El cerebro de los dioses

noviembre 6th, 2019

 

 

 

El cerebro de los dioses

 

Si comparásemos nuestro cerebro actual con el de un hombre de hace 200.000 años, encontraríamos cambios evidentes, no solamente en los conocimientos, sino en la estructura, plegamientos, número de neuronas y extensiones de estas, conexiones y otros aspectos. No existe duda sobre el hecho que durante 200.000 años se ha producido una evolución en el cerebro y que ese proceso continúa, pese a que nosotros en 2.000 o 3.000 años no apreciemos las diferencias.

 

Podemos considerar la posibilidad de poder desarrollar otras partes del cerebro que nos permitiesen, por ejemplo, desplegar la facultad de la telepatía, o la capacidad de reconocer las intenciones y emociones de otro sujeto por los rasgos del rostro. O recuperar esa facultad denominada intuición que según algunos especialistas perdimos.

 

Tenemos cerca de 100.000 millones de neuronas, lo que significa 100 billones de conexiones, y pese a que mueren muchas neuronas diariamente, también nacen 700 cada día. Tenemos ese número de neuronas gracias a la alimentación que hemos seguido, a la oxigenación y aporte de sangre en el cerebro. Los frutos secos, los oligoelementos, las verduras, las alcachofas, el brócoli y otros alimentos han sido muy decisivos para el desarrollo cerebral. Alimentos como la fruta estimulan la formación de neuronas nuevas y establece conexiones; o el brócoli que tiene sulforafano que es un neuroprotector. Si tenemos 100 billones de conexiones es gracias al desarrollo de nuestra actividad en conocimientos e inteligencia, ya que cada vez que realizamos algo, pensamos, reflexionamos, estudiamos o experimentamos algo nuevo se desarrollan más conexiones. El cerebro de Einstein, donado a la ciencia, mostraba una mayor cantidad de neuronas y conexiones que otros cerebros.

 

No estoy realizando divagaciones de ciencia-ficción si describo las posibilidades de evolución de nuestro cerebro. Nada hace suponer que nuestra evolución cerebral haya concluido. Nuestro cerebro, junto a su caja craneal no crecerá más debido a una serie de circunstancias, pero si puede experimentar endo-cambios que nos ofrezcan nuevas posibilidades.

 

El transhumanismo propone intervenir tecnológicamente en el proceso evolutivo, no esperar a que esta se produzca naturalmente en el transcurso de los años. Las nuevas neurotecnologías ofrecen la posibilidad de intervenir acelerando el proceso evolutivo, con chips endocraneales que activen determinadas partes del cerebro y nos faculten con una mayor inteligencia o memoria.

 

Imaginemos que con el transcurso del tiempo o las nuevas neurotecnologías podemos duplicar o triplicar el número de neuronas del cerebro, lo que significaría estar en posesión de una mayor inteligencia, una gran capacidad de respuesta a los problemas que se nos puedan plantear. Así a mayor número de neuronas, mayor rapidez de cerebro y mayor información y más conocimientos. Una partida de ajedrez se convertiría en una banal distracción, en la que moveríamos las piezas inmediatamente después de las jugadas de nuestro contrincante.

 

Al ser seres con el doble de las neuronas de las que tenemos, el diálogo con personas no evolucionadas nos podría parecer tedioso y aburrido. Incluso nuestro cerebro se podría sumir en otros aspectos de abstracción incomprensibles en la actualidad.

 

¿Qué es lo que nos puede permitir desarrollar más neuronas? La evolución es lenta y precisa tiempo, sin una intervención externa nuestro cerebro sigue un proceso de enriquecimiento que requiere una alimentación adecuada y entornos óptimos y sanos para la salud, incluyendo los aspectos psicológicos.

