Extraterrestres y nuestros estúpido antropocentrismo

enero 17th, 2020

 

Tenemos que cambiar el chip mental de nuestros valores sobre nuestra existencia y lo que somos verdaderamente. Seguimos pecando de las mismas creencias que los seres del medioevo. Somos antropocentristas, seguimos creyendo que somos una especie elegida en el Universo, que nuestra racionalidad es superior y que nos has sido dotada por un ser supremo.

No somos seres especiales, no tenemos nada superior, somos lo que la evolución ha necesitado que fuéramos para sobrevivir en este planeta en el que estamos. La Tierra no se adaptado a nuestros organismo, es el organismo que se ha adaptado a la Tierra. La necesidad ha creado los órganos necesarios para sobrevivir.

No estamos dotados para conquistar el espacio, por esa razón nos envolvemos de “burbujas” metálicas adaptadas a nuestras necesidades biológicas para poder volar fuera de nuestro planeta.

Pese a nuestros conocimientos seguimos sin saber nada concreto sobre nuestra existencia, sobre la razón de porque pensamos, de porque somos lo que somos. Nuestra soberbia nos hace creer que somos seres elegidos y los más inteligentes entre todos los seres del planeta, cuando los animales no son menos inteligentes que nosotros, son inteligencias diferentes, adaptadas a su entorno para sobrevivir.

Para respaldar nuestra gran superioridad como seres de este universo en el que vivimos, nos valemos de mitos y leyendas que nos narran historias en la que un ser supremo nos creó. Un argumento que nos da algo de fuerza para justificar nuestra presencia. Pero todo es vano, todo son historias cuyo contenido no se puede demostrar, cuantos maravillosos para calmar nuestra angustia personal ante un final inevitable que nos acecha a todos.

Ya nada puede refutar que no hay vida fuera de nuestro planeta, ahora sabemos que existen millones y millones de exoplanetas. Nada puede negar que hay objetos extraños en el cielo que nos observan, las pruebas son evidentes. Los escépticos alegan que si esos objetos contuvieran seres de otros planetas ya se habrían puesto en contacto con nosotros. Teniendo la tecnología que demuestran, viniendo de lugares del espacio que nosotros ni soñamos poder alcanzar, su forma de pensar será diferente, divergente, singular. ¿Por qué van a tener necesidad de contactar con nosotros? Tal vez no les interesamos, tal vez somos una especie muy inferior, tal vez somos como vemos nosotros a las hormigas.

No nos damos cuenta que “ellos” pueden existir desde hace cientos de miles de años, millones incluso, y que nosotros tan solo somos una violenta civilización bélica con unos pocos miles de años de historia. El pensamiento de estos seres extraterrestres es, con seguridad, diferente al nuestros, más complejo, con otros valores, con otra evolución, con otro razonamiento, con una evolución neuronal distinta que puede llevarles a un pensamientos divergente, discordantes, bifurcado, disparejo, incomparable.

Nosotros no somos más que unos tristes seres que han evolucionado mentalmente desde hace unos pocos millones de años. Sin embargo nos creemos que somos el centro de todo, que todas las evoluciones mentales llegan a nuestro estadio. Nos creemos que nuestra física ortodoxa y cuántica será igual en todas las rutilantes civilizaciones espaciales que existen. No consideramos que puede existir seres extraterrestres viajando por el espacio que no necesiten nuestras leyes físicas para transitar, que no hayan oído hablar de la física cuántica, que sus conceptos cosmológicos sean distintos. Seres en los que la bondad, la espiritualidad, la hermandad y la honestidad carezcan de sentido; seres que se guían por otros valores que nosotros desconocemos, seres que, por ejemplo, la intuición sea la base de su estructura cerebral.

Tenemos que cambiar el chip, tenemos que empezar a transmitir los conocimientos que tenemos como algo transitorio, temporal, momentáneo. No hay verdades eternas, solo hay caminos pasajeros; no hay creencias eternas, solo historias emocionales y circunstanciales. Cuando empecemos a considerar esta situación, nuestra forma de actuar será también diferente y entonces, empezaremos, tal vez, a ver con claridad nuestra presencia en este Universo.

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Ni Platón ni Prozac, leer los Upanisad.

enero 15th, 2020

Ni Platón ni Prozac, leer los Upanisad.

