la naturaleza, sea ante el concepto de una nueva fuerza, una nueva simetría o una nueva dimensión.

Resulta que mientras más exploramos en el universo, nuestros telescopios descubren inacabables fronteras; y si profundizamos en lo infinitamente pequeño, parece que nunca acabamos. Esta reflexión me lleva a un verso de Walt Whitman que destaca: “Hoy, antes del alba, subí a la colina, miré a los cielos apretados de luminarias y le dije al espíritu: cuando conozcamos todo estos mundos y el placer y la sabiduría de todas las cosas que contienen, ¿estaremos ya tranquilos y satisfechos? Y mi espíritu dijo: No, ganaremos esa altura sólo para continuar adelante”.

La partícula X puede que nos ayude a ganar una nueva profundidad, pero solo para seguir adelante.

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Treinta años de Chernóbil y nos siguen mintiendo

abril 11th, 2016

El 26 de abril de 1986 estalló el reactor número cuatro de la central nuclear de Chernóbil, creando el mayor accidente en centrales nucleares (nivel 7) de toda la historia de la humanidad. Dejó al margen la utilización de esta energía en las bombas nucleares de Hiroshima   y Nagashaky, dado que su estallido fue algo más que un accidente en el que perecieron, como consecuencia de su detonación más de 300.000 personas. Chernóbil fue debido al involuntario e incompetente manejo de unos irresponsables “profesionales”.  No voy hablar de las causas  en las que hay mucho que decir, hablaré del silencio sobre la contaminación radiactiva alrededor de la cual se sigue tejiendo una censura y un encubrimiento repleto de mentiras.

Las autoridades rusas no niegan que los restos del reactor cuatro siguen inaccesibles y desprendiendo radiación que se intenta parar con un gran cofre o féretro que se está construyendo y pagamos entre todos, ¡Si, si! entre todos, ya que la Unión Europea contribuye económicamente con nuestros dinero. En cuanto a las víctimas, las cifras del Gobierno ruso siguen mintiendo: dos muertos en la explosión, 28 un día después, y 11 entre 1986 y 2004 por cáncer debido a radioexposición. Entre los cinco millones que hubo que evacuar, hay 4.000 afectados por enfermedades de radio-exposición, un escaso uno por ciento, especialmente en el tiroides de los niños.

Estas cifras del Gran Capitán fueron desmentidas en 2006 por la neuropsiquiatra ucraniana Angelina Nyagu, que redactó un informe que combatía las conclusiones del engañose Chernóbil Forum Report. Nyagu destacó que 10 años después del accidente las mujeres triplicarón el cáncer de mama en las zonas de Belarus y próximas al reactor cuatro; los niños doblan los casos de tiroides; hay seis veces más enfermedades endocrinas; cinco veces más enfermedades mentales por anomalía hereditarias; se triplican las trisomías…. total que cuando antes el grado de salud era de un 85% , ahora se ha pasado al 15%.

La nube radiactiva alcanzó a toda Europa, incluida España, especialmente los pirineos y particularmente la zona de Ripoll – el lector encontrará mapas no censurados en Internet -. No nos advirtieron, y los habitantes de la zona o los esquiadores que pasan allí sus fines de semana, subieron a tragar radiación con los habitantes de la comarca de Ripoll, que bebieron leche de unas vacas que se comían un pasto contaminado, que hacían fuego en sus chimeneas con una leña contaminada, y que se deleitaron comiendo setas que tal vez eran fluorescentes. Hoy, 30 años después de aquella explosión que se produjo por jugar con una central nuclear anticuada y con obsoletos sistemas de seguridad, sigue contaminando un 40% del suelo de Europa que presenta altas dosis de contaminación radiactiva de cesio 137, cuya vida media es de 30 años.

En España existen páginas en Internet que están censuradas, en otros casos no hay respuestas oficiales. Uno se tiene que informar en fuentes extranjeras o en Organizaciones como Greenpeace o Médicos sin Fronteras o Asociaciones de Lucha contra las Armas Nucleares. Bueno, el lector que esté interesado encontrará información en Internet, pero que recuerde que la de España es pura comedia, ni siquiera alcanza el apelativo de tragi-comedia.  En cualquier caso siempre me puede preguntar a mí que, a veces tardo en contestar, pero contesto.

 

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Crear organismos a la carta con el adn

mayo 9th, 2014

Tratar temas de bioingeniería es complicado y precisa, para los no doctos en la materia, la explicación de algunos conceptos para que todos podamos entender el alcance del descubrimiento que se ha realizado y ha publicado la revista Nature.

Todos los seres de la naturaleza que viven en nuestro planeta poseen en la doble hélice de su ADN un código genético de cuatro letras, “a”,”g”,”t”,”c”, las cuatro bases o nucleótidos. Este código genético natural está compuesto por dos pares de bases: el par A-T y el par G-C.