 

Una dieta más abundante en oligoelementos, o ácidos grasos omega-3 hace crecer el tamaño de los axones. No es cuestión de aumentar el tamaño del cerebro, dado que un mayor tamaño produce un mayor consumo de energía, sino buscar ubicación para el aumento de neuronas. En este sentido el cerebro puede ganar espacio manteniendo su tamaño si, simplemente, hace aparecer surcos más profundos en las circunvalaciones y aumenta el número de estas. También puede extender nuevas capas de neuronas, en la actualidad el ser humano tiene seis. Este proceso evolutivo ocasionaría una distribución más densa de las neuronas y, en consecuencia, una comunicación más rápida que favorecería la inteligencia. Si por otra parte los axones son más gruesos también aumenta su rendimiento.

 

Por ejemplo, un mayor desarrollo del tálamo nos ofrecería tener una poderosa memoria. También podemos encontrarnos que  desarrollamos más el lóbulo frontal y nos convertimos en asombrosamente locuaces en lenguaje. Otro ejemplo sería la falta de la amígdala en el cerebro, este hecho nos convertiría en un ser sin emociones, un señor Spockt de la serie Star Treck.

 

Imaginemos que poseemos un mayor córtex olfativo primario capaz de darnos la capacidad de, a través del olor de los neurotransmisores, conocer las reacciones de un interlocutor con el que hablamos. Así una mayor o menor cantidad de adrenalina desprendida por este interlocutor, delataría el temor que le produce el tema de la conversación que mantenemos. La oxitocina nos alertaría y delataría sus sentimientos relacionados con el cariño y el amor. El olor de la dopamina nos delataría la producción de este neurotransmisor para estar más alerta; y el olor a endovalium revelaría que se le está desbordando la fantasía. Las gotas de micción que han ensuciado la ropa interior del interlocutor nos permitirían detectar la presencia de glucosa, colesterol o triglicéridos, o deducir si una mujer tiene o no tiene la regla.

 

Ese perfil oloroso del otro interlocutor quedaría grabado en nuestra memoria y, a partir de ese momento, sabríamos por donde ha transitado y dónde ha estado, incluyendo su estado de ánimo y las emociones que ha experimentado. Convertiríamos ese perfil oloroso en una fragancia inolvidable como las que graban en su cerebro los grandes especialistas en perfumes. En el fondo es lo que realiza el cerebro de un perro a través de su capacidad olfativa, sólo que el animal carece de la facultad del razonamiento, pero llega a memorizar aquel olor y reconocer la presencia del sujeto en lugares determinados.

 

Un cerebro distinto puede ofrecer múltiples posibilidades que afecten a dominio de los sentidos. No solo los sentidos básicos, sino también aspectos como llegar a conseguir un control del dolor, conociendo y sabiendo detener o cortar el circuito que lleva las señales al cerebro.

 

El número de neuronas del cerebro de un pulpo es de 500 millones, recordemos que nosotros tenemos 80.000 millones. Pero con esos 500 millones el pulpo se convierte en uno de los animales más inteligentes. Sus brazos están dotados de ventosas que tienen percepción del gusto. ¿Podríamos nosotros desarrollar dactilares con percepción al gusto?

Cómo nos envenenamos y nos asesinan silenciosamente.

octubre 16th, 2019

Cómo nos envenenamos y nos asesinan silenciosamente.

 

Es como si existiera un complot mundial de multinacionales que se hubieran conjurado, cada una en su sector, para no dejarnos pasar de determinada edad. Unas en la alimentación, otras en las bebidas alcohólicas y azucaradas, otras en bollería y “chuches”, otras contaminando el medio ambiente y llenando de plásticos, hidrocarburos y mercurio las aguas de las playas para que no podamos disfrutar, gratuitamente, del agua salada del mar. Además lo tienen fácil, pues el ser humano es propenso a consumir todo aquello que le erosiona la salud. Y la mayor parte de la población de clase media – con perdón de la expresión -, come mierda y no tienen ni idea de lo que se meten en la boca.