 

He recomendado, en muchas ocasiones, la lectura de los Upanisad y es por esta razón que voy explicar algo sobre estos textos sagrados de la India que son considerados como los más antiguos textos espirituales y filosóficos.

 

Personalmente he leído una veintena de ellos y los releo continuamente. Su lectura me transformó. Los recomiendo a aquellos y aquellas que busca el verdadero conocimiento

 

Ha sido y es, una de las lecturas preferidas de los físicos cuánticos, ya que se olieron que su contenido aportaba un mensaje esotérico muy relacionado con el Todo y el Universo. Los Upanisad se han librado de caer en manos del cristianismo o del Islam, ya que con toda seguridad hubieran terminado  en la hoguera por indicadores de conocimientos irrevelables para las religiones.

 

Los Upanisad son los más antiguos tratados filosóficos de la tradición literaria hindú escritos en sánscrito, remontándose algunos de ellos al final del periodo védico. La cronología aproximada los sitúa entre los siglos VIII y V antes de nuestra era. Pero provienen de una tradición oral de muchos más años.

 

Upanisad quiere decir “estar sentado”, pero ha pasado a significar “doctrina secreta” de ese punto del entendimiento o del espíritu donde se asienta la comprensión última de los misterios aprendidos.

 

Los Upanisad utilizan la capacidad de la lectura para transmitir a los seres la verdad mediante la percepción. Cuando tratan el atman[1] recurren a los estados de consciencia. Los Upanisad nos alertan de que el conocimiento está ahí siempre, y que el verdadero conocimiento libera al hombre de la rueda de las reencarnaciones.

 

En cuanto a la verdadera ciencia es distinta a la erudición, distinta de las vanas pretensiones de saber de los escépticos. El verdadero conocimiento no se conquista, viene a uno cuando está preparado para recibirlo.

 

Destacaré que los Upanisad fueron escritos por los Rishis que fueron unos sabios que asentaron el entendimiento de los misterios del Universo. Los rishis no inventaron sus himnos, estos se les habían manifestado en visiones que parecían proceder de otro mundo. A medida que escuchaban se sentían en contacto con una misteriosa fuerza que los unía a eso otros mundos. Un poder llamado “rita”, un orden sagrado que mantiene unido a todo el universo, un orden divino traducido al habla humana.

 

Los rishis aprendieron, con técnicas esotéricas, a mantenerse  en contacto para recibir estas palabras inspiradoras que venían del exterior y que experimentaban como una voz interna.

 

Sus conocimientos, como muestran los textos del Rig Veda encierran un código astronómico que se refleja en la construcción de los altares védicos del fuego. De hecho existían siete sabios que estaban en conexión con las siete estrellas principales de las Pleyades.

 

Dice la doctora Consuelo Martín que “los Upanisad no han sido escritos para impartir una información accesoria a la vida, sino para esclarecerla. Están aquí para despertar y guiar la intuición de  quienes ya se han aventurado a descubrir el significado fundamental de la existencia humana”.

[1] El “uno mismo”, el elemento espiritual del individuo.

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OVNIS: ¿Qué está pasando?

enero 13th, 2020

A lo largo de toda la carrera espacial se han producido inquietantes avistamientos de OVNIS. Muchos astronautas, especialmente americanos, han efectuado declaraciones, breves, pero concisas. Así han realizado algún breve comentario apoyando la existencia de OVNIS, los astronautas Edgar Michell del Apolo 14, Gordon Cooper de las misiones Mercury; Deke Slayfin, Brian O´Laery, James McDivitt de la misión Géminis 4; Joseph Walker, Leland Melvin y Edwin Adrian del Apolo 11 que comentó fríamente: “…algo había ahí fuera”.

Se sabe que existen taxativas prohibiciones de la NASA por revelar o realizar comentarios si lo sucedido o grabado era considerado “material reservado”. La penalización puede llevar a la expulsión del astronauta de la Agencia y el fin de su carrera espacial. Para los jóvenes astronautas significaba tirar por tierra toda una formación muy especializada de varios años. Unas circunstancias a las que también están sujetos los pilotos militares de las Fuerzas Áreas.