La doble hélice del ADN consiste en un muelle imbricado entre sí. A lo largo de cada muelle discurre la secuencia de bases (ctaacgttaa….) el texto que contiene la información genética. Lo que mantiene unido a los dos muelles es la afinidad selectiva de “a” que se aparea con “t”, y “c” que se aparea con “g”. Este apareamiento es la clave de la replicación. Al separar dos muelles, cada uno puede construir otro.

Hasta ahora la biología sintética había conseguido bacterias que funcionan como biosensores, otras que sintetizan fármacos y fagos (virus que infectan a las bacterias).

La noticia de Nature explica que investigadores del Instituto Scripps en La Jolla (California), han desarrollado un tercer par artificial: d5SICSTP-dNaMPT. Este tercer par puede replicarse e incorporarse al ADN sin convertirse en una anomalía.

Este nuevo alfabeto ampliado permite construir genes y proteínas con componentes nunca vistos en la naturaleza. También podrían hacerse seres vivos con estas letras. La nueva bacteria creada funciona igual sin problemas con seis letras y ya se está pensando en añadir más bases artificiales al código genético. Las nuevas bases artificiales se aparean una con otra (d5SICSTP con dNaMPT) y se replican como las naturales.

Dentro de cada muelle, ADN, la información se organiza en grupos de tres letras, codones como agt o ccc. Cada codón de un gen significa un aminoácido de una proteína (una proteína tiene un rosario de 20 tipos de aminoácidos) con las 4 bases naturales se pueden formar 64 codones distintos. Al añadir dos artificiales se pueden formar 216 codones distintos, con lo que se triplica el código del ADN.

El nuevo descubrimiento permitirá, posiblemente, a la bacteria adoptar las dos bases artificiales como parte de su propio alfabeto genético. Lo que abriría un nuevo panorama en la ingeniería humana.

Por otra parte las nuevas bases se pueden transcribir como ARN. El ARN es un intermediario para fabricar proteínas. La incorporación de las nuevas bases a esta estructura abriría un nuevo campo en la bioingeniería.

El descubrimiento va ser una fuente de ingresos para los descubridores e Instituto Scripps. Si bien los productos de la naturaleza no se pueden patentar, el nuevo ADN con seis letras es artificial y se puede patentar. También puede resultar peligroso en manos de quién caiga y, sobre todo creará problemas éticos y morales sobre lo que se pueda crear, ya que los investigadores, con este par artificial, pueden conseguir formas de vida muy ajenas a los sistemas ya existentes. Vamos a poder diseñar organismos con propiedades a la carta. Organismos con más resistencia, de formas insospechadas, con propiedades increíbles… todo un mundo de seres nuevos.

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Consciencia

mayo 6th, 2014

He hablado en varias ocasiones sobre lo que es la consciencia, cualidad que ahora se estudia ya que se plantea el problema si, a través de la Inteligencia Artificial, podemos dotar a un robot o una computadora de consciencia.

En mi último libro, Inmortal. La vida en un clic, abordo, en un capítulo, el tema de la consciencia, ya que no solo se pretende transferir todo los conocimientos e información que hay en el cerebro a un Avatar, sino que es primordial que se incluya la consciencia.

Destacan los físicos Rosenblum y Kuttner que “no hay manera de interpretar la teoría cuántica sin encontrarse con la consciencia”, ya que no podemos observar el mundo subatómico sin modificarlo, lo que se conoce como “colapso de función ondulatoria”. Así que todo parece indicar, como explica Roger Penrose, que la consciencia opera en frecuencia cuántica.

Voy a aparcar estos aspectos y tratar de definir que es la consciencia a nivel humano, ya que creo que muchas personas no experimentan este acontecimiento interior y se creen conscientes cuando, en realidad, llevan una vida automática, condicionada, mecánica.

  1. La consciencia es esa sensación que tenemos de estar presentes ante un mundo exterior que nos rodea. Que nosotros estamos aquí pero que hay un mundo, un universo fuera de nosotros.
  2. Tenemos consciencia cuando nos damos cuenta de lo que realizamos y el por qué lo realizamos. Generalmente nuestros comportamiento y movimientos son mecánicos, reímos sin darnos cuenta que reímos y respiramos mecánicamente.
  3. Somos conscientes cuando tomamos decisiones libremente y nos damos cuenta de lo que hemos decidido. Es decir, lo hemos razonado y analizado siendo conscientes de lo que hacíamos.
  4. Somos conscientes cuando nos damos cuenta que somos un ente que está vivo, un organismo que camina, respira y, sobre todo, existe.
  5. Somos conscientes cuando nos damos cuenta de que nuestra existencia es efímera, de que podemos morir en cualquier instante.
  6. Somos conscientes cuando percibimos nuestros sentimientos y emociones, cuando experimentamos estos hechos y los dominamos, no nos dominan ellos a nosotros.
  7. Somos conscientes cuando nos damos cuenta que disponemos de un cerebro que está, en ese momento, desarrollando una actividad neuronal que nos permite decidir, que no es el cerebro el que decide por nosotros de forma automática basándose en informaciones y experiencias anteriores. Que decidimos nosotros.

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