 

En Occidente hemos avanzado mucho en temas de salud, la medicina ha dado un salto espectacular en cuanto a farmacopea y tecnologías que han permitido una mayor longevidad y una mayor calidad de vida en las edades avanzadas. En Occidente vivimos más sanos y más tiempo, pero estas cualidades también han sido debidas a un cambio educacional en la alimentación, un cambio que solo ha funcionado a golpe de decreto y multas millonarias. El ciudadano empieza a saber y se interesa por conocer que alimentos son sanos y cuales nos matan poco a poco.

 

Sin descartar las causas hereditarias y genéticas, la salud de los seres humanos depende muy especialmente de la alimentación que se ha recibido durante la infancia y la que se practica de adulto. Otro factor de influencia es el entorno en que vivimos, el aire que respiramos, la contaminación, los materiales que nos rodean y forman parte de nuestro hábitat, la higiene, nuestra exposición al Sol, la radiactividad de los sótanos del Maresma, etc.

 

Una carencia de alimentación adecuada en un niño tendrá claras repercusiones en su cerebro y en su vida futura. Las secuelas serán inevitables si el niño ha pasado hambre y ha estado falto de vitaminas para un crecimiento correcto. El desarrollo normal de un ser humano precisa unos mínimos en proteínas y vitaminas, calidad de los alimentos y variedad si no queremos ser víctimas de secuelas el resto de nuestras vidas. Y también influirán los aspectos psicológicos, el miedo, el horror que viva, el estrés, la ansiedad y los abusos sexuales. Es evidente que los alimentos no se digerirán igual si estamos sometidos al estrés, incluso esta situación nos hace candidatos a enfermedades en el aparato digestivos. Una simple comida de negocios o con un plasta que no está explicando cosas desagradables, es sin duda, mal digerida por nuestro sistema digestivo que está produciendo jugos gástricos innecesarios o bilis en exceso.

 

Nuestra insolidaridad mundial está creando en países pobres millones de niños que por necesidad de alimentos no serán, de adultos, seres totalmente capacitados. Sus cerebros no habrán recibido los estímulos necesarios ni los alimentos básicos que precisa este órgano para crecer adecuadamente. Alimentos como los oligoelementos, las vitaminas, la fruta, las verduras, etc. Debemos decirlo pero estamos creando individuos de tercera clase. Individuos que no alcanzaran nunca unos buenos QI (Coeficientes de Inteligencia), que serán propensos a enfermedades dado que su sistema inmunológico no será tan efectivo como el de otros.

 

Se conoce que existen una serie de alimentos que son perjudiciales para la salud, pese a ello los seguimos consumiendo debido a la presión publicitaria de las multinacionales de la alimentación, cuyo principal objetivo es vender aquello que han producido, comprado a agricultores a precios irrisorios, que después han elaborado, empaquetado y distribuido, en algunos casos con escasos controles de sanidad o controles que son insuficientes pero que son válidos por ahora.

 

Además laminamos nuestra salud fumando, bebiendo alcohol (gastamos 174.314 millones anuales en bebidas alcohólicas, en España consumimos anualmente en cerveza el equivalente a 1380 piscinas olímpicas) y consumimos dos productos que son auténticos venenos para nuestro cuerpo: la sal y el azúcar. Si a todo eso le añadimos productos fritos, grasas, conservantes y exceso de calorías, tenemos el coctel perfecto para envejecer mal y tener una vida corta. Destacar que mientras en Occidente morimos por comer demasiado y arrojamos a las basuras el 32% de la comida, en otros continentes la gente se muere de hambre, o padece secuelas toda su vida debido a la falta de una alimentación correcta en la niñez.

 

Algo a lo que no damos importancia y es esencial es el tema de las enzimas de las cuales depende nuestra salud. Las enzimas son proteínas catalizadoras que se forman dentro de las células de los seres vivos. En los alimentos que consumimos se producen miles con funciones específicas.

Destaca el doctor Hiromi Shinya[1] que las enzimas son fundamentales para el control de la salud. Sin embargo, existen los malos elementos de siempre que consumen nuestras enzimas madre: alcohol, tabaco, contaminación atmosférica, ondas electromagnéticas, estrés, etc.