La aparición de numerosas empresas aeroespaciales que fabrican sus propios cohetes ha servido para dar una mayor libertad de expresión a los astronautas de la NASA y Roscosmos, que ahora disponen de muchos más lugares donde seguir siendo astronautas.

Quiero relatar tres sucesos sobre el tema OVNI sujetos a numerosas preguntas que trataremos de responder.

El primero de ellos es relativo a las declaraciones de la astronauta británica Helen Sharman, que en 1991 viajo al espacio y estuvo en la estación espacial. Sharman, en unas amplias declaraciones empezó por afirmar que “los extraterrestres existen”, declaración a la que añadió que “existen tipos de formas diferentes de vida” y en la que se preguntó: “¿Serán como tú y yo, compuestos de carbono y nitrógeno? O quizás no”. Tras algunas otras reflexiones terminó misteriosamente afirmando: “… es posible que estén aquí ahora y simplemente no podamos verlos”.

Las declaraciones de Helen Sharman se producen en un momento en el que parece que existe cierta apertura oficial sobre el tema OVNI. Aunque persiste el misterio de lo sucedido con la astronauta francesa Claude Haignere. Esta astronauta estuvo en la ISS y, a su regreso a la Tierra intervino en una rueda de prensa en la que, alterada y con gran nerviosismo exclamo: “¡La Tierra debe ser alertada!”, y seguidamente se desmayó. Rápidamente la sacaron de la sala de prensa, y a partir de ese momento le fue vetado realizar cualquier declaración sobre lo que había querido alertar. La historia de Haignere no termina  en ese veto oficial. Días después de la rueda de prensa su laboratorio particular en los Laboratorios Curie, ardió misteriosamente, quemándose todas sus notas, grabaciones y fotografías. No hubo ninguna declaración al respecto. Solo se sabe que Claude Haignere abandonó o se le hizo abandonar sus investigaciones espaciales, y que se le había sido asignado un trabajo en uno de los museos de París.

El tercer suceso se refiere a las declaraciones de altos mandos de la Marina de Estados Unidos sobre los avistamientos de OVNIS, destacando que se trata de objetos reales no identificados. Estas declaraciones se acompañaron de grabaciones (21 enero.2015) en las que aviones F/A-18 Super Hornet, perseguían inútilmente a estos objetos que alcanzaban velocidades hipersónicas (3.415 m/s) y realizaban maniobras imposibles, todo ello sin que se les advirtiera ningún propulsor.

Las declaraciones de los astronautas, cada vez más atrevidas, el suceso de Claude Haignere, las declaraciones de Helen Sharman, y las desclasificación de las grabaciones de la Marina de EE.UU., inducen a pensar qué algo está sucediendo para que se autoricen estas declaraciones y desclasificaciones de materia reservado.

Un amigo mío, experto en el tema de la ufología y, además miembro activo de Geipan (Groupe d´etudes et d´information sur le phénomenes aérospatiaux non-identifiés) me confesaba: “La actitud de los OVNIS sigue siendo la misma de siempre: observarnos y pasearse por nuestros cielos, lo que ocurre es que ni las Fuerzas Armadas, ni la NASA, ni los Servicios de Inteligencia pueden tapar la boca a todos los que han tenido avistamientos, esto origina cierta apertura. El problema que se enfrentan las autoridades es el que grupos organizados de medios de Información, Fundaciones e Instituciones, empiecen a exigir que se nos dé una explicación sobre esos objetos que campean en nuestros cielos”.

Le insistí a mi amigo: “Y ellos, que pensarán de nosotros”. Me miró con sorna y me contestó: “No somos importantes para ellos, hay muchas especies parecidas a la nuestra por la galaxia”.

 

 

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Sobre los télomeros

diciembre 20th, 2019

Algo sobre los télomeros.

 

Ya tenemos en las farmacias un anti-agin basado en los télomeros: Telomerys.

Desconozco su efectividad, si verdaderamente fuese un gran anti-agin no estaría en las farmacias, se aplicaría en Clínicas VIP como Horizons en EE.UU.

Explicaré brevemente en que consiste esta terapia anti-agin.

Las células se reproducen por un proceso de división llamado mitosis. La célula inicial se divide en dos iguales que contienen el mismo material genético. Se producen más de dos trillones de mitosis en el cuerpo humano cada día.