 

Las enzimas las reponemos cuando ingerimos alimentos frescos, en realidad todo lo que comemos debería ser fresco, pero la cadena alimentaria en las grandes ciudades tarda días en traer de los huertos o granjas los productos de consumo. A las multinacionales de la alimentación solo les interesa vender sus productos, aunque esos productos debieran de ser eliminados de la dieta humana. Me refiero a la azúcar refinada, a las carnes rojas y procesadas, a los alimentos salados, a los refrescos azucarados y la repostería, sobre todo, la industrial.

 

En otras ocasiones se consumen productos cuyas fechas de caducidad han eliminado toda su riqueza vitamínica o alimentaria. De vez en cuando, venganzas o luchas entre multinacionales de la alimentación, destapan algún escándalo como el de la carne caducada del Brasil. De la carne ya hablaremos más ampliamente.

 

La Talidomida, de la Compañía alemana Grlinenthal GmbH, fue un fármaco que se prescribía (1957-1963) para calmar las náuseas en los tres primeros meses de embarazo y también la causa de un gran número de nacimientos con malformaciones congénitas.

 

Desde 2007 se ha observado el nacimiento de bebés sin manos o sin brazos en Francia. Unos 150 nacimientos de media al año.     Se ha intentado comprobar si se trata de los efectos de un medicamento, como en el caso de la Talidomida, pero no se ha encontrado relación entre medicamentos, tampoco se han visto posibles causas genéticas ligadas a fármacos, ni exposiciones a tóxicos. Pero 150 casos de media anual, salen de todo tipo de estadística probabilística, y los expertos sospechan de algún producto.

 

En la actualidad se buscan orígenes comunes, ya que no pueden considerarse factores como el azar, el número de casos es superior a lo normal. Se piensa en la alimentación o en alguna sustancia utilizada en la agricultura o en la medicina veterinaria. Tiene que ser un factor al que todas las madres estén expuestas, como aire contaminado, sustancias tóxicas, un alimento tratado con algún producto químico, el contacto con un producto de limpieza….hasta ahora toda investigación ha fracasado.

 

Los materiales que nos rodean, los productos químicos que se utilizan en la agricultura, la contaminación atmosférica, los plásticos, los venenos que arrojamos al mar, las pinturas y una interminable lista de productos antinaturales nos están asesinando silenciosamente. Pese a ello seguimos cultivando mejillones entre hidrocarburos escapados de los petroleros o gambas con ácido bórico; fabricamos latas de conservas que pueden causar botulismo u hortalizas con captafol. Comemos higadillos, tripillas y riñones tratados con finalizadores,  filetes de vaca con perineumonía, ternera con tuberculosis,  frutas con conservantes. Y entre los postres los flanes con lacto sueros.

 

En otras ocasiones es nuestra ignorancia y para presumir de un buen bronceado, tomamos el Sol durante horas en la playa o en las estaciones de esquí, y si somos “urbanitas” utilizamos cabinas de bronceado, en cualquier caso, nos  exponemos a cáncer de piel.

 

Según la revista Science & Vie[2], en 2015 se produjeron en Francia 382 casos de melanomas cutáneos, siendo 1,5 de ellos atribuibles a la exposición en cabinas de bronceado. Hablamos de Francia, un país en que, en 2009, los UV fueron clasificados por la OMS como cancerígenos en nivel 1. En países como Brasil, desde 2009 se prohibieron las cabinas de bronceado, una prohibición que aplicó Australia en 2014.

 

La industria de los rayos UV es muy poderosa y produce importantes beneficios y se opone, legalmente, a prohibiciones en otros países. Las Sanidades Estatales tratan de evitar que aparezcan nuevos establecimientos controlando las dosis, ya que en el 60% de los casos son superiores a lo permitido. Por otra parte existen Centros Médicos que en sus contratos no se hacen responsables de melanomas causados por los rayos UV. Pese a toda esta verdad, los centros de UV siguen achicharrando la piel de aquellos y aquellas que les gusta parecerse al hombrecito rojo que se ilumina en los semáforos.

 

 

 

 

 

 

 

[1] Jefe de la Unidad de Endoscopia Quirúrgica del Centro Médico Beth Israel en New York, y profesor de Cirugía Clínica del Colegio de Medicina Albert Einstein.

[2] Diciembre de 2018.

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Historia de la medicina: un recorrido aterrador

octubre 12th, 2019

 

Historia de la medicina: un recorrido aterrador.

 

 

“¿Qué plato es este, señor?

Este plato es de alacranes y víboras.

¡Gentil plato!”.

Tirso de Molina (El burlador

 

Ha sido un recorrido aterrador, como mínimo debemos de reconocer que nuestros antepasados han sido las cobayas en las que la medicina ha experimentado y ensayado técnicas para alcanzar el conocimiento que tiene hoy.

 

En la historia de la medicina han existido buenos médicos y auténticos carniceros. Hubo hombres como Galeno que aprendió el arte de la cirugía recomponiendo y remendando a los gladiadores, como aquellos médicos de M.A.S.H en la Guerra de Corea, que habían salido de Estados Unidos como inexpertos practicantes y regresaron convertidos en eminentes cirujanos. También, en aquellas épocas oscuras e ignaras, hubo quien se aprovechó del escaso conocimiento de sus pacientes para vulnerar todos los protocolos del código deontológico de la medicina.

 

Se ha operado en vivo, amputado sin ningún tipo de anestesia, a lo sumo un buen trago de coñac o whisky; se ha trepanado la cabeza para buscar las causas de las locuras humanas, o los diablos que no podían extraer los clérigos con sus exorcismos; se ha obligado a los pacientes a ingerir pócimas que perforaban las entrañas y cuyos componente emponzoñaban más que curaban; se han practicado sangrías a través de flebotomías o repelentes sanguijuelas, un procedimiento que no servía para nada pero que se realizó hasta bien entrado el siglo XIX.

 

Toda una historia del pasado en la que los seres humanos han servido de cobayas para que la medicina pudiera ensayar y experimentar con el fin de adquirir nuevos conocimientos del cuerpo humano. Desde los tiempos del Antiguo Testamento hasta casi el siglo XIX, fueron épocas oscuras y llenas de supersticiones dentro del mundo de la enfermedad y la curación. Épocas  de sufrimiento y temor, tiempos en los que la vida era corta y cualquier accidente significaba una mutilación y una incapacidad en el disfrute de esa vida. Las ciudades estaban llenas de tullidos, cojos, ciegos y mancos que mendigaban para poder tener un sustento que les era denegado por sus incapacidades fisiológicas.

 

Hubo un tiempo en que la medicina sólo se ocupaba de las enfermedades externas, aquellas que se reflejaban en la piel, o las heridas causadas por accidentes o combates. Las fracturas se curaban con entablillados y vendajes, las llagas se trataban con ungüentos y compresas, y a los tumores que se les aplicaba emplasto de higo.

 

Uno de los casos en los que la medicina y la Iglesia son protagonistas fue en la intervención del pendenciero vasco, Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús en 1534. Ignacio de Loyola, en una de sus habituales contiendas contra maridos ultrajados, se cayó del caballo y se rompió la pierna. Los médicos de la época le intervinieron recomponiendo la fractura. Cuando Ignacio se recuperó observó con horror que una pierna le había quedado más corta que la otra, tras una trifulca con los médicos les obligó a que se la fracturasen otra vez y arreglasen aquella cojera que no era digna de un caballero como él. El período post-operatorio de esta segunda intervención fue doloroso y turbador para Ignacio. Las infecciones fueron causa de terribles estados febriles en los que Ignacio vio y hablo con “Dios”. El que luego sería santo tuvo delirios, visiones que, junto a los libros religiosos que leía, lo convirtieron. Cuando tras meses de ofuscaciones se recuperó, se lanzó a la tarea de crear la Compañía de Jesús, olvidando su faceta de camorrista. He aquí como los malos cirujanos hicieron un santo.