Situado en un extremo de cada cromosoma, los télomeros juegan un papel de protección en el momento de la separación del material genético. Parece que provoca la muerte de las células senescentes. Es decir esas células que se secan en nuestro cuerpo humano.

Un enzima bautizado como telomerasa es capaz de alargar los télomeros y prolongar la vida de las células. Cuanto es mayor el número de células senescentes, más envejece el organismo. La longevidad está directamente ligada a la longitud de los télomeros: unos télomeros largos significan mayor longevidad.

La Astragalus membranaceus es una flor con propiedades tonificantes y munoestimulante. Sus propiedades se deben a un compuesto llamado Cycloastragenol y astragaloside IV, que tienen la capacidad de reactivar la telomerasa en las células.

Los laboratorios PhytoResearch ha conseguido una fórmula con las propiedades de estos elementos. Se trata de “Telomerys” un extracto concentrado de Astragalus membranaceus que tiene resvératrol, un potente antioxidante y vitamina A, C y E. Una fórmula anti-agin inédita. Su venta es libre en las farmacias, por lo menos en Francia.

No garantizo una efectividad de esta fórmula. Como ya explique un día la terapia de télomeros se realiza por las clínicas Sierra Nevada y BioVive, está última como no ha respetado los plazos establecidos por Estados Unidos para comprobar si el tratamiento tiene otros efectos, se ha marchado a las isla Fuji, donde ofrecen a los turistas que quieren “rejuvenecer” un tratamiento millonario.

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El cerebro de los dioses

noviembre 6th, 2019

 

 

 

El cerebro de los dioses

 

Si comparásemos nuestro cerebro actual con el de un hombre de hace 200.000 años, encontraríamos cambios evidentes, no solamente en los conocimientos, sino en la estructura, plegamientos, número de neuronas y extensiones de estas, conexiones y otros aspectos. No existe duda sobre el hecho que durante 200.000 años se ha producido una evolución en el cerebro y que ese proceso continúa, pese a que nosotros en 2.000 o 3.000 años no apreciemos las diferencias.

 

Podemos considerar la posibilidad de poder desarrollar otras partes del cerebro que nos permitiesen, por ejemplo, desplegar la facultad de la telepatía, o la capacidad de reconocer las intenciones y emociones de otro sujeto por los rasgos del rostro. O recuperar esa facultad denominada intuición que según algunos especialistas perdimos.

 

Tenemos cerca de 100.000 millones de neuronas, lo que significa 100 billones de conexiones, y pese a que mueren muchas neuronas diariamente, también nacen 700 cada día. Tenemos ese número de neuronas gracias a la alimentación que hemos seguido, a la oxigenación y aporte de sangre en el cerebro. Los frutos secos, los oligoelementos, las verduras, las alcachofas, el brócoli y otros alimentos han sido muy decisivos para el desarrollo cerebral. Alimentos como la fruta estimulan la formación de neuronas nuevas y establece conexiones; o el brócoli que tiene sulforafano que es un neuroprotector. Si tenemos 100 billones de conexiones es gracias al desarrollo de nuestra actividad en conocimientos e inteligencia, ya que cada vez que realizamos algo, pensamos, reflexionamos, estudiamos o experimentamos algo nuevo se desarrollan más conexiones. El cerebro de Einstein, donado a la ciencia, mostraba una mayor cantidad de neuronas y conexiones que otros cerebros.

 

No estoy realizando divagaciones de ciencia-ficción si describo las posibilidades de evolución de nuestro cerebro. Nada hace suponer que nuestra evolución cerebral haya concluido. Nuestro cerebro, junto a su caja craneal no crecerá más debido a una serie de circunstancias, pero si puede experimentar endo-cambios que nos ofrezcan nuevas posibilidades.

 

El transhumanismo propone intervenir tecnológicamente en el proceso evolutivo, no esperar a que esta se produzca naturalmente en el transcurso de los años. Las nuevas neurotecnologías ofrecen la posibilidad de intervenir acelerando el proceso evolutivo, con chips endocraneales que activen determinadas partes del cerebro y nos faculten con una mayor inteligencia o memoria.