 

Fueron tiempos en los que la Iglesia aprovechó la enfermedad para vender su fe y sus creencias entre los desesperados por el padecimiento y el posible próximo final de sus vidas. La fe se utilizaba como medio curativo y los remedios se materializan en la oración, el ayuno, los votos, las donaciones, los sacrificios, pero también los amuletos y otros medios de superstición, solo cuando todo parecía fracasar se recurría a los médicos.

 

Los medios naturales de curación eran el vino, el aceite, los bálsamos, los empastes de higo y la hiel de pez. Pero si la enfermedad estaba causada por una posesión diabólica, ningún medicamento se convertía en efectivo y no tocaba otro remedio que recurrir a las herramientas de la trepanación. Así que si a uno le dolía la cabeza, lo mejor era callarse y no decir nada al  médico.

 

Los egipcios, mil años antes de J.C., utilizaban la corteza del sauce  blanco para curar heridas, y Galeno con las hojas de sauce hacia una bebida calmante de los dolores, unos y otro estaban utilizando el acetilsalicílico que en el futuro sintetizado se llamaría “aspirina”. Un calmante que el Homo neandertal ya conocía y utilizo según los últimos descubrimientos paleoantropológicos.

 

Los hongos como el Penicillium tuvieron como resultado final la creación de los antibióticos. Los hongos ya eran conocidos en Grecia en el siglo II y con más antigüedad los utilizaban los nativos de Norteamérica, Rusia, Asía y China. Muchos seres primitivos debieron de fallecer por la ingestión de setas venenosas, vidas que se perdieron a cambio de la enseñanza de lo que H.G. Wells llamo el “alimento de los dioses”; y Robert Graves enteógenos, y finalmente, MacKenna, al explicar que el consumo de enteógenos en el hombre primitivo desarrollo sus dendritas, se atrevió a anunciar que “descendíamos de monos colocados”.

 

Destacar que sobre el mundo de las setas y hongos sólo se conoce el 17%. Existen terriblemente venenosas como la Amanita faloide; alucinógenas como la Amanita muscaria; el penicillium nonatum base del primer antibiótico, y la Ling-Zhi o Reishi de China de la que se destaca que mejora la arritmia, que es antiinflamatoria, desintoxicante y que un gramo diario refuerza el sistema inmunitario.

 

Antiguamente los ciudadanos temían a las epidemias, hoy seguimos temiéndolas, además de la bomba atómica, la guerra y el terrorismo bacteriológico. Mucha gente piensa, referente a la bomba atómica, “no se atreverán a usarla”. Si este razonamiento fuese verdadero, me pregunto: ¿Entonces por qué las fabrican y las almacenan? ¿Por qué todos los países quieren tenerla? ¿Creen ustedes que Israel o Pakistán o Corea del Norte si se vieran invadidos no la utilizarían? En el caso de Israel se rumorea que tiene sus bombas atómicas enterradas bajo tierra, y que si fuera invadido las haría detonar, sacrificando a su pueblo antes de convertirse en prisioneros.

 

La enfermedad ha estado presente a lo largo de toda la historia de la humanidad, del siglo IX al XVII ha atestado las ciudades de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos. Destacaba Susan Sontag en “La enfermedad y sus metáforas”, que: “La enfermedad es el lado nocturno de la vida, una ciudadanía más cara. A todos, al nacer, nos otorgan una doble ciudadanía, la del reino de los sanos y la del reino de los enfermos. Y aunque preferimos usar el pasaporte bueno, tarde o temprano cada uno de nosotros se ve obligado a identificarse, al menos por un tiempo, como ciudadano de aquel otro lugar”. La enfermedad tampoco sabe distinguir entre un inculto ciudadano y un genio, de ahí tenemos que fueron tuberculosos Spinoza, Chopin y Shelley; mancos Cervantes y Valle-Inclán; alcohólicos, Poe, Verlaine, Nietzche y Gogol; epilépticos, Dostoievsky; sordos, Goya y Beethoven; jorobados, Leopardi; tenían alucinaciones, Van der Goes, Ramón Llull, santa Teresa, san Pedro; ciegos como Homero, Miltón, Jorge Luis Borges, Sabato; tartamudos como Claudio; enanos como Toulouse-Lautrec; y víctimas de ELA como el fallecido Stephen Hawking.

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China en el espacio

septiembre 29th, 2019

 

China en el espacio

El 1 de octubre la República Popular de China cumple su 70 aniversario, y es muy posible que lo celebre con algún lanzamiento espectacular.

China es en la actualidad la segunda economía a nivel mundial. Su gobierno ha aceptado ciertas formas de propiedad para poder incorporarse al mercado mundial. El Gobierno de Pekín ha apostado por la innovación, convirtiendo el país en uno de los más innovadores del mundo, situándolo en la 14 posición entre los 129 países más innovadores.

Sus problemas políticos internos son más bien periféricos y se centran en Tibet, Xinjiang y Hong Kong.

Mundialmente da muestras de una apertura exterior, y se presenta como un país capaz de liderar la globalización en contra de proteccionismo de Estados Unidos. Militarmente se puede decir que hoy China ya supera a Rusia en gasto militar. Y especialmente está su carrera espacial que la convierte en una potencia de primer orden.

Muestra de ello son los abundantes centros de lanzamiento que ha creado, las estaciones de seguimiento y las ciudades espaciales y radiotelescopios. Sus principales centros de lanzamiento son Xichang en Sichuan, tal vez el más destacado junto Jiuquan, Taiyuan y Wenchang.

Su último gran triunfo espacial ha sido la misión “Chang´e 4” al lado oculto de la Luna. Aterrizando un módulo con el rover Yatu 2 que recorrió más de  284, 4 metros. El próximo objetivo es el lanzamiento de la “Chang´e 5” que tiene la misión de alunizar, recoger muestra y regresar a China.

China tiene interés en tomar posición en la Luna ante el caso eventual de que haya que reclamar derechos para explotar los recursos minerales del satélite, especialmente el helio-3, posible combustible alternativo.

La Agencia Espacial China piensa instalar una antena de fabricación holandesa en la cara oculta de la Luna. Se trata de un radiotelescopio para explorar el Cosmos sin interferencias terrestres.

Otros proyectos son el lanzamiento de satélites para Brasil. En 2020 tiene previsto la puesta en marcha del cohete Larga Marcha7 y 8. También en 2020 está previsto el lanzamiento de Tianhe-1, módulo central de la estación espacial china, dos módulos más, el Wentian y Menglian, serán los módulos siguientes previstos para 2021 que completarán una estación de 20 toneladas con tres astronautas que la habitarán permanentemente y que serán relevados cada tres o seis meses.

Para el 2025 está prevista una misión de exploración de asteroides, concretamente, se lanzará una sonda para volar cerca del asteroide Apofis, y realizar un posible aterrizaje.

En el 2017 quiere realizar su misión lunar habitable que concluiría, en el 2030, con la construcción de una base sobre la Luna controlada por robots y seres humanos.

Su gran cohete, en Larga Marcha 9 está previsto para el 2028, con un diámetro de 10 metros, capaz de lanzar cargas de 100 toneladas. Será con este cohete con el que China iniciará sus misiones a Marte en el 2030. En adelante La Agencia Espacial China prepara sondas espaciales para orbitar Júpiter  y su satélite Ganimedes en 2036, y algo más tarde Urano.

La industria científica espacial de China ya trabaja desde 2017 en el desarrollo de naves espaciales y satélites con propulsión nuclear, naves que no funcionarán antes del 2040. Y ya finalmente, de cara al 2040-2060 espera poder enviar regularmente takinautas a Marte colaborando con Rusia y Europa.