 

Imaginemos que con el transcurso del tiempo o las nuevas neurotecnologías podemos duplicar o triplicar el número de neuronas del cerebro, lo que significaría estar en posesión de una mayor inteligencia, una gran capacidad de respuesta a los problemas que se nos puedan plantear. Así a mayor número de neuronas, mayor rapidez de cerebro y mayor información y más conocimientos. Una partida de ajedrez se convertiría en una banal distracción, en la que moveríamos las piezas inmediatamente después de las jugadas de nuestro contrincante.

 

Al ser seres con el doble de las neuronas de las que tenemos, el diálogo con personas no evolucionadas nos podría parecer tedioso y aburrido. Incluso nuestro cerebro se podría sumir en otros aspectos de abstracción incomprensibles en la actualidad.

 

¿Qué es lo que nos puede permitir desarrollar más neuronas? La evolución es lenta y precisa tiempo, sin una intervención externa nuestro cerebro sigue un proceso de enriquecimiento que requiere una alimentación adecuada y entornos óptimos y sanos para la salud, incluyendo los aspectos psicológicos.

 

Una dieta más abundante en oligoelementos, o ácidos grasos omega-3 hace crecer el tamaño de los axones. No es cuestión de aumentar el tamaño del cerebro, dado que un mayor tamaño produce un mayor consumo de energía, sino buscar ubicación para el aumento de neuronas. En este sentido el cerebro puede ganar espacio manteniendo su tamaño si, simplemente, hace aparecer surcos más profundos en las circunvalaciones y aumenta el número de estas. También puede extender nuevas capas de neuronas, en la actualidad el ser humano tiene seis. Este proceso evolutivo ocasionaría una distribución más densa de las neuronas y, en consecuencia, una comunicación más rápida que favorecería la inteligencia. Si por otra parte los axones son más gruesos también aumenta su rendimiento.

 

Por ejemplo, un mayor desarrollo del tálamo nos ofrecería tener una poderosa memoria. También podemos encontrarnos que  desarrollamos más el lóbulo frontal y nos convertimos en asombrosamente locuaces en lenguaje. Otro ejemplo sería la falta de la amígdala en el cerebro, este hecho nos convertiría en un ser sin emociones, un señor Spockt de la serie Star Treck.

 

Imaginemos que poseemos un mayor córtex olfativo primario capaz de darnos la capacidad de, a través del olor de los neurotransmisores, conocer las reacciones de un interlocutor con el que hablamos. Así una mayor o menor cantidad de adrenalina desprendida por este interlocutor, delataría el temor que le produce el tema de la conversación que mantenemos. La oxitocina nos alertaría y delataría sus sentimientos relacionados con el cariño y el amor. El olor de la dopamina nos delataría la producción de este neurotransmisor para estar más alerta; y el olor a endovalium revelaría que se le está desbordando la fantasía. Las gotas de micción que han ensuciado la ropa interior del interlocutor nos permitirían detectar la presencia de glucosa, colesterol o triglicéridos, o deducir si una mujer tiene o no tiene la regla.

 

Ese perfil oloroso del otro interlocutor quedaría grabado en nuestra memoria y, a partir de ese momento, sabríamos por donde ha transitado y dónde ha estado, incluyendo su estado de ánimo y las emociones que ha experimentado. Convertiríamos ese perfil oloroso en una fragancia inolvidable como las que graban en su cerebro los grandes especialistas en perfumes. En el fondo es lo que realiza el cerebro de un perro a través de su capacidad olfativa, sólo que el animal carece de la facultad del razonamiento, pero llega a memorizar aquel olor y reconocer la presencia del sujeto en lugares determinados.

 

Un cerebro distinto puede ofrecer múltiples posibilidades que afecten a dominio de los sentidos. No solo los sentidos básicos, sino también aspectos como llegar a conseguir un control del dolor, conociendo y sabiendo detener o cortar el circuito que lleva las señales al cerebro.

 

El número de neuronas del cerebro de un pulpo es de 500 millones, recordemos que nosotros tenemos 80.000 millones. Pero con esos 500 millones el pulpo se convierte en uno de los animales más inteligentes. Sus brazos están dotados de ventosas que tienen percepción del gusto. ¿Podríamos nosotros desarrollar dactilares con percepción al gusto?

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