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El paradigma epigenético

marzo 25th, 2019

El paradigma epigenético

Con el descubrimiento del fuego por el hombre primitivo se producía el primer paradigma de la historia, se pasaba de temerlo a dominar una energía. Tal vez el paradigma más popular ha sido la revolución que heliocéntrica, y el último y más moderno paradigma el de la física cuántica.

Ahora estamos ante el nuevo paradigma epigenético que cambia nuestra visión sobre que sabíamos de la memoria y la posibilidad de modificarla para curar enfermedades o potenciarla, dos alternativas que nos ofrecen un avance médico y una posibilidad que puede crear graves consecuencias éticas.

Los descubrimientos siempre tienen un lado bueno y un lado malo. Una dualidad entre utilizarlos para el bien o para el mal, una dualidad que creo Zaratrustra hace miles de años.

Una “institución” para la que realizo análisis sobre los nuevos descubrimientos, siempre me solicita que explique posibilidades de aplicaciones de utilizar estos de forma incorrecta y peligrosa, para prever consecuencias. ¡No os podéis imaginar las utilizaciones tan torcidas que pueden ocurrirse!

Volvamos al nuevo descubrimiento. Todo empezó con unos caracoles a los que se les sometió a pequeñas descargas eléctricas en unos intervalos de tiempo determinados. Llego un momento que estos gasterópodos recordaban este pinchazo y se escondían en su concha espiral cuando solo se les pinchaba. Seguidamente se les extrajo las neuronas que contenían la memoria de estas descargas y, en unas jeringuillas se inyectaron en otros caracoles que no habían sufrido estas descargas… resultó que los nuevos caracoles conocían las consecuencias de las descargas por lo que el recuerdo había sido implantado.

Con este hecho vemos que los recuerdos de un ser vivo pueden ser transferido a otros por una simple inyección en el cerebro, lo que demuestra que los recuerdos poseen una materia bioquímica.

Desde 1940 se partía del principio de que la memoria estaba almacenada a través de la red de neuronas unidas por sus sinapsis. Ahora se ha descubierto que nuestros recuerdos poseen una verdadera materialización bioquímica. Estamos ante un nuevo paradigma de la neuro-epigenética.

Los avances en la epigenética representan un cambio en la sociedad, ya que van a permitirnos que a través de una inyección podamos conocer un idioma nuevo sin la necesidad de profesores. También con una inyección se podrá borrar de la memoria un trauma, o un suceso que nos perturba (como un asesinato cometido), o un recuerdo de una misión secreta a un militar, o potenciar nuestra memoria hasta grados de ciencia-ficción. Podremos resolver el Alzheimer… todo ello borrando unas pocas moléculas.

Ahora, ciertas moléculas inyectadas podrán mejor nuestras facultades cognitivas. Ya se han aplicado a ratones de laboratorio inyecciones de “tricostatina” antes de someter a estos roedores a una sesión de aprendizaje, y se ha comprobado que recuerdan mejor lo enseñado y durante más tiempo.

La “tricostatina” es una especie de inhibidor del olvido, ya que limita la acción de las enzimas borrando las marcas epigenéticas de la acetilación sobre la cromatina.

El experimento nos transporta a nuevos problemas éticos: ¿Quién tiene derecho a someterse a esta inyección? ¿Solo los económicamente dotados podrán pagar este tratamiento?

Las investigaciones epigenéticas son el pilar universal de la memoria. Se ha descubierto que cuando un recuerdo se forma en nuestro cerebro miles de enzimas (metiltransferasas) se activan en las neuronas donde modulan la cantidad de la metilación, pero si se bloquea la acción de estas enzimas en un ratón pierde su capacidad de memorización.

El nuevo paradigma ya está en marcha y antes de dos años estará entre la farmacopea para ricos. Mientras tanto yo seguiré tomando un coctel de los que elabora mi amigo Pallavicini: Martini seco con Vodka o Mahattan con Four Roses, ambos me ayudan a olvidar.

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